Hablar de consentimiento importa. Entenderlo, aprenderlo y practicarlo lo transforma en una herramienta valiosa para todo tipo de relaciones, y es un elemento clave para la comunicación, salud relacional y sí, también para la seguridad.
¿Qué es el consentimiento? 5 características para entenderlo
Sin embargo, aunque ya existe conversación colectiva alrededor del consentimiento, la forma de entenderlo se puede perder entre tanto ruido en redes sociales, discusiones entre amigos y familia, o porque, como la vida misma, el contexto de las situaciones puede hacer parecer que es un concepto confuso.
Como dice el abogado de derechos humanos Christian Gruenberg, “ el consentimiento se construye de manera mutua y de forma afirmativa”.
¿Qué es el consentimiento?
Para ahondar en el tema, buscamos a Denisse Flores, psicóloga especializada en educación integral de la sexualidad, quien explica que el consentimiento es “una plática o intervención entre una o más personas donde se habla, discute y reflexiona temas en los cuales se va a llegar a un acuerdo”.
Pero a ver… ¿por qué menciona que el consentimiento puede ser entre una o más personas? porque no solo involucra relaciones sexuales o de pareja, también para otros casos de la vida, incluyendo el trabajo, la amistad y el ámbito familiar.
“Mirar y poner en práctica nuestra asertividad para llegar a un acuerdo y decir lo que quiero, lo que no me gusta y tener un equilibrio entre una o más personas”, dice la psicóloga en entrevista para Life and Style quien, además, es vocera de Prudence.
Un ejemplo fuera del ámbito sexual es cuando a una persona (puede ser tu amiga o tu compañero de trabajo) no le gusta el contacto físico y expresa claramente que no le gustan los abrazos o no le gusta saludar de beso. Ahí está estableciendo un límite claro y el preguntarle “¿puedo darte un abrazo?” es practicar el consentimiento, si te dice que sí, adelante, si te dice que no, respeta su espacio y su decisión.
CARACTERÍSTICAS DEL CONSENTIMIENTO
Denisse detalla que estas características son elementos que conforman el consentimiento, no es que uno vaya primero que el otro, sino que en conjunto ayudan a crearlo.
Entendiendo esto, y con la guía de la sexóloga Denisse Flores y las anotaciones del abogado Christian Gruenberg, podemos decir que el consentimiento es:
- Entusiasta o afirmativo.
Es decir, que deseamos hacer las cosas. “Sí quiero tener relaciones sexuales”, “sí quiero ir al cine”. Y muy importante: no debe presuponerse.
- Libre.
No existe presión o manipulación para que alguna de las partes involucradas acepte, ni debe darse bajo influencias de alcohol, drogas o cualquier sustancia que pueda mermar la capacidad de decisión de una persona. Es decir, también debe ser consciente.
- Específico.
Sí, a veces nos cuesta trabajo ser específicos, pero podemos comenzar a practicar ser más vocales con lo que queremos, explica Flores. En este punto, Gruenberg abona que el consentimiento se restringe a una determinada conducta, ¿cómo es esto?
Entendámoslo con un ejemplo: cuando tienes relaciones sexuales con tu pareja y quieres explorar alguna práctica nueva, como BDSM, es necesario hablarlo, entenderlo y acordar qué sí y qué no se hará y, muy importante, en el momento de tener sexo, nada de salirse de los acuerdos a los que se llegaron y, si nos ponemos creativos, primero preguntar y tener la seguridad de que la otra persona está de acuerdo.
- Informado.
Debemos recabar información sobre lo que la otra persona quiere, le gusta. Sigamos con el ejemplo de BDSM: antes de proponerlo y antes de decir que sí, hay que saber de qué se trata, qué implica y, entendiéndolo, procesar qué sí estamos dispuestos a hacer y qué no.
- Reversible o revocable.
Este es un punto que puede costar trabajo entender (y, a veces, aceptar), pero el consentimiento puede revocarse en cualquier momento porque no es “un hecho puntual”, anota el abogado Chris Gruenberg.
Y Denisse Flores lo explica muy bien: creemos que nuestras relaciones son lineales, pero la vida no es así. Hay cambios de vida, de perspectiva, ¡hasta de gustos! Eso mismo hace que el consentimiento sea reversible y cambiante.
Entonces, teniendo en cuenta estas características, podemos ir entendiendo mejor la necesidad de los acuerdos, la comunicación clara, la asertividad y la escucha activa de la otra persona. Además, el consentimiento puede ser sexy también, ¿no crees? Aunque ese es un punto para un siguiente texto.