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Las apps de ligue y la ilusión del infinito: como enfrentar el cansancio del swipe

En el amor, como en la vida, más opciones no siempre significan mejores elecciones.
sáb 10 enero 2026 10:25 AM
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Las dating apps actuales y el cansancio del swipe: ¿cómo se enfrenta? (Ilustración: Visual generation para Shutterstock )

Hace dos años conocí a mi novio en Bumble. Nuestra primera cita fue en un parque de perros y desde entonces ya no nos hemos separado: ahora vivimos juntos, con todo y las perras. Antes de eso, pasé prácticamente una década de soltería navegando por el mundo de las citas, con las altas y bajas que esto implica. Mientras algunas historias terminan así –con mudanza incluida y un match que se vuelve vida compartida–, la realidad es que, para muchos usuarios, especialmente hombres, el dating digital en 2025 se vive entre el cansancio del swipe, la frustración del ghosting y la aspiración de plataformas exclusivas.

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¿Es el fin del amor en apps o simplemente una nueva etapa en la que elegir cómo, dónde y con quién conectar se ha convertido en el verdadero privilegio?

El amor en cifras

Aunque hoy existen más de 1,500 apps de citas en el mundo –un mercado que superará los 9,200 millones de dólares en 2025–, la experiencia dista de ser idílica. En 2024, un estudio de Tinder reveló que, si bien la mayoría de los jóvenes busca una relación (el 53% de los hombres y el 68% de las mujeres), casi todos (el 91% de los hombres y el 94% de las mujeres) coinciden en que el entorno actual para ligar es más difícil que nunca . Esta sensación de agotamiento se confirma en el reporte de Match, Singles in America 2025, en el que el 53% de los solteros admitió haber sufrido burnout de tanto “swipear”.

La paradoja es evidente: a pesar de que el 46% de los usuarios busca una relación a largo plazo y la mayoría aún cree en el amor para toda la vida, el 69% de la Generación Z, la más digitalizada, dice no estar lista para un compromiso serio

Más allá del cansancio, las frustraciones se manifiestan de formas distintas según el género. Mientras 54% de las mujeres se siente agobiada por la cantidad de mensajes recibidos, el 64% de los hombres confiesa sentirse inseguro por la falta de ellos. Esta sobreabundancia de opciones nos está dejando más confundidos y frustrados que nunca. Los números hablan, pero detrás de ellos hay algo más: una sensación de cansancio colectivo.

El cansancio el swipe

Para muchos hombres, independientemente de sus preferencias sexuales, las apps se sienten hoy como un bucle agotador: matches que no llevan a nada, conversaciones que mueren en ghosting y la fatiga del catálogo infinito. Esta frustración es un sentimiento colectivo que va más allá de la pantalla.

Para Santiago, uno de nuestros entrevistados, las apps son una herramienta útil, pero pueden convertirse en un ciclo interminable que desvirtúa la experiencia de conocer a alguien. “Se convierte en un loop donde existe la ilusión de tener posibilidades infinitas, se prioriza el físico de la persona y se genera la idea de que podemos conseguir algo mejor”, comenta. Este fenómeno, en su opinión, hace que la interacción carezca de un enfoque más holístico, lo cual es fundamental para un buen date.

Se convierte en un loop donde existe la ilusión de tener posibilidades infinitas, se prioriza el físico de la persona y se genera la idea de que podemos conseguir algo mejor.

La frustración es multifacética. Gabriel, otro usuario con el que conversamos, se siente agotado por la pérdida de tiempo que implican las citas que no llevan a nada. “Realmente, no sabes si vas a conectar con alguien hasta conocerlos en persona. A lo mejor hay atracción por las fotos, pero la química de personalidad es cero”, explica. Para él, esta es la mayor limitante de las aplicaciones.

