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LaLiga española intenta crear, físicamente, al futbolista perfecto

En exclusiva para Life and Style, los equipos de LaLiga abren sus puertas para explicar cómo potencian la capacidad física de sus jugadores empleando alta tecnología.
lun 17 febrero 2020 06:15 PM
laliga entrenamiento

¿Puede un futbolista aguantar al máximo los 90 minutos de cada partido, los 60 encuentros de cada temporada, sin lesiones? Por décadas, los equipos españoles pensaban que cuanto más se corría, más fuertes estaban sus jugadores, pero hoy esta máxima está a años luz de la realidad. En la actualidad, los centros de entrenamiento parecen un laboratorios científicos donde se congrega la más moderna tecnología, con el objetivo de maximizar el rendimiento del futbolista y cuidar su salud hasta el más mínimo detalle: sistemas GPS, Big Data, neuropriming, nutrición, sistemas de vibración, sistemas inerciales, estudios del sueño, hidroterapia, aparatos en ingravidez y psicología son conceptos y metodologías más que habituales en el día a día de los preparadores físicos del fútbol.

“El título de preparador físico es sólo uno de los subtítulos que desempeñas”, analiza Víctor Lafuente, preparador físico del Granada CF. “Al final, nosotros somos optimizadores del rendimiento. Pareciera que está todo enfocado a que los jugadores corran más, saltne más y sean más resistente. Pero hay mucho más: el sueño, ayudas ergogénicas, las diferentes relaciones interpersonales con los jugadores tiene mucho qué ver; no es sólo una estructuración de ejercicios de fuerza”.

Además, la labor del preparador físico está forzosamente ligada al estilo de fútbol a desarrollar. Es una relación indisoluble. “Primero tienes que saber en qué consiste tu juego. ¿Quieres presión alta, contraataques rápidos cuando recuperas?, pues cada tarea que diseñamos se enfoca en ello, con su condicionante físico”, explica Sergi Pérez, preparador físico del CA.Osasuna.

“Hoy eso parece obvio, pero ha costado un tiempo”, rememora Dani Pastor, preparador físico del Mallorca, con 20 años de trayectoria. “Cuando empecé, la biblia era ‘La preparación física del fútbol basada en el atletismo’ (Carlos Álvarez del Villar). Eso lo dice todo. Antes, los entrenadores lo que querían era un preparador que mandara a correr a los jugadores. Nada más. Ahora se trata, sobre todo, de trabajo en campo y con balón”.

El presente de la preparación física en el fútbol esta ligado a la tecnología, la individualización de las tareas, la adaptación a un estilo futbolístico con más tareas en campo que en gimnasio, la prevención de lesiones, y la influencia global de múltiples disciplinas médicas y biológicas.

La preparación física ya no se trata sólo de correr por correr a ver cuánto suben las pulsaciones en el cuello. Y el futuro es aún vertiginoso. Javier Miñano es uno de los preparadores físicos con más experiencia del fútbol español, después de tres décadas ejerciendo. Ahora, de vuelta en LaLiga a bordo del Valencia CF, lo tiene claro: “El futuro pasa por la tecnología, más concretamente por la utilización del Big Data. Debemos dejar paso a algo más científico a nivel de la investigación para simplificar esos datos. Y el futuro está también en el trabajo individual: personalizar más las cargas de entrenamiento”. O como reza un eslogan que usa el cuerpo técnico del Granada CF: “Tenemos que ser especialistas de 21 jugadores”.

Los clubes de LaLiga trabajan ya para desarrollar jugadores con una condición física muchísimo mayor. Preparadores mundialmente conocidos como el gurú Paco Seirulo (director del Área de Metodología del FC.Barcelona) o Grégory Dupont (Real Madrid), campeón del mundo con Francia en 2018, son patrimonio del campeonato español. Para comprobarlo, los clubes de LaLiga abren sus puertas para destapar los secretos que utilizan con algunos de los mejores futbolistas del mundo.

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Por esta razón, Granada FC tiene el menor índice de lesiones en LaLiga

Gracias a la Vibración Local Muscular, Granada es el equipo con menos lesiones de España. Víctor Lafuente es el preparador físico del Granada CF, desde la temporada 2018-2019, dentro del cuerpo técnico del entrenador Diego Martínez, y es uno de los artífices del ascenso la pasada campaña desde LaLiga SmartBank.

Este equipo sólo reporto cinco lesiones en la última temporada. Esto se debe, en gran medida, a la revolucionaria Vibración Local Muscular, introducida en la preparación física por el mismo Víctor Lafuente. “Surgió en 2016”, revela el preparador físico. “Buscaba una formación de técnica de activación muscular, y di con Neuromecánica LAB, que lo orientaba desde un punto de vista neurológico. Mi padre tuvo Alzheimer y fue el primer impulso que me llevó a conocer cómo funcionaba el cerebro. Otro impulso fue descubrir el porqué muchos jugadores recaían de sus lesiones. Y descubrí que las lesiones no sólo alteran el cuerpo a nivel músculo-esquelético, sino también los mecanismos neurológicos. Aunque te recuperes médicamente de una lesión, siguen existiendo unas alteraciones neurológicas que te pueden llevar a que esa lesión se pueda reproducir”.

