Parte de vivir una vida sexual libre es hacerlo también de forma segura. Eso implica cuidarse, tener certeza de que nuestras parejas también lo hacen y hacerse chequeos constantes para confirmar que todo está en orden.
VPH silencioso en hombres, pero no inexistente: ¿cómo saber si eres portador?
Sin embargo, cerrarse ante una infección de transmisión sexual no es la solución. El virus del papiloma humano (VPH) es la infección más común en todo el mundo y casi todas las personas sexualmente activas la contraen en algún momento de su vida.
Muchos lo asocian con un problema exclusivamente ginecológico por su vínculo con el cáncer de cuello uterino, pero la realidad es que también afecta a los hombres, a veces sin dar síntomas.
Todo claro, ¿qué es el VPH?
Sí, el VPH se contrae por contacto sexual, pero no solo a través de la penetración. Se transmite por sexo vaginal, anal u oral, o por contacto piel con piel en la zona genital o anal.
No basta con un chequeo visual para saber si una persona lo tiene. Como mencionamos, en los hombres los síntomas no siempre aparecen, así que el virus se puede transmitir aunque no haya verrugas ni lesiones visibles.
A lo que venimos: el VPH en hombres
En muchos pacientes no hay síntomas, y esa es una de las razones por las que el VPH circula con tanta facilidad. Cuando sí hay manifestaciones, lo más frecuente son las verrugas genitales: pequeñas elevaciones del color de la piel, lesiones planas, agrupadas o con aspecto de coliflor.
Pueden aparecer en el pene, alrededor del glande, en el prepucio o cerca del ano. Algunas no duelen; otras provocan picor, irritación, ardor o sangrado por roce. También hay lesiones tan pequeñas que solo se nota una "bolita" o un cambio de textura en la piel. Además, pueden tardar de semanas a meses en aparecer después del contacto sexual.
Ojo: no te automediques ni apliques productos sin valoración médica. Una lesión mal diagnosticada puede empeorar o enmascarar un problema distinto.
¿Cómo saber si eres portador?
Aquí viene la parte incómoda: a diferencia de lo que ocurre en las mujeres con el Papanicolaou, no existe una prueba de rutina para detectar VPH en hombres. El diagnóstico suele ser clínico, es decir, un urólogo revisa la zona y, por la apariencia, la ubicación y tu historial, identifica si se trata de VPH.
Cuando una lesión se ve extraña, sangra con facilidad, está pigmentada, es muy dura o no responde al tratamiento, el médico puede pedir una biopsia, porque algunas lesiones que parecen verrugas no lo son. Otro estudio es la androscopía o penescopía: una revisión rápida y no invasiva en la que un especialista observa el pene con un colposcopio (una especie de lupa binocular) para detectar lesiones por VPH que no se ven a simple vista.
Ir al médico es un sí cuando notas verrugas, cambios de color o textura en la piel, lesiones que crecen, sangrado o molestias persistentes, o si tu pareja fue diagnosticada con VPH. Si te confirman verrugas, lo recomendable es eliminarlas y evitar las relaciones sexuales hasta que desaparezcan por completo. Y como esto es cosa de dos, la pareja también debería hacerse un Papanicolaou y una colposcopia.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el sistema inmunológico elimina el virus con el tiempo. La mala es que algunos tipos de alto riesgo se relacionan con cáncer de pene, ano y orofaringe. Eso no significa que toda infección termine en cáncer, pero sí que una lesión persistente o que cambia de aspecto no se debe minimizar.
La vacuna también es para ellos
Aunque durante años se habló de ella solo en femenino, la vacuna contra el VPH también protege a los hombres. Reduce el riesgo de infección por ciertos tipos del virus, de verrugas genitales y de lesiones asociadas a los de alto riesgo. Eso sí: no cura una infección ya existente, así que es más eficaz antes de iniciar la vida sexual. Si ya tuviste VPH, el médico puede valorar si aún te conviene aplicártela.
En México, los lineamientos de 2025 ampliaron la vacunación gratuita a niños de quinto de primaria y de 11 años no escolarizados, así como a hombres cisgénero y transgénero de 11 a 49 años que viven con VIH. En el IMSS también se contempla a adolescentes de 12 a 16 años que nunca se han vacunado. En el Estado de México, por ejemplo, se aplica sin costo en centros de salud y hospitales.
Si eres adulto y no entras en esos grupos, la opción es la vacunación privada: pregunta en tu centro de salud, en hospitales o en clínicas particulares, y consulta con tu médico si te conviene según tu edad y antecedentes.
Y recuerda que el condón reduce el riesgo, pero no lo elimina, porque el virus puede infectar zonas de la piel que no cubre. Vacuna, revisión médica y comunicación con tu pareja son la mejor combinación.