Aunque reconoce que dos de sus exnovias salieron de apps y que cree que son, hasta cierto punto, el futuro para encontrar pareja, también entiende por qué una generación como la Z está buscando otras alternativas como eventos grupales y clubs temáticos. En un mundo donde el trabajo es cada vez más remoto, conocer gente se ha vuelto un reto, especialmente a una mayor edad. Gabriel subraya que este problema es más o menos severo dependiendo del contexto social. “Aquí en México donde la gente es más social, quizás es en menor grado; en lugares como Estados Unidos, donde la gente está más aislada, quizás será en mayor grado”. Por ello, si pudiera cambiar algo, su deseo sería simple: “Más fiestas y eventos sociales para conocer gente de nuestra edad”.

El cansancio del swipe es, en esencia, la fatiga de un sistema que promete un sinfín de opciones, pero a menudo falla en entregar algo que realmente importe. Frente a este desgaste, empiezan a surgir nuevas propuestas que ofrecen justamente lo contrario: menos opciones, más límites, más “lujo”

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La búsqueda análoga

La fatiga del swipe ha llevado a muchos a preguntarse si la solución está en volver a los métodos tradicionales: el dating analógico o a la antigua. Actualmente, las personas (especialmente los jóvenes) anhelan el meet-cute de las películas, pero se enfrentan a un desafío inesperado: la falta de práctica en la interacción en persona. Los expertos en relaciones señalan que, tras años de aislamiento y de estar inmersos en un mundo digital, muchos se sienten atrapados entre una realidad que no les satisface y un mundo real que les resulta vulnerable e intimidante.

Esta búsqueda de algo “auténtico” se encuentra con un problema estructural: cada vez interactuamos menos cara a cara. Los lugares donde solían surgir conexiones, como la escuela o el trabajo, han cambiado. Ante este reto, los expertos insisten en la importancia de encontrar una comunidad y reforzar el papel de los amigos. Según The New York Times, las personas casadas o en pareja “le fallan a sus amigos solteros” al no crear oportunidades para que se conozcan, como una reunión casual. La clave, dicen, es participar en actividades que se disfruten, con la intención de expandir el círculo social, sin la presión de encontrar una pareja de inmediato.

La verdadera estrategia, por lo tanto, es un enfoque híbrido. Se trata de combinar el uso estratégico de las apps –con un enfoque en la calidad y no en la cantidad– con una mayor inversión en la vida real. Esto implica participar en grupos con intereses en común y, sobre todo, estar abiertos a que las conexiones surjan de las formas más inesperadas. El resultado no siempre es un romance, sino que, como demuestran los testimonios de quienes lo han intentado, a menudo se traduce en amistades genuinas que pueden ser tan valiosas como cualquier relación romántica.

Menos es más

En un mercado saturado, el nuevo estatus no es tener muchísimos matches, sino pertenecer a un club exclusivo. La fatiga por la sobreabundancia de opciones ha dado pie a una nueva ola de plataformas que ofrecen lo contrario: curaduría, control y un lujo aspiracional.

De acuerdo con The Wall Street Journal, Raya, una aplicación originalmente enfocada en creativos y celebridades, tiene una lista de espera de 2.5 millones de personas, demostrando el enorme apetito por la exclusividad. Esta tendencia es un rechazo directo al modelo de consumo masivo, sugiriendo que el verdadero privilegio no es tener un catálogo sin fin, sino ser parte de una élite donde la calidad de los perfiles está garantizada de antemano.

Este fenómeno no es exclusivo del mundo de las celebridades. Para The New York Times, la industria se está moviendo hacia un modelo donde el usuario “entrega el control” de su experiencia para obtener mejores resultados. Apps como Breeze, que opera bajo el lema “nosotros hacemos la planeación, tú te presentas”, solo cobra a sus usuarios si la cita en persona se concreta, incentivando así el compromiso real y eliminando la frustración de los chats eternos. El cofundador, Marco van der Woude, afirma que lo que los usuarios realmente quieren es “soltar las riendas”, por lo que su aplicación incluso se encarga de escoger y verificar los lugares de encuentro.

