El reggaetón mexicano parecía estar estancado con los mismos artistas de renombre y sus éxitos que permanecían en las populares listas musicales. De repente, el catálogo de la industria comenzó a extenderse y las oportunidades para las nuevas generaciones de artistas urbanos llegaron incluso al Valle de Chalco, Estado de México.
Allí nació Fernando Hernández Flores, conocido internacionalmente como El Malilla, quien a sus 27 años ya tiene un rostro, un acento en el género y una carrera forjada. Su éxito no fue un golpe de suerte, sino una prueba de constancia por perseguir sus sueños hasta cumplirlos. Su gusto por la música comenzó en el barrio, en casa; vivía en una vecindad y la mezcla de gustos musicales de sus vecinos -que incluían géneros como salsa, rock y cumbias- le despertó la curiosidad en la industria e incursionó en ella a los 15 años.