Seguramente te ha pasado que llegas al pasillo de los vinos en el supermercado y te encuentras con un ejército de botellas. Entre tantas opciones, te abrumas y decides abortar la misión de llevarte una a casa o simplemente agarras una alzar. Sin embargo, leer y entender la etiqueta de un vino es más fácil de lo que crees.
Elige el vino correcto: cómo leer (y entender) la etiqueta de una botella
Y honestamente algunas etiquetas parecieran estar diseñadas para complicarnos la vida con tanta información, pero justamente todos los datos que incluyen son necesarios para saber qué tienes en tus manos y, sobre todo, si es el tipo de vino que estás buscando.
Toda esa información recopilada en la etiqueta y contraetiqueta te ayudarán a saber cuál es el origen del vino, la uva con la que se elaboró, el año de cosecha, el grado de alcohol, entre otros datos que la próxima vez que estés parado frente al anaquel sabrás descifrar sin complicaciones.
Cómo leer la etiqueta de un vino
Marca del vino
La marca o el nombre del vino es la primera cosa que nos atrapa de la botella, ya sea por su diseño o simplemente porque te gustó. Y está bien, solo que no se trata del dato con más información sobre su contenido, sin embargo, vale la pena no pasarlo desapercibido.
Su origen
La pista más útil es su Denominación de Origen (D.O.), la cual identifica el origen geográfico del vino. De hecho, son otorgados por consejos reguladores que los avalan como símbolos de calidad y que cumplen con determinadas reglas establecidas para esa región.
Entre las D.O. más populares se encuentran Rioja (España), Burdeos (Francia), Borgoña (Francia), Ribera del Duero (España) y Rueda (España).
Año
Ya sea 2021, 2022, 2023, etc… El año que aparece en la etiqueta corresponde al año de cosecha o añada, que se refiere en el momento en que fueron cosechadas las uvas utilizadas para su elaboración.
Ojo: una botella más “vieja” no significa que sea mejor que otra. La añada funciona como una pista, no como el determinante para saber la calidad del vino.
Envejecimiento del vino
Si te encuentras con palabras como “crianza”, “reserva” o “gran reserva”, no huyas, no es un examen de enología. Este dato que se posiciona junto al año de cosecha hace referencia al envejecimiento del vino, sin embargo, no aplica lo mismo para todos los países o denominaciones porque sus requisitos no son iguales.
Para que te des una idea general, más no es una regla, puede funcionar así:
- Vino joven: se hizo en menos de 2 años
- Vino crianza: 24 meses de enjevecimiento y pasó al menos 6 meses en barrica y el resto en botella.
- Vino reserva: Requiere al menos 3 años: Al menos 12 meses en barrica y 24 meses más en botella.
- Vino gran reserva: Por lo menos son 5 años de envejecimiento y mínimo 18 meses en barrica.
Variedad de la uva
Es la encargada y la mera mera de darle personalidad al vino: aporta diferentes aromas, niveles de acidez, estructura y sensación en boca. Entre las variedades típicas encontrarás: Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Chardonnay o Sauvignon Blanc.
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Grado de alcohol
Una información prácticamente obligatoria en la etiqueta y muy fácil de encontrar porque aparece expresado por volumen: 12%, 13%, 13.5%, 14%, etc. El promedio que contiene una botella es de entre 10 y 14 grados, aunque también existen en el mercado versiones sin alcohol.
Sulfitos
No te espantes si en la etiqueta lees que “contiene sulfitos”. Estos son utilizados en la elaboración del vino para protegerlo de la oxidación y conservar sus características.
Ahora sí, la próxima vez que vayas al supermercado no huyas del pasillo de los vinos y pon a prueba tus conocimientos en la etiqueta para encontrar la botella que estás buscando o que quieres probar.