Por su parte, Cerca se basa en el concepto de “amigos de amigos”, devolviendo cierta reputación social a cada encuentro, lo que reduce la sensación de anonimato y aumenta la confianza. Finalmente, Cuffed limita a sus miembros a tener un solo match a la vez, una regla diseñada para fomentar la inversión emocional en una sola persona y evitar la constante distracción del “próximo swipe”.

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Ahora existen nuevas formas de alcanzar un match duradero y profundo fuera de las dating apps: la vida real. (Ilustración: Visual generation para Shutterstock)

Frente al agotamiento de lo infinito, estas plataformas responden con soluciones que promueven la exclusividad, la curaduría y un mayor control sobre dónde y cuándo ocurre la cita. Este es un cambio que podría redefinir por completo el futuro del dating, sugiriendo que la verdadera satisfacción no está en la cantidad de opciones, sino en la calidad de la experiencia.

Más allá de las marcas, lo que está en juego no son los logos, sino las historias que se tejen dentro y fuera de la pantalla. A pesar de los retos, estas plataformas han producido un sinfín de vínculos reales –amistades, comunidades y hasta matrimonios–, demostrando que el amor genuino aún es posible. Si bien hay pocas estadísticas disponibles, el Pew Research Center estima que una de cada cinco personas de menos de 30 años ha conocido a su pareja en una app de citas. Cada una de estas historias es un recordatorio de que la tecnología, en su mejor versión, puede ser un poderoso puente hacia la conexión humana.

Y aquí volvemos a la gran pregunta: ¿de qué sirve tener tantas opciones si lo que buscamos, al final, es solo una?

El privilegio de elegir

En teoría, nunca habíamos tenido tantas opciones: deslizar a la derecha miles de veces, esperar a que un algoritmo nos acerque al “indicado”, saltar de una app a otra con la promesa de algo mejor. Esa ilusión de infinitas posibilidades no solo marca el mundo de las citas, también el trabajo, el consumo y la forma en que imaginamos nuestras vidas. Pero en el amor –como en casi todo lo que importa– no ganan quienes tienen más alternativas, sino quienes saben elegir.

A lo largo de estas páginas hemos visto que el futuro del dating no parece estar en una sola aplicación, sino en el amplio espectro de posibilidades que ofrecen. Desde la curaduría de Raya y la seguridad de Bumble, hasta la adaptabilidad de Tinder y el enfoque en la comunidad de Scruff y Feeld, las apps son un reflejo de que el ser humano busca conexión sobre todas las cosas. Tal y como demuestran los testimonios de este reportaje, es posible hallar algo más: una amistad, una aventura de autodescubrimiento o un intercambio cultural que cambia nuestra perspectiva del mundo.

En 2025, pareciera que el verdadero privilegio no es acumular matches ni vivir en un catálogo sin fin, sino reconocer cuándo alguien vale la pena y comprometerse a construir desde ahí. El amor puede tomar muchas formas: pareja, amistad, comunidad, vínculos abiertos o monógamos, heterosexuales o queer. Lo que está claro es que ningún algoritmo sustituye el esfuerzo cotidiano, la responsabilidad afectiva y el respeto por las personas con quienes decidimos compartirnos.

Elegir, en el fondo, es animarse a sostener: dedicar tiempo, cuidado y presencia. Y en esa constancia –más que en el swipe– es donde creo que habita la posibilidad de un amor que nos haga sentir en casa, sea cual sea la forma que adopte.

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¿Quién es quién en el juego de las apps de dating?

Lo que realmente está en juego son las historias que se tejen dentro y fuera de la pantalla. A pesar de los retos, estas plataformas han producido un sinfín de vínculos reales –amistades, comunidades y hasta matrimonios–, demostrando que el amor genuino aún es posible.

