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Nuestras Historias

"Quería explorar el tema de la violencia subterránea": Claudia Pinto

La directora Claudia Pinto habla sobre "Las Consecuencias", cinta que recientemente presentó en el Festival de Cine de Guadalajara.
vie 15 octubre 2021 06:16 PM

El 19 de septiembre de 2021, el volcán La Palma, en la isla homónima de las Canarias, hizo erupción después de cincuenta años de inactividad de esa índole en la isla. Al mismo tiempo, las carteleras españolas comenzaban a exhibir una película filmada ahí mismo, una que curiosamente dice las líneas: “El volcán avisa; claro que avisa. Es más, grita, chilla. Los primeros que se dan cuenta son los pájaros. Desaparecen, se van; no los ves más. Luego el calor. La tierra está tan caliente que escupe o explota. Justo antes de la explosión, un silencio como nunca antes lo había sentido. Extraño”. Podría decrise que Las Consecuencias hizo que la tierra hablara. Dirigida por Claudia Pinto, esta cinta es justo un reflejo del silencio extraño que provocan los secretos de familia, en este caso protagonizados por Estela (Juana Acosta), Gabi (María Romanillos) y César (Alfredo Acosta), madre, hija y abuelo, respectivamente.

Platicamos con Claudia Pinto por su trabajo en Las consecuencias, cinta premiada en el Festival de Málaga y recientemente exhibida en el Festival de Guadalajara.

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¿Cómo surgió la historia de Las consecuencias?

La historia sale porque estaba embarazada de mi hijo y estaba en pánico profundo de no saberlo hacer bien. Creo que todas las mujeres tenemos encima el estrés de la maternidad. Y partiendo de ese miedo de decir: “¿sabré hacerlo bien? ¿Qué pasaría si llegas a estar en peligro y no me doy cuenta?”, fui entrando en esta historia que es una madre que no sabe en qué situación está su hija y todos los fantasmas empiezan a aparecer, fantasmas que tienen una razón de ser, claro. Ella tiene un asunto sin resolver en el que están implicados sus padres. Por el punto este de la responsabilidad como padres y la herencia de las emociones, todo esto que le vas dejando la generación posterior, asuntos no resueltos que de alguna manera luego te estallan en la cara.

La relación de Gabi con Fabiola es muy compleja, así como la del abuelo con ambas. ¿Cómo trabajaste a tus personajes?

El guión es complejo porque tiene una estructura donde hay un personaje en la superficie. Fabiola no sabe que le está pasando a su hija y va en esa dirección. Pero luego está el personaje de César, que es un personaje que construimos hacia abajo: mientras ella va saliendo, él se va hundiendo porque se siente observado y su propio miedo, su propia culpa, es lo que realmente le va hundiendo. Otra cosa que nos parecía muy interesante era trabajar el concepto de espejo, de que uno se fueron viendo en el otro. También estuvo el cambio del punto de vista. La película empieza con el punto de vista de Fabiola y luego está el punto de vista de él. Después vamos al de la niña y finalmente vamos al de la abuela, al de Teresa. Yo quería que cuando estuviéramos todos sentados en la mesa, realmente el único que tuviese toda la información fuera el espectador, que ante ese “nada, nada, nada” que dicen los cuatro, el espectador tuviera una posición también. No tenía ganas de que ocurriera esa conversación. Prefiero decir que es una película justo antes de la explosión, porque esa explosión de todo lo que intuimos que se contaran ocurre en negro. No nos interesa escuchar eso. O sea, mejor irnos con él en la barca, que escuchar lo que ya sabíamos.

Algo que me llama mucho la atención de la película es que el mar siempre está muy presente. Está en muchas escenas, ya sea de manera visual o auditiva, e incluso en cuestión de mezcla de sonido, sobresale. ¿Qué representa para ti?

En el caso de la película, es el que el que lleva y trae las verdades. Es el que se lleva al marido de Fabiola. Pero por otra parte, es el que le trae a Fabiola esos recuerdos de infancia y le hace decir: “hay algo no resuelto en esta isla”. La naturaleza también tenía cosas que decir, y en ese sentido, el mar a veces es la voz de la película, porque momentos es bastante silenciosa y el mar es el que el que está ocupando el lugar de las palabras. Esa cadencia que tiene el mar también ayuda a una sensación de inquietud porque el silencio puede ser muy violento. A nosotros nos interesaba mucho, cuando empezamos a escribir la película, más allá de lo de la maternidad que te contaba, el tema de la violencia subterránea, esta violencia que está en los núcleos familiares, que yo creo que con la época de pandemia quedó muy en evidencia, porque hemos estado muchos obligados a estar los cuatro, los tres, los cinco, todos metidos en una isla dentro de una isla dentro de una isla, como una matrioshka, y la conversación que tenemos que tener no, no, no ocurre. Siempre hay conversaciones tabúes en las familias, temas que dices: “mejor no hablar porque aquí puede pasar algo”. Entonces yo creo el mar ocupa ese lugar, el lugar del no valor, de la cobardía, de decir la verdad.

