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Nuestras Historias

El día que Michael Jordan y Dennis Rodman fumaron la pipa de la paz

La mala conducta de Rodman enloquecía a Jordan y obstaculizaba la ruta al sexto título de la NBA. El nuevo episodio de 'The Last Dance' muestra cómo limaron sus asperezas.
dom 26 abril 2020 06:00 AM
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Michael Jordan y Dennis Rodman en un juego de los Chicago Bulls.

Dennis Rodman se había labrado a pulso la reputación del chico más malo de la NBA y no era bueno para ofrecer disculpas. A mediados de los años 90, cuando ya portaba el número 91 de Chicago Bulls, este defensivo era tan famoso por su impresionante promedio de rebotes como por las locuras que protagonizaba dentro y fuera de la cancha. Su personalidad era tan fluctuante como la durabilidad de los tintes de su cabello.

En la temporada 1997-1998, cuando Michael Jordan estaba desesperado por liderar a su equipo al histórico sexto campeonato de la NBA, necesitaba más que nunca que Dennis Rodman dejara sus locuras a un lado y diera un paso al frente por el bien de Chicago Bulls. “Dennis no había aceptado el rol”, recuerda Michael Jordan en el tercer episodio de la miniserie documental de Netflix The Last Dance. “Le dije: ‘Scottie no va a estar y necesitamos poder confiar más en ti. Yo necesito saber que cuento contigo’”.

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Dennis Rodman / Life and Style
Dennis Rodman fue una de las claves para que Chicago Bulls ganara el secto campeonato en la NBA.

Era imperativo, ya que Scottie Pippen le había dado la espalda a Jordan y al resto de su equipo, porque frustrado por ser el jugador más subvalorado salarialmente —era el 122 de la liga en esta escala—, decidió operarse el tobillo durante la temporada para presionar a los directivos a renegociar su contrato e incluso transferirlo, dejando así coja a su escuadra.

Pero Dennis Rodman era un potro salvaje en la cancha. Incluso hasta los árbitros lo confrontaban por su carácter. “Estoy al tanto de las porquerías que haces”, le dijo uno de ellos. La paciencia de Jordan llegó al límite cuando Rodman se hizo expulsar en un partido importante por no controlar sus emociones. “Yo estaba furioso”, revela Jordan en el documental, “porque él se hizo echar y me dejó jugando solo. Denis sabía que la había cagado”.

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Ese mal momento deportivo, sin embargo, sería la base de fondo que hizo rebotar a Dennis y elevar su nivel deportivo y el del equipo para ganar el campeonato. Lo fue porque esa noche, Rodman, aunque no pudo verbalizar una disculpa, sí dejó en claro que estaba arrepentido a su manera.

“Escuché que alguien tocaba a mi puerta”, recuerda Michael Jordan, “y era Dennis, quien nunca iba a mi habitación. Entró y me dijo: ‘¿Tienes un habano extra?’. Nunca dijo perdón, pero fue su forma de decirme: ‘Metí la pata’, y de ese punto en adelante, Dennis fue intachable".

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