En 2014, el arquitecto chileno Smiljan Radic sorprendió al mundo con la construcción del Serpentine Pavilion, en Londres, que imaginó como una concha translúcida inspirándose en el cuento El castillo del gigante egoísta, de Oscar Wilde. Doce años después, Radic recibía el Premio Pritzker de arquitectura.
Game Changers 2026: Smiljan Radic
“A través de una producción artística situada en la encrucijada entre la incertidumbre, la experimentación material y la memoria cultural, Smiljan Radic prefiere la fragilidad a cualquier pretensión injustificada de certeza. Sus edificios parecen temporales, inestables o deliberadamente inacabados, casi a punto de desaparecer, pero proporcionan un refugio estructurado, optimista y serenamente alegre, y aceptan la vulnerabilidad como una condición intrínseca de la experiencia de vida”, señaló entonces el jurado del prestigioso galardón.
La obra de Radic nunca había recibido tanta atención. Nacido en Santiago en 1965, Radic comenzó su carrera con modestas construcciones en las que el viento, la piedra y el agua moldean una arquitectura que convive sin complejos con la idea de fragilidad, así como con el hormigón y la fibra de vidrio.
Licenciado en Arquitectura por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Radic abrió su estudio en 1995, siempre con una marcada vocación de perfil bajo que no quebró hasta su celebrada intervención del Serpentine Pavilion. Mientras tanto, sus proyectos navegaron entre la arquitectura, el diseño, el arte y la escultura gracias a la influencia de su esposa, la artista visual Marcela Correa, quien es también su estrecha colaboradora; así se demuestra en proyectos como el teatro Bío Bío, en Concepción; la Casa del Carbonero, en Melipilla; la Casa Pite, en Papudo; la Casa para el Poema del Ángulo Recto, en Vilches o el restaurante Mestizo, en Santiago, todos ellos edificios construidos en Chile.
“Me resulta difícil hablar de mis propios edificios, siempre tengo la sensación de que los estoy sobreinterpretando. Pero si hay algo que los une a todos es que, a pesar de la diversidad de presupuestos, escalas, programas y materiales, todos intentan alcanzar una cierta austeridad”, dijo Radic tras recibir el premio.
El futuro para Radic está en el otro lado del Atlántico, en España, donde el chileno tiene previstas dos obras en Teruel (el Solo Hotel y la Bodega Venta d'Aubert) y una en Barcelona, la renovación de la Fira.
“Mi trabajo se desarrolla caso por caso. Mi enfoque está determinado por los prejuicios y obsesiones propias”, repite el flamante Premio Pritzker.
¿Por qué lo elegimos?
Premio Pritzker 2026, el mayor galardón de la arquitectura, el arquitecto chileno llamó la atención de la crítica con su Serpentine Pavilion de 2014. Su obra, sin embargo, se construye sobre el pragmatismo y la discreción.