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Nuestras Historias

¿Volver al cine para esto? Las salas abren con esta cartelera

Los cines por fin vuelven a abrir sus puertas y aunque estamos ansiosos por regresar, ¿realmente la oferta de películas en cartelera lo vale?
mar 11 agosto 2020 03:41 PM

El momento que muchos de nosotros esperábamos está por llegar: después de una espera que parecía interminable, el 12 de agosto los cines –por fin– abrirán sus puertas. Y aunque nuestra reacción inmediata es ponernos el cubrebocas, desempolvar nuestra tarjeta de visitante distinguido y correr al encuentro de 120 minutos de distracción de este apocalíptico mundo, un pensamiento revienta nuestra burbuja de felicidad: en una época en la que todos los estrenos que estábamos esperando están pospuestos hasta nuevo aviso, ¿a qué vamos al cine?

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Aunque seguimos en semáforo naranja, las autoridades de la CDMX tomaron la decisión de abrir los cines, tras el cierre del 92.61% de las salas del país, en un intento de reactivar la economía y salvar, al menos parcialmente, los 50 mil empleos directos y 150 mil indirectos que dependen de la exhibición de cine. Las medidas que se están tomando, de acuerdo con los portales digitales de las cadenas Cinemex y Cinépolis, incluyen una ocupación máxima de 30%, sana distancia entre el personal y los clientes, ventilación permanente, puertas abiertas todo el tiempo, sanitización constante, dispensadores de gel, boletos precortados para eliminar el contacto, alimentos preempacados y eliminación de menús físicos en las salas de lujo. Y aunque son consideraciones lo suficientemente prudentes para darle tranquilidad a la mayoría de la gente, la tentación no es suficiente; basta con ver la oferta para entenderlo:

Amores Modernos


En esta cinta mexicana del director Matías Meyer, con actuaciones de Ludwika Paleta, Leonardo Ortizgris, Ilse Salas y Andrés Almeida, vemos la historia de todas las confrontaciones que surgen entre los integrantes de una familia, a partir de la muerte de la matriarca de la misma.

Baba Yaga: Terror of the Dark Forest


En esta película de Svyatoslav Podgayevksiy, inspirada en una leyenda popular rusa, una familia con una bebé recién nacida se enfrenta a hechos sobrenaturales alrededor de la pequeña, tras la llegada de una niñera.

Escuela para seductores


En esta cinta de la directora y actriz Giovanna Zacarías, Luis, Waldo y Rodolfo se inscriben en un programa que les promete enseñarles a seducir a cualquier mujer.

A estas opciones se suman cintas como Night Hunter, Veinteañera, divorciada y fantástica, My Spy, Bloodshot, A Score to Settle y Sonic, la película, que ya habían tenido estrenos prepandemia. La cartelera, como pocas veces sucede, no incluye nada que se tenga que ver. Y ojo: en ningún momento decimos que estas películas sean malas. En un mundo normal, muchas de estas serían una buena opción para pasar un par de horas. Sin embargo, en una época en la que vivimos saturados de historias en las que –sin importar si son ciertas o no– la gente se enferma por ir al súper, o simplemente por recibir paquetería, a muchos nos hace falta un incentivo mayor. Como dijo un integrante de la redacción de esta revista: “no voy a arriesgar el físico por algo que no sea Tenet”. Y esa breve oración resume el sentimiento de una gran cantidad de cinéfilos a los que les urge regresar a las salas, pero que, como muchos, prefiere no escatimar en precauciones durante esta contingencia.

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Este regreso tan mediano era obvio: las productoras buscan recuperar la inversión de sus películas, y quieren hacerlo rápido. Sin embargo, con las salas con un aforo limitado y una población que, guiada por algo que ya no sabemos si es precaución o paranoia, piensa dos veces antes de aventurarse a ir al cine, los éxitos taquilleros como los conocíamos son improbables. La solución para las grandes producciones es estrenar vía streaming a un precio altisonante como Mulan, o bien, esperar a que el panorama mejore. Así, la recuperación de la industria queda principal e injustamente en manos de cintas más pequeñas, que, independientemente de su calidad, no suelen generar una necesidad urgente de ser vistas.

Nosotros, como espectadores, también tenemos un par de opciones: la primera, como en el caso de las productoras, es la espera. La segunda es sanar nuestro síndrome de abstinencia y retomar poco a poco la normalidad con títulos no muy ideales. ¿Volver al cine para esto? Ustedes decidan.

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