Para Lafuente está claro que el máximo rendimiento tiene tanto que ver con el cerebro que con los músculos. “A veces pensamos que es cuestión de tener más fuerza, pero en realidad todo pasa por un proceso primario donde el cerebro manda y ordena”, señala. “Al final, cualquier enfermedad neurodegenerativa provoca que, aunque puedas tener sanos los músculos, si tu cerebro no procesa correctamente la información que recibe y envía a los músculos, estos no se activan como requiere el contexto que los solicita. Tienes una lesión y provoca una alteración neurológica porque hay una alteración en el proceso que lleva la información al córtex sensor y motor, y de ahí al músculo. Todo ese circuito se ve alterado”.

La liga española intenta crear, físicamente, al futbolista perfecto

La Vibración Local Muscular, con aparatos de formas variadas, sirve para activar ese músculo concreto, lo que ayuda a reorganizar y reconectar los circuitos neurológicos. No basta con que el músculo esté sano, sino que el cerebro debe saber también que está sano. Los resultados, a la vista del balance de lesiones de la pasada temporada, son excelentes.

De hecho, esta práctica se está empezando a extender por el fútbol español y europeo. Tanto para la recuperación de lesiones, como para la propia activación previa a entrenamientos y partidos. En el Granada CF, la utilizan a diario, de hecho. Apoyado en teorías similares, otra práctica de neuropriming (aumento de la excitabilidad del cerebro) que está desarrollando el Granada CF es a través de la visualización de imágenes. Específicamente, vía ‘Motor Imagery’, en boga gracias a los sistemas de realidad virtual. Lo utilizaron con su jugador Quini, lesionado de gravedad, y le hicieron que se visualizara en primera persona, previo visionado de una serie de imágenes que se habían seleccionado, desarrollando dichas acciones del juego. Comprobaron que ayudaba en la recuperación.

En necesaria sincronización con el resto de departamentos del club para el cuidado de la salud del futbolista, otra de las prácticas más destacadas en el Granada CF, y también relacionada con los procesos neurológicos, es el estudio del sueño. Dirigido desde los servicios médicos del club por Manuel Arroyo, especialista en lo que llama ‘Sleep-Fit’, las pautas que propusieron para mejorar la calidad del sueño fueron incluso motivo de competiciones internas en el vestuario para ver quién descansaba mejor. Aun cuando esas pautas influían en “la temperatura y la luz de la habitación, o el uso del móvil antes de dormir”. Todo con tal de maximizar el rendimiento de los futbolistas.

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El éxito de Mallorca está, literal, en los latidos de sus jugadores

El RCD. Mallorca es un caso fuera de serie en el fútbol, pues ha tenido un ascenso meteórico al escalar dos categorías en dos años. Hace dos temporadas militaba en la tercera división española y hoy compite en LaLiga Santander, ganando incluso a gigantes como el Real Madrid o el Valencia CF.

Dani Pastor, quien figuró en el Sevilla FC y Zenit de San Petersburgo en sus veinte años de carrera en el fútbol, es parte clave de este logro. Entre sus metodologías destaca la variabilidad de la frecuencia cardíaca para medir la fatiga de los jugadores. “Soy un poco reticente con los GPS para el estudio del sueño. Con todo lo que les mandamos a los jugadores, si también les ponemos el aparato cuando se meten en la cama…”, explica Dani Pastor.

A cambio, utilizan un software muy sencillo con un receptor de banda que necesita apenas tres minutos para medir la variabilidad de la frecuencia cardíaca. “Hay un tiempo entre un latido y otro, y cuanto más uniforme es ese tiempo, más grado de fatiga. El propio software nos saca un porcentaje de variabilidad para poder evaluarlo, y hacemos esta prueba de dos a tres veces por semana, antes del desayuno, cuando los jugadores llegan al centro de entrenamiento”, revela el preparador físico del Mallorca.

Además de esta práctica, Dani Pastor cuenta con otros aparatos ya sí más extendidos en LaLiga. Un sistema de medición de la potencia y fuerza en sistemas inerciales, concretamente en poleas cónicas, que son aparatos evolucionados con respecto a los tradicionales de gimnasio por ser capaces de generar muchos movimientos que son más cercanos a la realidad del juego. También cuentan con una plataforma de salto, que se antoja muy eficaz respecto al salto vertical tanto para medir el rendimiento como para medir posibles asimetrías en el aterrizaje -que pueden ser sinónimos de molestias físicas, por ejemplo-. O los ya extendidos GPS.