TINDER: EL ORIGEN DEL SWIPE

Tinder es la aplicación original que introdujo el swipe en la cultura del dating y, siendo la plataforma más grande, se enfrenta al reto del agotamiento de sus usuarios. Ana, parte del equipo de la app, reconoce que la fatiga por el swipe es real: “Lo escuchamos de nuestros usuarios todo el tiempo. Mucha gente ha estado en apps de citas durante años y está empezando a sentir el dating burnout”. Para combatirlo, la empresa está implementando una nueva función de inteligencia artificial que, a diferencia del swipe infinito, solo proporciona uno o dos perfiles altamente curados por día.

Para Ana, la meta es que los usuarios descubran “más sobre sí mismos y sobre otras personas para encontrar lo correcto, sea lo que sea que estén buscando”. Además, buscan incentivar a los usuarios a completar sus perfiles y a interactuar más allá de los matches iniciales. A pesar de que el número de perfiles puede parecer abrumador, Ana defiende que la cantidad es, de hecho, su mayor fortaleza. “Cuando estás viajando o te mudas a una nueva ciudad, puedes conocer a muchísimas personas y tener acceso a cosas muy distintas a la vez”, explica. La aplicación permite a los usuarios ser muy específicos en cuanto a sus preferencias, con filtros que van desde la frecuencia con la que alguien bebe hasta saber si es una persona mañanera. La filosofía de la empresa es simple: “Todo empieza con un swipe”, y su visión es mantener una plataforma abierta y adaptable para que sirva a los millones de usuarios en las diferentes etapas de sus vidas.

BUMBLE: EL LADO SEGURO

El caso de Adolfo, quien conoció a su esposa en Bumble, es un testimonio directo del potencial de las apps de citas para construir una vida real. Su principal razón para quedarse en la plataforma fue la seguridad que le ofrecía la dinámica de que la mujer dé el primer paso. “Lo que pasa en las dating apps es que las mujeres tienen muchos más matches que los hombres. Que la mujer haga el primer acercamiento te da la seguridad de que la persona tiene más interés más allá del primer match”, explica.

Para Adolfo, esto fue un filtro clave que lo liberó del agotador ciclo de escribir mensajes que nunca son respondidos. Los filtros de la aplicación, su mejor fama y la sensación de que las mujeres se sentían más seguras, le dieron la confianza necesaria para invertir su tiempo. “A mí me dejaba más tranquilo porque estoy pensando menos, si te mandan un mensaje algo puede salir de ahí, pero si no, no pasa nada. No te quedas en un loop infinito de pensar si ya escribiste y que no te respondieron”, afirma.

Y aunque su historia de éxito pueda parecer una rareza, Adolfo cree que es la prueba de que el amor en las apps sigue siendo posible, siempre y cuando se tengan las expectativas correctas. “No creo que seamos una excepción a la regla, cada vez conocemos a más parejas que se conocieron de esa forma”, reflexiona compartiendo el hecho de que hoy ya son padres. Su consejo para quienes sufren de burnout es claro: tomarse pausas, ser transparente en el perfil, conectar con otras redes y, sobre todo, “no tomarse las cosas tan en serio”. Para él, el secreto es usar la tecnología como una herramienta, no como una obsesión, y moverse rápido a la interacción en persona para confirmar si la química realmente existe.

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¿Cómo son las apps de ligue? (Ilustración: Visual generation para Shutterstock)

RAYA: EL CLUB EXCLUSIVO

En un mar de opciones, Raya se ha posicionado como el refugio de quienes buscan la curaduría y la exclusividad. Ryan, un usuario que encontró a su esposa en la plataforma, explica que su principal atractivo es la calidad de los perfiles. “Raya me fue recomendada por algunas personas que me dijeron que la calidad de los perfiles sería mucho más alta. Descubrí que eso era totalmente cierto e incluso encontré a mi esposa allí. No sé si se debe únicamente a la exclusividad, pero sí creo que la selección era muy buena y la volvería a usar”, comenta.

