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Louis Vuitton y el baúl que guarda el Balón de Oro

Desde 2023, un baúl con monograma y una "V" dorada resguarda el Balón de Oro. Así convirtió Louis Vuitton la gloria del fútbol en un objeto hecho a mano.
Louis Vuitton hará el baúl del trofeo del Balón de Oro de 2026
. (Cortesía)

Hay un detalle que se repite en las grandes noches del fútbol: antes de que alguien levante un trofeo, un baúl de Louis Vuitton ya está ahí. Pasó en el estadio de Lusail, en Qatar, cuando la Copa del Mundo de la FIFA, 6.1 kilogramos de oro macizo, entró bajo las más extremas medidas de seguridad unas horas antes de que Messi se redimiera como campeón del mundo. Y pasa también cada año en París, en la ceremonia del Balón de Oro.

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Un baúl para el premio individual más codiciado

La alianza entre la maison francesa y el Balón de Oro comenzó en 2023, con dos creaciones a la medida: una para el ganador y otra para la ganadora. Ambas están hechas en lona Monogram, con acabados dorados y una "V" que significa a la vez "Victory" y "Vuitton". Su debut fue en la 67ª edición, con Lionel Messi y Aitana Bonmatí como protagonistas.

Desde entonces, los baúles han acompañado a Rodri (2024) y a Ousmane Dembélé (2025), siempre junto a Bonmatí, y ahora llegan a la edición 70 del premio.

Hecho a mano en Asnières

Cada baúl nace en los talleres históricos de Asnières, a las afueras de París, donde los artesanos de la casa trabajan la lona, pintan a mano la "V" dorada y montan los herrajes de latón. Por dentro llevan el acabado en lozine y un forro bordado. Todo está pensado para que el trofeo viaje protegido y llegue al escenario con la misma solemnidad que lo rodea.

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Una tradición que empezó en el mar

La relación de Louis Vuitton con el deporte no comenzó en una cancha. Todo arrancó en 1988, cuando el Star and Stripes venció al sindicato neozelandés y se convirtió en campeón de la America's Cup, celebrada en San Diego. Por primera vez, Dennis Conner, skipper de aquella tripulación, sacó la Copa de las 100 Guineas, la competición deportiva más antigua del mundo, de una maleta elaborada por los artesanos de la marca en Francia.

Esa fue la primera baldosa de un camino al que se sumarían Roland Garros, el Australian Open y la Copa Davis, la Fórmula 1, el Mundial de futbol, la Copa del Mundo de rugby, la NBA y hasta el campeonato mundial de League of Legends. En cada caso, la casa diseñó un baúl inspirado en la tradición de la competencia: cuadros blancos y negros para la Fórmula 1, un interior terracota para Roland Garros, azul profundo para el Australian Open, los colores de la bandera de Estados Unidos para el trofeo de la NBA.

Con el Mundial pasó lo mismo. Desde la edición de Sudáfrica 2010, la Copa del Mundo llega a la cancha en un baúl de la marca, y en la final de 2026, en el estadio MetLife de Nueva Jersey, volvió a hacerlo. Ese vínculo con el deporte quedó recogido en Trophy Trunks, el libro de Olivier Margot publicado por Assouline en 2022, con 222 páginas y 125 fotografías.

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