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Los beneficios de decir groserías

Contra toda su mala fama, la ciencia opina que decir groserías podría hacerte la vida más fácil.
jue 04 febrero 2021 06:47 PM
Los beneficios de decir groserías

Todos sabemos las desventajas de decir groserías: si no las dices con el encanto necesario suenan mal, hieren a la gente y hacen corto circuito en los oídos de los más conservadores. Sin embargo, cada vez más estudios piscológicos especializados demuestran que decir groserías es bueno para distintas situaciones de la vida cotidiana.

Aceptémoslo: decir groserías simplemente no es la mejor manera de ir por la vida. Sin embargo, a veces son un reflejo casi involuntario. Por suerte, la ciencia demuestra estar a nuestro favor, pues se ha comprobado que decirlas trae ciertos beneficios.

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Decir groserías es bueno para el dolor

¿Te golpeaste el dedo chiquito del pie? Un par de palabrotas podrían ser la solución a tu problema. Distintas investigaciones del Psychobiology Research Laboratory en Stafforshire, Inglaterra, han demostrado que decir groserías durante momentos de dolor ayudan a minimizar el dolor. Puntos extra si mientras las dices pones la mano en puño. Según la ciencia, es señal de resistencia.

El complemento perfecto a tu rutina de ejercicio

¿Quieres aguantar mejor tus rutinas? Decir groserías cuando sientes que ya no puedes más tiene un impacto positivo en tu resistencia. La lógica detrás de esto, y del punto anterior es la siguiente: al decir groserías, el cuerpo tiene una respuesta al estrés que inicia algunos reflejos de defensa. Así, se produce un rush de adrenalina, el ritmo cardíaco aumenta y el cuerpo entra en una modalidad de reacción de lucha o huida. A la par, se produce una reacción analgésica en el cuerpo, y nos volvemos más resistences al dolor.

Catarsis

Decir groserías en momentos de frustración, dolor o enojo suele ser liberador, no sólo porque comunica efectivamente nuestros sentimientos, de una forma que las palabras casuales no siempre logran. Esto hace que el desahogo sea más efectivo.

 

Te hacen parecer más relajado

Según una investigación Michael Adams, un profesor de la Universidad de Indiana Bloomington, los políticos que se relajan y dicen una que otra grosería, conectan más con los votantes. Esto es parte de una estrategia de prestigo encubierto, un término sociolingüístico que se refiere a usar cierto tipo de lenguaje para agradar a un grupo de gente, que quizñas no sea tan aceptable para un grupo mayoritario.

Decir groserías también hace que los políticos parezcan más accesibles. Sin embargo, según el estudio, también hace que los mensajes sean menos persuasivos.

Señal de inteligencia

Si el mundo te dice grosero, tú considérate articulado. Diversos estudios sugieren que tener fluidez en palabras tabú suele asociarse a tener un vocabulario amplio y un coeficiente intelectual más alto. Ahora, si no empleas bien las palabras que usas... eso ya es otro tipo de problema.

Honestidad
Otro dato apoyado por la ciencia: la gente que dice groserías miente menos y tiene mayores niveles de integridad.

 

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