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Nuestras Historias

The Line: Arabia Saudita revoluciona el modo de hacer ciudades

Un proyecto de ensueño que no está exento de polémica.
sáb 20 agosto 2022 11:00 AM

¿Cómo se diseña una ciudad perfecta? Una pregunta sumamente importante, pero que no ha recibido la suficiente atención sino hasta hace apenas unos años. Por décadas se pensó que bastaba con una expansión ordenada y dotada de todos los servicios básicos, para cada vez son más los que están convencidos que esto no es suficiente. También se requiere que el desarrollo sea amigable con el entorno y por ende, lo menos invasivo posible. En Arabia Saudita son conscientes y quieren probar con un nuevo y arriesgado modelo.

Se trata de Neom, o como el mundo la conoce, The Line (La Línea), una propuesta urbanística de medio oriente que podría cambiar el urbanismo como lo conocemos y que forma parte de un plan de desarrollo saudí rumbo al 2030. No es una ciudad, o al menos no lo que identificaríamos como tal, sino una edificación que se ubicará en la provincia de Tabuk y cuyas dimensiones son 500 metros de altura, 200 metros de ancho y casi 170 kilómetros de largo. Sobra decir que su mote viene de esto último. Se estima además que dé cabida a una población de casi 9 millones de personas.

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¿De qué sirve todo esto? A diferencia de las ciudades convencionales que arrollan todo a su paso, The Line respetará el 95% de su entorno, siendo así la ciudad más amigable con el medio ambiente en toda la historia. Esto gracias a su singular diseño que, tal y como su nombre lo indica, no será sino una línea que puede crecer a lo largo y alto, pero no a lo ancho. Por si esto no fuera suficiente, funcionará a base de energía renovable y no contará con emisiones de ningún tipo. Esto será posible en buena parte a que no contará con calles y por ende, tampoco con automóviles, ya que la movilidad consistirá en un tren de alta velocidad con estaciones ubicadas a un máximo de cinco minutos a pie desde cualquier punto. Los planes sugieren que este medio permitirá llegar de un lado a otro de la ciudad en veinte minutos.

The Line abordará los desafíos que enfrenta la humanidad en la vida urbana actual y arrojará luz sobre formas alternativas de vivir

Como toque final, será una ciudad completamente inteligente cuyos algoritmos usaran modelos predictivos en todo momento para descifrar el modo de mejorar aún más la vida de los habitantes de la que bien podría ser el modelo para seguir de la ciudad del mañana.

“Los diseños desafiarán las tradicionales ciudades planas y horizontales y crearán un modelo para la preservación de la naturaleza y una mejor habitabilidad humana”, aseguró el príncipe Mohammed bin Salman en comunicado. “The Line abordará los desafíos que enfrenta la humanidad en la vida urbana actual y arrojará luz sobre formas alternativas de vivir”.

Casi suena perfecto, pero no lo es.

 

¿Visiones distópicas?

Los detalles de The Line siguen siendo inciertos, pues muchas de las revelaciones que conocemos hasta ahora provienen de un comunicado de prensa liberado hace algunas semanas. Además de sus beneficios ecológicos, las autoridades locales consideran que la edificación brindará un gran impulso a la economía local con la generación de 380 mil empleos e importantes fuentes de ingreso por parte del turismo nacional e internacional. Muchos de estos beneficios empezarán a manifestarse dentro de poco tiempo, pues se contempla que el proyecto recibirá a sus primeros habitantes en 2024.

No todos creen, sin embargo, que esta urbe del futuro sea tecnológicamente viable. Más común aún es que muchos la han etiquetado de distópica, no tanto por lo que pretende, sino por el modo en que podría conseguirlo.

Arabia Saudita suele ser blanco de duras críticas por sus continuas violaciones a los derechos humanos. De inicio, se teme que las autoridades sobreexploten a sus trabajadores con el único fin de alcanzar las metas señaladas. No a los nacionales, que recientemente se han visto beneficiados por una serie de reformas laborales, sino a los migrantes que ocupan la mayoría de las plazas en la mano de obra y que en muchos casos no cuentan con protección legal de ningún tipo. Human Rights Watch se ha manifestado contra este tipo de abusos desde hace años, pero poco ha podido hacer por resolver el problema.

Incluso hay quienes temen que la construcción se use a modo condena. El argumento puede atribuirse a que en marzo de este año se dio la ejecución de 81 personas en un mismo día por diversas acusaciones de terrorismo. Es la mayor ejecución masiva del reino desde 1980. Algunos críticos creen que el reino podría buscar un modo de sacar mejor partido a sus presos, lo que además ayudaría a reducir los costos de un proyecto multimillonario.

En caso de concretarse, sería una utopía alcanzada desde el sufrimiento y el dolor, lo que sólo aumentaría las sensaciones de que estamos ante un proyecto sacado de ciencia ficción. El tiempo dirá si The Line es una solución a muchos de los problemas que nos aquejan, o una nueva adición a la larga lista de dolores de cabeza que nos aquejan.

 
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