Ahorita han promocionado la película en festivales como Guadalajara y Málaga. ¿Cómo has sentido la recepción de la gente?

Estrenamos en Málaga y nos fue muy bien. María Romanillo, que fue su primera peli, ganó un reconocimiento a mejor actriz. Fue una recepción muy bonita. De hecho estamos en cartelera en España en este momento. México, es la primera vez que la cinta se ve fuera de España. Cuando empezamos a investigar de este tema del abuso –que no es el tema de la película, pero evidentemente están ahí flotando– vimos que México es el país que tiene el porcentaje más alto de de abuso infantil del mundo, y además el noventa por ciento de la gente no dice nada y las cifras eran brutales. Creo seis de cada diez casos ocurrían dentro del núcleo familiar. Evidentemente no es un tema mexicano, es un tema del mundo, pero sí que es verdad que es un país donde pasa muchísimo. Entonces se tuvo bastante atención en México cuando empecé a trabajar el guión y me pareció muy curioso que la película se viera aquí. La gente está muy conmovida con la historia, como tocando fondo. Yo creo que la película hace eso. Cuando la ves en pantalla grande, esta está bajada de los buzos hacia el fondo es una carta de intenciones, casi. Cuando acaba la peli tú estás ahí y necesitas un tiempo para también poder salir y asimilar lo que lo que tienes delante. Me gusta decir que es una película abierta e inmersiva porque deja espacio para que tú armes tu rompecabezas de esa familia, pero sobre todo para que tú completes con tu rompecabezas, para que te de tiempo para ver a ese abuelo y pensar en el tuyo, o ver esa madre y pensar en la tuya, o ver esa familia y pensar en la tuya. Y yo creo que eso lo conseguimos. Yo estoy bastante contenta de de la de la reacción del público en España, por supuesto, pero aquí en México también.

¿Cómo fue tu exploración del abuso?

Está claro que estos temas son de toda la vida, de esconder de lo que se mete debajo de la alfombra, de estas cosas no resueltas, de estos silencios que se heredan. Yo creo que es interesante el tema de la mirada y dónde están los límites del abuso. Creo que estamos en un momento donde la intimidad tiene bordes muy difusos, donde estamos mostrándonos en redes sociales, donde estás estableciendo intimidad a través de móviles, a través de pantallas, todo el tiempo.Y de repente dices: “¿abuso una mirada o no?”. Cuando él dice “nunca las he tocado”, es menos, es un abuso menor porque no las haya tocado. ¿Dónde está el abuso? Cuáles son los límites de la intimidad? Y creo que un momento como el actual vale la pena reflexionar sobre eso. Más allá del abuso conocido, el más estudiado, creo que hay uno muy de nuestros tiempos, de sentirse violentado por un comentario o por una imagen. A mí me interesa mucho, y como madre de dos hijos, más. En la película pasa todo el tiempo y eso es intencionado. Queríamos que todo fuera muy ambiguo, que de la misma manera en que Fabiola no tiene certezas, ella intuye que está pasando algo, pero nada parece determinante. O sea, los ve que se juntan y se abrazan, pero es que eso puede no ser nada. Ve que le está pasando la toalla, pero esto puede no ser nada. Ve que se van al pueblo y van juntos, pero puede que no sea nada, y se van en la barca, y dice: “pensé que te querías quedar con tu abuelo”.Todo es lógico. Todo podría ser inocente. Por ejemplo, valdría la pena preguntarse cuando él llega al mar y ve al abuelo que está con la niña en el agua, ¿realmente está pasando algo o no? Lo rodé intencionadamente para que no viéramos nada. Yo tampoco quería ver nada, pero la cara que tiene el actor en ese momento, lo que buscábamos es esa duda de decir: “Es que no vi nada realmente, pero yo te veo a ti con la niña en el agua y puedo pensar que está pasando algo como pasó conmigo”, ¿no? En ese sentido es una película que deja bastante sitio para que tú saques tus conclusiones.

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