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Nuestras Historias

Estudio: Nuestro ADN podría determinar la rapidez del envejecimiento

En el Centro de Investigación Molecular del Imperial College de Londres determinan que hay un factor genético para que nuestra edad se pronuncie en nuestro rostro.
mié 05 enero 2022 10:06 AM
Envejecimiento-ADN
¿Te sientes chavorruco? Nuestro ADN podría determinar la rapidez con la que envejecemos.

Nuestra apariencia usualmente está relacionada con la edad, por lo que existen varios factores que son de vital importancia para determinar que nos hace envejecer con mayor rapidez contra otras personas.

Los recientes estudios alrededor del ADN (ácido desoxirribonucleico) han sido un tema central para la ciencia y el estudio del cuerpo humano, ya que es en esta composición que podemos conocer los genes que constituyen a cada organismo, además de su impacto en el envejecimiento.

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Entendiendo la importancia del ADN, los investigadores del Imperial College de Londres han señalado que, posiblemente, existe una combinación de G (Guanina) cuádruple con una enfermedad humana que se caracteriza por ser muy singular, catalogada como Síndrome de Cockayne (SC).

La estructura del ácido desoxirribonucleico tiene la forma característica con dos hélices que se entrelazan y giran entre sí, sin embargo, los científicos también han descubierto que existen múltiples combinaciones de estas cadenas, como en el ADN de cuatro hélices, el cual construye cadenas en forma de nudos y tiene el nombre de G-cuádruple.

Los científicos del Centro de Investigación Molecular del Imperial College de Londres han descubierno que la proteína Síndrome B de Cockayne (CSB) está vincluada con uno de los tipos de G-cuádruple y, esta en su momento, se creía imposible que fuera parte de una interacción especial por diferentes composiciones del ADN.

Otro de los hallazgos que dieron a conocer es que la CSB no tiene efectos perjudiciales cuando trabaja normalmente en el organismo. Aunque esto puede producir el Síndrome de Cockayne, que provoca el envejecimiento prematuro y, a su vez, se le señala como responsable de varias muertes.

“Actualmente no existe una cura para el síndrome de Cockayne. Pero con más estudios sobre cómo interactúan los G-cuádruple y el gen detrás del síndrome, podemos aprender detalles que, con suerte, nos permitirán descubrir herramientas terapéuticas, como moléculas de diseño que pueden regular la interacción y luchar contra el envejecimiento prematuro causado por la enfermedad”, señaló Denise Liano, autora líder de la investigación del Departamento de Química del Imperial College.

Al final la obsesión con la edad y el envejecimiento está latente y esto puede estar determinado desde nuestra genética, aunque los estudios aun no son concluyentes, podemos vislumbrar que puede haber una íntima relación entre la herencia y la forma en la que envejecemos. Aunque los factores como la alimentación, medio ambiente y salud física como mental siempre acompañan a estos elementos.

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