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Nuestras Historias

Jonathan Shaw: El rebelde sin causa que se convirtió en autor de culto

Glosario para entender el frenético universo de Jonathan Shaw.
mar 01 noviembre 2016 05:52 PM
Jonathan Shaw
Jonathan Shaw Johnny Depp, Marilyn Manson, Iggy Pop y Jim Jarmusch, se han declarado sus fieles admiradores

Delincuente juvenil, trotamundos de vocación iconoclasta y autor de culto, Jonathan Shaw presenta Narcisa. Nuestra señora de las cenizas, publicada en español por Sexto Piso. El antiguo tatuador, que entre sus admiradores cuenta a Johnny Depp, Marilyn Manson, Iggy Pop y Jim Jarmusch, nos comparte los términos clave para entender su relación con Bukowski, México, la religión, las drogas y la escritura.

La familia: “Las familias son conjuntos de espíritus que comparten enseñanzas para el desarrollo del alma: puede ser con amor, cariño y apoyo; pero también puede ser con patadas en el culo. Nací en una familia –si es que la puedo llamar así– de seres muy perturbados. Ambos [el legendario jazzista Artie Shaw y la actriz hollywoodense Doris Dowling] fueron muy privilegiados, muy talentosos, pero quedaron destruidos bajo su ego. Ella era alcohólica, él narcisista. Fui criado entre mucha angustia, sufrimiento, violencia y perturbación mental y espiritual. Desde chico me sentí un extraño en el nido”.

Jonathan Shaw
De ex tatuador, a autor de culto
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El viaje a Sudamérica: “Mirando para atrás, creo que el destino me llevó a Brasil. Yo no quería estar en Los Ángeles. Me fui de casa con 12 años para involucrarme con las drogas, el sexo, el rock n’ roll y todas esas cosas de adolescente. Me volví adicto a la heroína y al alcohol y mis amigos murieron. A los 15 años leí On the Road de Kerouac e hice del viaje una meta, una válvula de escape, porque, con heroína, la vida es miserable. Dije ‘no quiero morir’ y la carretera me salvó la vida. Vine a México y sustituí a la heroína por más alcohol. En Veracruz tomé un trabajo a bordo de un navío carguero y llegué a Brasil. La vida se fue haciendo. El único plan era salir de mi país”.

Su tiempo en México: “Necesitaba un país en el que me sintiera cómodo y México me adoptó como refugiado. Cuando crucé la frontera por primera vez, dejé mi cultura atrás y fui recibido con mucho amor. Durante los años 70 estuve viajando por toda la República: Oaxaca, Quintana Roo, que todavía era un lugar abandonado y maravilloso, Chetumal, Mérida, el norte. En Veracruz escribí mucho. Todavía la paso bien en México. Tengo el sueño de volver a vivir aquí”.

La influencia de Bukowski, con quien compartió el desenfrenado Los Ángeles de los 70: “Las referencias que hacemos en la escritura son a las experiencias que hemos vivido y, entre ellas, está la influencia literaria de algunos escritores. No me modelo siguiendo la imagen de otro; antes, me siento como un soldado en un ejército de artistas que está librando una batalla. Pero hay otros enfrentamientos y otros escritores y otros estilos. Algunos van a ganar y otros van a perder. Tengo influencias, consecuencia de la ley de la atracción, pero no soy un imitador. Cada mono está en su rama y cada pájaro canta una canción”.

Jonathan Shaw
Jonathan Shaw

El autor y su obra: “El libro tiene su propia personalidad. Yo estoy en los dos personajes de Narcisa. Tanto Cigano como Narcisa son arquetipos que representan facetas de mi, del mosaico de mi alma. Yo tengo muchas de sus cualidades y también comparto sus defectos. Si no, ¿cómo sería una obra auténtica? Como escritor tomé la decisión de volver a caminar los pasos que me trajeron hasta aquí. Puedo escribir con cierto desapego e identificarme pero sin convertirme en víctima. Escribir es un proceso de sanación”.

Las religiones: “A pesar de considerarme una persona religiosa, es algo muy personal. Es un encuentro íntimo con mi ‘yo’ superior. Conozco muy bien a mi ‘yo’ inferior, un ser inconsciente que ha hecho mucho daño en el mundo. Tengo que trabajar para encontrar la raíz de mis enfermedades. Esta búsqueda me ha permitido contar historias del infierno y la degradación. A lo que más temo es a lo que llevo dentro. Al mismo tiempo, existen prejuicios muy bien justificados, contra las religiones que han destruido el concepto de dios de la mano de personas ignorantes o mal motivadas, por poder. Entiendo estos prejuicios pero la religión que busco no es de control, dominio y opresión. Soy daimista. Sigo al Santo Daime [una religión que encuentra su origen en la selva amazónica y practica rituales con plantas como la ayahuasca]. Soy un ciervo de la divinidad porque hice la prueba y descubrí que yo no sé vivir”.

Jonathan Shaw
Jonathan Shaw en su amada moto

La política: “Es una manifestación tragicómica de muchos equívocos espirituales. Creamos políticos corruptos, maléficos, estúpidos e ignorantes. Somos seres humanos inconscientes. Somos seres viviendo el sueño de un pedo, una ilusión. Manifestamos lo que merecemos por el nivel de nuestra conciencia: por nuestra inocencia y nuestra ignorancia. Algunos viven en planos superiores y otros van a donde el diablo los quiera invitar. La política es un síntoma de una enfermedad. La enfermedad somos nosotros. Estamos asistiendo a una película surreal, bizarra, ridícula y horrible que nosotros dirigimos”.

El cuerpo y el espíritu: “Cada espíritu toma la decisión de encarnarse en una realidad, entre otros espíritus que se van a relacionar para desarrollarse. El vehículo terrestre sufre de una forma de amnesia: no recuerdan qué carajos van a hacer aquí. Por eso muchos sufren. Cuando era joven, dios no me dejó morir ni el diablo me quiso entonces continué en el camino después de haber despertado del mundo de ilusión con la obligación de ver cuál es mi tamaño real. Tengo que expresar y compartir mi experiencia. Claro, sólo a quienes me quieran escuchar”.

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