Una de las tendencias wellness que más adeptos ha ganado en los últimos años es el de la abstinencia total de alcohol al menos por un mes (aunque hay quienes lo extienden por medio año, un año o más). Y es que dejar de tomar alcohol al menos por 30 días tiene grandes beneficios tanto para el cuerpo como para el cerebro, por ejemplo no solo mejora la presión arterial y el funcionamiento del sistema inmune, también mejora la calidad del sueño e incluso la neuroplasticidad.
Qué pasa con tu cuerpo cuando dejas de tomar alcohol por 30 días
Y es que, si estás en búsqueda de una vida más saludable, además de añadir ejercicio y buena alimentación en tu vida diaria, dejar de ingerir bebidas alcohólicas desencadena grandes beneficios para llegar a un bienestar integral.
Te puede interesar:
¿Qué pasa con el cuerpo cuando dejas de tomar alcohol?
Frenar el consumo de bebidas alcohólicas e iniciar una vida de abstención tiene un impacto positivo para el organismo desde el primer momento.
Lo primero es saber que el etanol, que es el principal compuesto del alcohol, induce estrés al metabolismo y acelera la oxidación en múltiples sistemas del cuerpo. Los efectos más importantes se producen en el hígado, que es el órgano responsable de descomponer el alcohol, sin embargo hay distintos efectos secundarios en órganos como el sistema gastrointestinal, sistema cardiovascular y, por supuesto, en el cerebro.
Un estudio publicado por la Universidad del Colegio de Londres en 2018 encontró que las personas que mantenían un consumo moderado a alto de alcohol y que dejaron de beber por un mes, presentaban mejoras significativas en resistencia a la insulina, presión arterial y marcadores de riesgo asociados con cáncer.
Mientras que para el hígado, uno de los órganos más afectados por el etanol, en el primer mes de abstención se inician los procesos de reparación funcional, pues se disminuye la acumulación de grasa y la inflamación. ¿Qué significa esto? Que se mejora la capacidad del órgano de procesar toxinas, lo que a su vez significa una recuperación notable en su rol como equilibrio del metabolismo.
Más allá del hígado: el fortalecimiento del sistema inmune
Uno de los efectos más conocidos por la comunidad médica es cómo el alcohol debilita el sistema inmunitario y provoca inflamación crónica, incluso cuando solo se ingiera una copa ocasional, los bebedores sociales también tienen grandes beneficios de pausar el consumo durante 30 días.
Te recomendamos:
La Alcohol and Drug Foundation explica que la ingesta de cinco o seis copas en una sola noche suprime el sistema inmunológico por más de 24 horas y a la larga le toma mucho más tiempo al cuerpo reconocer y responder ante infecciones. Es decir, a la larga pueden experimentarse enfermedades más intensas y síntomas que perduran por más tiempo.
Entonces, cuando se suspende su ingesta de bebidas alcohólicas, el cuerpo redistribuye recursos para fortalecer defensas y reducir la inflamación sistémica.
Más sobre bienestar:
Presión arterial, resistencia a insulina y más beneficios para el cuerpo (y corazón)
En el mismo estudio de 2018, publicado en la revista médica BMJ Open , los participantes experimentaron mejoras en resistencia a la insulina, presión arterial y control de peso. A eso se le añade, una piel y un intestino más sanos.
Para esto, es importante entender que el alcohol provoca disbiosis, es decir, una alteración de la composición microbiana del intestino que provoca daños en las células que lo recubren. Abstenerse de beber alcohol ayuda a la recuperación del sistema gastrointestinal.
Recomendamos leer:
En cuanto a la presión arterial, uno de los beneficios más consistentes tiene que ver con el efecto hipertensivo que tiene el alcohol, pues activa el sistema nervioso simpático, aumenta la liberación de catecolaminas y altera el equilibrio de los mecanismos que elevan la presión arterial. En este sentido, suspender el consumo reduce tanto la presión sistólica como la diastólica en pocas semanas lo cual no es trivial, pues puede existir menor riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
¿Es solo un mes sin alcohol o un nuevo comienzo?
Esta tendencia de bienestar de dejar de ingerir alcohol durante un mes puede ser un punto de inflexión: la evidencia científica indica que un periodo de pausa puede reducir los riesgos metabólicos, mejorar funciones fisiológicas y sentar las bases para cambiar a un estilo de vida más saludable.
Ahora que sabes todo esto, ¿estás dispuesto a intentarlo? 30 días sin alcohol no solo es un reto, sino una estrategia de salud con beneficios duraderos.