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Mitos que te han hecho creer que son ciertos y venimos a desmentir

Desde el ejercicio y el sexo hasta tu anatomía y la fiesta, estos son algunos mitos populares que seguramente has escuchado alguna vez y que es momento de desmentir.
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General: Muchas cosas que hemos escuchado toda la vida como verdades son, en realidad, mitos que la ciencia ha desmentido.
(Fotografía: Deagreez)

¿Recuerdas cuando ibas al mar o a un balneario y tu mamá te decía que después de comer tenías que esperar por lo menos 30 minutos antes de volver al agua? Bueno, pues así como ese es un mito, existen muchos otros que hemos escuchado mientras crecemos. Quizá ya no somos tan incrédulos como para creer que si te comes las semillas de una fruta te crecerá un árbol en el estómago, pero te sorprendería saber cuántas cosas seguimos dando por ciertas sin cuestionarlas.

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Estas son algunas de las más populares que hemos escuchado. Y sí, probablemente más de una te la habían contado como un hecho.

Del sexo a tu cuerpo: no todo es como te lo contaron

Mito: El tamaño de tus pies es proporcional al tamaño de tu miembro

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No existe evidencia de que el tamaño de los pies permita saber el tamaño del pene.
(Fotografía: TeoLazarev)

Realidad: Sentimos decepcionarte si alguna vez intentaste sacar conclusiones mirando los zapatos de alguien, pero el tamaño de los pies no determina el tamaño del pene. Un estudio publicado en BJU International, realizado con 104 hombres, no encontró una correlación estadísticamente significativa entre ambas medidas.

Así que no, tener los pies grandes no necesariamente significa lo que durante años nos han hecho creer.

Mito: Si estás tomando y te da el aire, te vas a emborrachar más rápido

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Salir a tomar aire no hace que te emborraches más; la cantidad de alcohol en tu organismo no aumenta por hacerlo.
(Fotografía: standret)

Realidad: Salir del bar y sentir que de repente estás mucho más borracho puede hacerte pensar que “te pegó el aire”, pero el aire no aumenta mágicamente la cantidad de alcohol en tu organismo. Lo que importa es cuánto alcohol consumes, en cuánto tiempo y cómo lo procesa tu cuerpo.

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El cambio de ambiente puede hacer que seas más consciente de los efectos que ya tenía el alcohol sobre ti, pero salir a tomar aire no hace que aparezca más alcohol en tu sangre.

Mito: Usar gorra provoca calvicie

Realidad: Puedes seguir usando tu gorra favorita. La calvicie tiene diferentes causas y llevar gorra de manera habitual no significa automáticamente que vayas a perder el pelo. Factores como la genética, la edad y determinadas condiciones médicas tienen mucho más que ver con la pérdida de cabello.

Eso sí, existe un pequeño matiz: la fricción constante o ejercer demasiada tensión sobre el cabello puede dañarlo. La Academia Americana de Dermatología señala que la tensión repetida puede contribuir a la llamada alopecia por tracción.

Mito: Los hombres necesitan dormir menos que las mujeres

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er hombre no significa necesitar menos horas de sueño; las necesidades de descanso dependen de distintos factores. (Fotografía: Canva)

Realidad: No existe una regla que diga que los hombres necesitan menos horas de sueño simplemente por ser hombres. Una revisión publicada en 2026 por la National Sleep Foundation concluyó que no hay evidencia suficiente para establecer recomendaciones diferentes de duración del sueño para hombres y mujeres.

Las necesidades de sueño dependen de factores como la edad, el estilo de vida, la salud y la calidad del descanso. En adultos, la recomendación general ronda al menos las siete horas, aunque las necesidades individuales pueden variar.

Mito: El tamaño de tu miembro determina qué tan bueno eres en el sexo

Realidad: Aquí podemos acabar con dos inseguridades de una vez: ni tus zapatos revelan el tamaño de tu pene ni este determina automáticamente qué tan bueno eres en la cama. El placer sexual depende de muchos factores y reducirlo únicamente al tamaño es una visión bastante limitada del sexo.

La comunicación, conocer lo que disfruta la otra persona, la estimulación, la confianza y prestar atención a sus respuestas pueden tener mucho más peso en una buena experiencia sexual. En pocas palabras: los centímetros por sí solos no hacen el trabajo.

Mito: Afeitarte todos los días hace que te salga más barba

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Afeitarte todos los días no hará que tengas una barba más abundante ni que el pelo crezca más rápido.
(Fotografía: Canva )

Realidad: Seguro conoces a alguien que asegura que comenzó a afeitarse para que le creciera más barba. El problema es que afeitarse no modifica el grosor, el color ni la velocidad de crecimiento del pelo, según Mayo Clinic.

La confusión viene de que, al cortar el pelo, queda una punta recta que puede sentirse más gruesa y verse más oscura mientras vuelve a crecer. Pero afeitarte diario no hará que aparezcan nuevos folículos ni convertirá mágicamente una barba irregular en una barba abundante.

Y sí, también nos mintieron sobre la fiesta y el gym

Mito: Mezclar diferentes tipos de alcohol te emborracha más

Realidad: El famoso “no mezcles tequila con cerveza porque te va a ir peor” no funciona exactamente así. Lo realmente importante es la cantidad total de alcohol que consumes y la velocidad a la que lo haces, no necesariamente que hayas combinado cerveza, vino, tequila o whisky.

Una bebida o cóctel puede contener uno, dos o incluso más tragos estándar dependiendo de su preparación, por lo que cambiar constantemente de bebida puede hacer más difícil llevar la cuenta de cuánto alcohol llevas. Al final, el problema no es tanto mezclar, sino cuánto terminaste bebiendo.

Mito: ‘No pain, no gain’: si no duele al entrenar, no lo hiciste bien

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Terminar adolorido no es sinónimo de haber entrenado bien; la técnica, la constancia y la progresión son más importantes.
(Fotografía: Canva )

Realidad: Sentir esfuerzo durante un entrenamiento es normal; sentir dolor no debería ser el objetivo. La idea de que necesitas acabar destruido para que el ejercicio funcione puede llevarte a ignorar las señales de tu cuerpo y aumentar el riesgo de lesiones.

Tampoco necesitas despertar adolorido al día siguiente para considerar que tu rutina fue efectiva. Entrenar bien tiene más que ver con la constancia, la técnica, una carga adecuada y la progresión que con cuánto sufriste durante o después de la sesión. El “no pain, no gain” puede sonar motivador, pero no es una regla para medir un buen entrenamiento.

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