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Rusia 2018
Rusia 2018 (Foto: Life and Style)
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Nuestras Historias

Así se vivió la victoria de México a Alemania en Moscú

El Estadio Luzhniki fue testigo del primer triunfo de la selección nacional al conjunto alemán en una copa del mundo
dom 17 junio 2018 01:44 PM
México se hace sentir en Rusia
México se hace sentir en Rusia Una crónica desde el estadio de la historia (Foto: MB Media/Getty Images)

Así es el fútbol. Sorpresivo y bello. La Selección Mexicana tenía a todos preocupados porque se enfrentaría en el primer partido contra Alemania, campeón del mundo, después de una floja y triste preparación mundialista.

Juan Carlos Osorio y el seleccionado nacional cambiaron el escepticismo y pesimismo de la afición por un júbilo que hizo retumbar a todo el estadio Luzhniki, en Moscú... y la capital mexicana .

Tras el pitido final, que nos dio la victoria 1-0 gracias al gol de Hirving Lozano , el “Cielito Lindo” llegó a las gradas. Mientras se desgarraban las gargantas, llovía cerveza y a nadie le importaba. La emoción era tal que el fan que acaba de ser empapado abrazaba a quien lo había bañado.

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México hace historia en Rusia
La victoria mexicana ocasionó un sismo en la capital mexicana

El famoso “sí se pudo” retumbaba en cada esquina, como un grito de guerra al momento en que los alemanes abandonaban sus asientos, fríos, como el primer tiempo que dieron sus jugadores.

Llevar la camisa verde ya no era motivo de que te vieran como una próxima víctima, como sucedía antes del partido. Los rusos hacían reverencia cuando la marea verde pasaba saltando y cantando “en dónde están, en dónde están, los alemanes que nos iban a ganar”.

Los más pícaros y subidos de copas bajaban las escaleras diciendo “fue impresionantiii”, en alusión al video intimo de Zague , quien es la inspiración de decenas de porras picantes que lo extranjeros no alcanzan a entender... ni los mexicanos a explicar.

A la salida del estadio, a los colombianos que portaban la playera amarilla se les pedía perdón por dudar del ortodoxo sistema de Osorio. Todos aceptaban que nos había callado la boca. Pero lo cierto es que todos gritaban y bailaban.

Como en Moscú se puede beber en la calle, la fiesta promete. Todos se preguntan a dónde irán. No importa, la fiesta, el festejo a ritmo de mariachi, es en la calle y todos están invitados, hasta los alemanes, así de grande es nuestra alegría.

Mañana se amanecerá afónico. Y será bello sentir la garganta descartada. Habrá valido la pena.

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