Su experiencia es un testimonio del poder de las plataformas especializadas para crear conexiones significativas. Para Ryan, es difícil imaginar un futuro sin dating digital, pues en una sociedad donde la interacción presencial es cada vez menor, las apps son de las únicas maneras de encontrar personas a su alrededor. Aunque el modelo puede parecer elitista, su caso prueba que el enfoque en la exclusividad y la calidad puede ser la respuesta para quienes buscan algo más que el swipe interminable.

GRINDR: LA CITA INMEDIATA

Grindr es conocida por ser una de las pioneras en facilitar encuentros inmediatos, una dinámica que, según su usuario Santiago, responde a una necesidad específica dentro de la comunidad. “Creo que responde a una necesidad de generar espacios de libertad mediante encuentros sexuales para una comunidad LGBTIQ+ que cada vez es más grande, pero que sigue siendo una minoría. Eso tiene implicaciones relevantes que la app satisface muchas veces”, explica. Sin embargo, su experiencia también le ha mostrado la dualidad de la plataforma.

Aunque su uso ha sido mayoritariamente “transaccional, sin una opinión moral”, describe el entorno como algo “carnal, superficial y generalmente de poca profundidad”. A pesar de esto, Santiago nos comparte algunas de sus experiencias más memorables, que desafían la percepción de la app: “Hacer match con un crush... Y salir con gente que admiras, creo que lo más memorable fue un date con el que salí un rato; al final no funcionó tanto, pero hice un gran amigo que hoy en día es una persona muy importante para mí”. Su testimonio subraya que, aunque una plataforma pueda estar diseñada con un fin específico, las conexiones humanas pueden florecer de las formas más inesperadas, probando que incluso en el dating instantáneo, la amistad y los vínculos genuinos son posibles.

SCRUFF Y FEELD: LA CONEXIÓN DE NICHO

En el vasto universo de las apps de citas, plataformas como Scruff y Feeld han encontrado su lugar al ofrecer experiencias más específicas, fuera del alcance masivo de Tinder o Grindr. Para Fernando, usuario de ambas, este enfoque de nicho abre la puerta a un abanico más diverso dentro de la comunidad. Mientras que disfruta de la posibilidad de conectar con otros usuarios por todo el mundo a través de Scruff, le atrae el espacio que fomenta la curiosidad y la exploración de la sexualidad sin prejuicios de Feeld.

A diferencia de un modelo puramente transaccional, reitera que le “encanta la posibilidad de tener intercambios culturales por todo el mundo”, lo que le ha permitido formar fuertes amistades internacionales, además de encontrar parejas y amantes. Sin embargo, estas apps no se salvan de la paradoja del dating digital, que él describe como una “espada de doble filo”: si bien facilitan el primer contacto, también pueden llevar a la fatiga de decisión. Fernando concluye que el verdadero reto para estas plataformas es ser más proactivas para integrar a los segmentos de la comunidad que aún permanecen marginados.

GLEEDEN: HONESTIDAD RADICAL

Gleeden se distingue por su enfoque radicalmente honesto, ofreciendo una plataforma para quienes buscan aventuras extramatrimoniales con la promesa de la discreción. Antonio, un usuario de 44 años, explica que se unió a la plataforma no por infelicidad, sino por la necesidad de sentir algo que había perdido. “No es que no fuera feliz antes de inscribirme en Gleeden, la verdad es que no, pero me faltaba algo: tenía ganas de desviarme del camino tan bien trazado desde hacía años, necesitaba vibrar, emocional y físicamente”, confiesa.

Lo que le sorprendió fue la profundidad de la conexión que formó, enamorándose de alguien solo por la calidad de su perfil escrito. Para él, esta aventura fue un paréntesis que le permitió reencontrar la energía de sus 20 años sin abandonar las responsabilidades de su vida. Aunque su historia fue corta, le dio una “bocanada de aire fresco increíble” y le hizo sentirse “más feliz, más fiel a mí mismo”. El testimonio de Antonio demuestra que, en el vasto mundo de las apps, incluso las plataformas más controvertidas pueden ofrecer a sus usuarios un espacio de autodescubrimiento y renovación, al ser simplemente una vivencia más.

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