Tal es el nivel de control que ejercen sobre la información recabada por los GPS que hasta los juegos y ejercicios de esparcimiento son susceptibles de revisión. “Hace poco hicimos un ejercicio de fútbol-tenis. Y ese día salió una asimetría grande en el número de impactos, porque normalmente impactas con una sola pierna, claro. Así que ahora lo tenemos en cuenta por si la actividad de fútbol-tenis sobrecarga la pierna de apoyo, aunque los impactos no sean intensos”, explica Dani Pastor.

Osasuna saca el máximo provecho del Big Data

En cuanto a los sistemas GPS, un caso muy representativo en LaLiga es el del recién ascendido CA. Osasuna. Hay una estadística que señala que, en la primera mitad de la presente campaña de LaLiga, Osasuna estaría en puestos de descenso si sólo se contabilizasen los resultados de sus primeras partes, pero que estaría entre los seis primeros si sólo fueran las segundas partes.

El equipo ‘rojillo’ se ha caracterizado históricamente por nunca bajar los brazos y, gracias a su tono físico, ahora pueden mantener esa premisa al pie de la letra durante los noventa minutos de cada partido. Buena parte de esa responsabilidad la tiene Sergi Pérez, preparador físico del conjunto navarro desde 2018, junto al técnico Jagoba Arrasate.

Sergi explica que una de sus mayores inquietudes en el oficio era el tratamiento de todos los datos de rendimiento que se recogían a través de los GPS de los futbolistas. Porque el quid está en la filtración y empleo de todos los datos que se recogen. Por eso, una de las primeras medidas que propuso al llegar a El Sadar fue la creación de un nuevo departamento de Big Data.

“En los entrenamientos trabajamos con un sistema GPS controlando parámetros como la distancia que recorren nuestros jugadores, los esfuerzos a alta intensidad, velocidad máxima, impactos, aceleraciones, desaceleraciones… Se pueden seguir incluso en vivo, lo que es útil para jugadores con alguna molestia. Y esos datos los cruzamos con lo que se reproduce en un partido, cuyos datos los controlamos con GPS y con Mediacoach, la plataforma de vídeo-análisis que LaLiga sirve a sus 42 clubes profesionales”, explica el propio Sergi.

“Con Mediacoach podemos ver también así lo que hacen nuestros rivales. De manera que, a principios de semana, le pasamos un informe al entrenador con los datos del equipo rival para prever cómo se puede dar ese partido: a qué altura defiende el equipo rival, su profundidad y amplitud, dónde recupera más balones, cuántas situaciones de remate se dan por partido, etcétera”.

Esos datos que brinda Mediacoach también se utilizan desde la secretaría técnica ‘rojilla’ a la hora de contratar nuevos jugadores. “Si buscamos un perfil concreto de futbolista, pues disponemos de sus datos en cinco minutos, si es que militan en LaLiga. Analizamos la información de Chimy Ávila antes de ficharle, por ejemplo, y también de todos los otros jugadores”, explica Sergi Pérez.

Chimy Ávila se ha convertido en una de las sensaciones en la primera mitad de LaLiga esta temporada.

Valencia se adapta al Big Data

Los orígenes del Big Data en el fútbol y su evolución se conocen de sobra en Valencia. Cuando Albert Celades cogió el banquillo del Valencia CF al principio de esta temporada 2019-2020, se trataba de su primera aventura como entrenador titular en un club de la élite, tras pasar por el Real Madrid y las categorías inferiores de la Selección Española. Los magníficos resultados hablan ya por sí solos, y son compartidos por un cuerpo técnico capaz de sacar lo mejor de una plantilla campeona de la Copa del Rey 2019.

Javier Miñano es un preparador físico referente en el fútbol español (Atlético de Madrid, Real Madrid o Selección Española) que reconoce las ventajas del Big Data. “En mi carrera profesional llegué a hacer un trabajo científico, una tesis doctoral, cuando con la llegada de los GPS me encontré con esa cantidad de datos tan abrumadora. Obtienes mucha información que es difícil interpretar, y la única manera era un abordaje científico”, dice Miñano, quien ha sido testigo de la evolución que ha sufrido la preparación física en el fútbol desde que debutó en 1989.

“Quizás la mayor revolución que he vivido en este tiempo fue estando en el Real Madrid, con la aparición de un programa llamado AMESCO, en el que nos empezaban a informar del esfuerzo que realizaban todos los jugadores en el partido. Fue hace casi veinte años, pero solo teníamos la opción de seguir a un único jugador. A partir de ahí, intentábamos de forma indirecta calcular la exigencia general de la competición”, reconoce.

Ahora, los GPS son capaces de medir con exactitud la exigencia real del jugador tanto en competición como en entrenamientos. “Así podemos respetar la exigencia real y darle al jugador el alimento necesario”, puntualiza. “Otro de los cambios más grandes es el aumento en el número de partidos. Teniendo dos partidos semanales, el entrenamiento varía muchísimo comparado con tener solo uno. Todo tiene que orientarse a que el jugador se encuentre lo mejor posible en esos dos días”.

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