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Caro Mendoza: la clavadista de la sonrisa suspendida en el aire

Junto a Dolores Hernández, Mendoza consiguió el boleto a Tokyo 2020 en clavados sincronizados. Hoy, Caro cosecha todo lo que sembró con trabajo y se encuentra en el mejor momento de su vida.
lun 28 junio 2021 06:48 AM
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La clavadista mexicana está buscando hacer su propia historia en uno de los deportes más exitosos del olimpismo mexicano.

Basta escucharla carcajear una sola vez para imaginar que es la risa más contagiosa de la delegación olímpica mexicana. Sunshine, para quienes la conocen por su participación en el reality show Exatlón, Carolina Mendoza para quienes son amantes del deporte amateur y Caro para quienes la rodean en su día a día, esos que inevitablemente se contagian de su actitud, de ese enérgico optimismo que la ha vuelto tan popular en todos los ámbitos a los que se acerca.

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Tokyo 2020 será su segunda justa olímpica, casi una década después de Londres 2012, donde debutó en la máxima competencia pero, a decir de ella, “sin disfrutarlo”. En aquella participación, la mexicana fue eliminada en primera ronda, en plataforma 10 metros individual. Es por esto que la capital japonesa representa en sus metas personales la oportunidad de redención, de pasarle un borrador a esa historia y escribir con mayúsculas su nombre, el de México y el del esfuerzo necesario para vencer tanto los obstáculos naturales, como los que el deporte nacional, lamentablemente, enfrasca.

“Fue un proceso larguísimo, de mucha exigencia. 9 años con el mismo sueño, de muchísimo trabajo. La verdad me costó motivarme después de Londres 2012… me deprimí horrible, a punto también de retirarme, incluso intenté retirarme, estuve haciendo atletismo dos meses. Pero al final el amor por lo que hago me mueve muchísimo y siempre lo ha hecho, viajar gracias a los clavados y todo lo que he vivido es increíble. Me levanto en las mañanas y es mi sueño”, contó para Life&Style Caro Mendoza.

La presión que vivió en Londres, cuando entonces era una adolescente de 15 años, opacó toda la experiencia olímpica: “Quiero disfrutar estos Juegos Olímpicos, cosa que no supe hacer en Londres, por la inmensa presión. Pero gracias a todas las experiencias, competencias, derrotas y aprendizajes en este proceso, logré la meta de llegar a Juegos Olímpicos y así los recibo, con brazos y corazón súper abierto para lo que venga”, agregó.

La niña de Londres, y la mujer que va a Tokyo, son totalmente diferentes. Veo el deporte e inclusive la vida de manera muy distinta

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La travesía de calificar a Tokyo

Las plazas olímpicas en México se definieron por un selectivo, en junio, a poco más de un mes para la justa nipona. Junto a su compañera desde 2019, Dolores Hernández, Caro se colocó en el primer lugar en sincronizados 3 m. 48 horas después de este triunfo parcial, la lista oficial confirmó el sueño, pero esas horas de incertidumbre fueron dolorosas.

“Hubo mucha incertidumbre, estábamos esperando la lista desde un día antes . Pregunté a mis contactos en la Federación y me decían que la lista salía 11 pm, a esa hora estaba refrescando el Twitter cada segundo. La verdad no pude dormir, estaba muy desesperada por saber”, contó Mendoza entre muecas que revivían la angustia. Al día siguiente, los comentarios en todas las redes sociales, los mensajes privados que comenzaron a llegar trajeron consigo la calma, de algún u otro modo. A Caro, en el pasado, ya le han jugado turbio en selectivos, por lo que el nerviosismo era mucho mayor. Ver su nombre en el comunicado oficial fue un parteaguas.

“Cuando hablé con gente de más jerarquía, que me dijeron que esa era la lista oficial y que ya no se podía mover, me puse muy feliz, el objetivo inicial estaba cumplido… Obvio cuesta trabajo no pensar en esas cosas que han pasado anteriormente, en los procesos turbios. Sí tenía ese miedo por lo que ya nos han demostrado que puede suceder, pero la única forma de llegar a esos procesos es entrenando, trabajando duro. Compitiendo bien y haciendo lo que te toca dentro de la alberca”, comentó.

En clavados sincronizados, la camaradería, el vínculo con tu dupla es esencial. Con Dolores, Carolina tiene una amistad amena y esa química que se percibe entre las personas que conectan. Le dice “Lolita”, en redes sociales suele presumir cuando sale con ella e, incluso antes de sus ejecuciones, se les ve reír juntas.

“Sí, con Lolita es una relación muy chida, nos llevamos súper bien y eso es muy importante. Nuestro objetivo es el mismo, y trabajaremos juntas para lograr lo que sabemos que podemos hacer, tiramos juntas desde 2019. Desde que yo entré a la burbuja del CNAR, casi casi nos dedicamos solo a nuestros sincronizados. Hubo pocos días que tiré el individual, la verdad, cuando honestamente es al revés, siempre como clavadista vas a poner en primer lugar tu individual”, platicó entre risas Caro, mismas que se redujeron cuando hablamos de su prueba individual, en donde no logró clasificarse pero, a pesar de ello, la motivación está a tope: en sincronizados, la mira en Tokyo, en individual, la precisión se ajusta para París 2024.

“Para el siguiente año y para el siguiente proceso olímpico, voy a seguir entrenando mi individual. A mí siempre me ha encantado tirar individual... Antes del selectivo que recién vivimos, lo dejé claro, mi objetivo grande es París. Sí entrené para Tokyo, claro, pero sé que mi apuesta fuerte, mi objetivo ideal, en donde mejor momento pienso que puedo estar, es para Paris 2024. Seguimos en pie para los años que vienen, seguro”, señaló Carolina desde su casa en el sur de la Ciudad de México, quizá con la maleta a medias, pero las ganas de trascender llenos.

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Sunshine, una vida nueva

“Lo más importante, y lo he dicho desde muchos años atrás, es la parte mental. Lo anímico es lo que te lleva a dar el máximo, no puedes dar lo mejor de ti si emocionalmente no estás al 100%”, me dijo Carolina después de preguntarle si este era el mejor momento de su vida, y es que su cuenta de Intagram ya supera el medio millón de seguidores, las marcas trabajan con ella cada vez más, su popularidad la ha llevado incluso a programas de revista en la televisión nacional y todo eso, en conjunto con el cariño de la gente y su familia, la tienen en el equilibrio ideal para salir a dejar el alma en las competencias olímpicas.

“En este proceso tomé muchas decisiones que sí cambiaron mi vida, muy importantes, pero me la jugué. Como el entrar a Exatlón y dejar los clavados por un tiempo de mi vida, a pesar de que se me cerraran las puertas de la Conade en ese momento. Fui valiente y le hice mucho caso a mi intuición, a pesar de que sí, las lesiones de costilla y rodilla se presentaron”, resaltó la medallista de oro en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018.

“El crecimiento de mis redes sociales también me ha ayudado muchísimo, el cariño de la gente siempre ha estado ahí y forma parte importante de este proceso. Claro que siempre va a haber hate (odio), pero prefiero recibir solo lo bueno y así he estado, me he mantenido”, dijo.

Frase destacada: “Me siento plena, me merezco el boleto que fue peleado hasta el final, lo peleé en la alberca, mentalmente conmigo y con mi fortaleza, con mi cuerpo, trabajé por ello y Tokio será muy diferente, lo voy a disfrutar mucho”.

Carolina Mendoza, la sonrisa más grande de los clavados mexicanos, en camino a sus segundos Juegos Olímpicos.

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