La medicina encontró una ingeniosa y muy útil manera de utilizar la Inteligencia Artificial: adelantarse a ciertas enfermedades o padecimientos y hacer recomendaciones de salud más precisas basándose en el ADN de cada paciente.
Medicina personalizada… ¿con IA? Así funcionan las nuevas tendencias en salud
Sí, el uso de la IA para leer el ADN ahora ayuda a distintos especialistas a encontrar patrones que sirvan para echar a andar tratamientos más precisos y eficaces.
IA y ADN: ¿cómo funciona la medicina “personalizada”?
Primero es importante entender algo importante: los especialistas prefieren llamarle ‘medicina de precisión', pues consideran que la palabra “personalizada” sugiere que cada tratamiento es como un traje hecho a la medida. Sin embargo, se trata de una rama de la medicina que usa la genética y otros datos para crear planes de salud más específicos para grupos de personas con características similares.
Entendido esto, ahora sí podemos explicar mejor cómo funciona el uso del ADN y la IA en este tipo de medicina.
Es bien sabido que los seres humanos compartimos el 99.9% del ADN, es decir, la información es idéntica. Lo que nos hace realmente únicos es el 0.1% restante, en donde se encuentran las variaciones que determinan desde el color de los ojos hasta la predisposición a ciertas enfermedades o padecimientos.
En esa ínfima diferencia está el poder de esta rama de la medicina.
“La medicina de precisión no se limita a mirar el ADN”, explica Natalia Razo, médica internista. “Se apoya en un montón de datos que recolectamos día a día, como en un smartwatch que mide tu ritmo cardíaco, por ejemplo, esas apps que registran tu actividad física o lo que comes o los registros de tus consultas médicas, análisis y tratamientos”.
Toda esta información recolectada, junto con el perfil genético personal, se procesa con ayuda de IA y se obtiene un análisis predictivo.
Es decir, la IA identifica patrones en los datos para entender qué tratamientos pueden funcionar mejor a un grupo de personas con perfiles similares.
Y ya hay resultados de ese enfoque. La doctora Razo, quien es especialista en obesidad y colabora con la clínica digital especializada en tratamientos integrales llamada Clivi, en padecimientos como diabetes se analizan niveles de glucosa, variabilidad genética y el estilo de vida para elegir el tratamiento más eficaz. “Con base en el historial médico, niveles de colesterol, presión arterial y factores genéticos, un médico puede recomendarte medidas preventivas específicas para reducir el riesgo de padecimientos cardiovasculares”, detalla la experta.
Aunque todo esto suena increíble, hay desafíos importantes por delante. El más importante es cómo manejar la enorme cantidad de datos que se generan, pues se requiere garantizar la privacidad y la seguridad de la información, y asegurarse de que se use de forma ética.
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Además de adelantarse un poco a posibles padecimientos, el análisis de ADN también puede ayudar a entender cómo el cuerpo responde a entrenamientos para hacerlos más adecuados, dependiendo de la persona.
Por ejemplo, en un reciente programa de salud de Sport City destaca la combinación de herramientas como la nutrigenética para optimizar tanto los entrenamientos como ayudar con los hábitos alimenticios de cada persona.
En su caso específico, se basan en el análisis de 129 genes que ayudan a detallar los requerimientos nutricionales, tolerancias alimentarias, manejo del estrés, predisposición genética al tipo de ejercicio y qué actividades deportivas se alinean mejor con las características naturales de cada cuerpo.
Con estas herramientas, la medicina está siendo cada vez más precisa y segura pues se apoya de tecnología y datos científicos para ver más allá y entender cómo mejorar la calidad de vida de cada persona, además de optimizar tratamientos y reducir riesgos.