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La receta perfecta por Rodrigo Urraca, Eric Van Beek y Marcos Di Battista

Líderes dela gastronomía mexicana comparten los secretos y los retos detrás de convertir un sueño en una marca rentable, tal es el caso de Rodrigo Urraca, Eric Van Beek y Marcos Di Battista.
Handshake socios: Rodrigo Urraca, Eric Van Beek y Marcos Di Battista
Rodrigo Urraca, Eric Van Beek y Marcos Di Battista. (Alonso Díaz)

¿Quién no ha imaginado tener su propio restaurante o bar? Pocas cosas tan románticas como pensar en cómo lo decoraríamos, qué serviríamos, qué música pondríamos. Pero la realidad del mundo de la hospitalidad puede ser brutal. Existen infinitos factores a considerar al abrir un espacio, desde su ubicación y concepto, hasta proveedores, permisos legales, pagos y presupuestos.

Y en un país con una oferta cada día más amplia y una competencia cada vez más intensa, no es ninguna sorpresa que tantos lugares prometedores se queden en el camino. Conversamos con personajes que han entendido ese delicado balance entre creatividad y habilidad administrativa, no solo desarrollando restaurantes y bares con personalidades y conceptos únicos, sino también creando marcas sólidas y, sobre todo, negocios sanos. Iniciamos esta serie semanal con Rodrigo Urraca, Eric Van Beek y Marcos Di Battista.

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El nombre Handshake trae a la mente glamour, reconocimientos y la primera posición mundial en The World’s 50 Best Bars en 2024. Pero no siempre fue así. Su primera versión abrió en Polanco, en la Ciudad de México en enero de 2019. Entre los seis socios fundadores estaban el empresario Marcos Di Battista y Rodrigo Urraca, quien está hoy al mando de las relaciones públicas del grupo.

“Queríamos hacer algo espectacular, pero la gente en Polanco no quería cocteles”, recuerda Rodrigo. “Estábamos abajo del República, entonces la gente quería pedir botellas o tragos largos para precopear. Además, copiábamos mucho, no teníamos identidad propia”. Al final, fue la pandemia la que le dio el golpe final a esa primera versión del bar.

Poco después, Urraca conoció al holandés Eric Van Beek, quien lo conquistó con un trago: el Fig Martini. “Me voló la cabeza. Pensé, ‘Si tenemos a alguien así de talentoso en el equipo, la rompemos’”, cuenta. Al inicio no fue fácil convencer a Van Beek , a quien la idea de un speakeasy le parecía aburridísima. Eventualmente, se convirtió en el tercer socio de Handshake en su nueva casa en la Colonia Juárez, inaugurando una dinámica de comunicación tan peculiar como divertida.

“Al principio, Marcos no hablaba inglés y Eric no hablaba español. Yo traducía todo”, recuerda Urraca. “Eso me dio una posición de poder, porque como los dos son explosivos, de pronto había cosas que yo sabía que no debía traducir. Yo tenía que poner poker face sabiendo que estaba diciendo una mentira, pero eso aligeraba la relación”.

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Hoy, los socios no solo tienen una amistad real, sino también un respeto por el expertise de cada uno. “Todos opinamos de todo, pero las finanzas las maneja Marcos, yo me encargo de los eventos, y Eric de los cocteles”. Y los resultados hablan por sí mismos. Handshake hoy cuenta con tres espacios distintos dentro de su ubicación en la colonia Juárez y el equipo estrenó dos conceptos nuevos a finales de 2025.

Ahorita es una cantina ubicada en la nueva Plaza Alma, en Reforma, mientras que Shakerato, el resultado de dos años de planeación y trabajo, es un bar de coctelería en Ámsterdam y un poético “regreso a casa” para Van Beek. Además, el equipo desarrolló los bares de las propiedades de Belmond en México (Tunki en San Miguel de Allende y Bambuco en Maroma), y ha tenido pop-ups en los hoteles Four Seasons de Chicago y Palm Beach.

La cereza en el pastel: colaboraciones en eventos como Roland Garros y los Oscars. Para Urraca, el éxito reside en ser minuciosos y conscientes, desde decisiones como la zona en la que abren un lugar y la marca con la que quieren colaborar, hasta cuidar la presentación de los miembros del equipo. “Siempre están bien vestidos, nunca salen borrachos. Todo eso nos ha ayudado a diferenciar”, asegura.

Y lo mismo aplica cuando se trata de finanzas. “Hay que hacer buenas inversiones y no gastar en tonterías. A veces, por el bluff se pierde mucho dinero”. Si algo le da orgullo, es la identidad clara que han desarrollado con el paso de los años. Mucho ha sucedido desde esos primeros días en Polanco. Hoy, desde la Juárez hasta Ámsterdam, pasando por la Riviera Maya, el toque de Handshake es inconfundible.

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