Cuando hablamos de salud masculina, hay temas que solemos posponer hasta que aparece alguna molestia. El problema con el cáncer de próstata es que, durante sus primeras etapas, puede desarrollarse sin síntomas evidentes.
Cáncer de próstata: los hábitos que pueden ayudar a reducir el riesgo
Tampoco existe un alimento, suplemento o hábito capaz de evitarlo por completo. Hay factores que no podemos modificar, como la edad, los antecedentes familiares y la genética, pero otros relacionados con nuestro estilo de vida sí están, al menos parcialmente, en nuestras manos.
Los hábitos también cuentan
Mantenerse activo, cuidar el peso y dejar de fumar son algunas de las recomendaciones que aparecen constantemente cuando se habla de prevención. La evidencia ha relacionado la obesidad con un mayor riesgo de desarrollar formas avanzadas de cáncer de próstata, mientras que el tabaquismo parece tener una asociación más fuerte con casos agresivos o mortales.
La alimentación también entra en la conversación, aunque sin recetas milagrosas. Mayo Clinic señala que no existe una dieta específica que pueda garantizar la prevención, pero recomienda priorizar frutas, verduras y cereales integrales, moderar el consumo de grasas y mantener una rutina de ejercicio.
En pocas palabras, muchos de los hábitos que protegen nuestra salud cardiovascular y ayudan a mantener un peso saludable también pueden jugar a nuestro favor cuando hablamos de la próstata.
Conocer tus antecedentes puede hacer la diferencia
Hay factores que ningún cambio de rutina puede modificar. El riesgo aumenta con la edad y también puede ser mayor cuando existen antecedentes familiares de cáncer de próstata. Algunas alteraciones genéticas, como las mutaciones en BRCA1 y BRCA2, también se han relacionado con una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad.
Por eso conocer la historia médica familiar es importante. Prevent Cancer Foundation recomienda que los hombres con riesgo promedio hablen con su médico sobre el screening de cáncer de próstata alrededor de los 50 años. En quienes tienen determinados antecedentes familiares, esa conversación puede comenzar desde los 40 o 45.
Las pruebas como el PSA o antígeno prostático específico pueden ayudar a detectar tumores de manera temprana, aunque no son perfectas y pueden llevar a estudios adicionales innecesarios. La decisión de realizarlas debe tomarse de manera individual con un profesional de la salud.
No esperes a que aparezcan síntomas
El cáncer de próstata puede no provocar síntomas en sus primeras etapas. Cuando aparecen, pueden incluir dificultad para orinar, necesidad de ir al baño con mayor frecuencia, sangre en la orina o molestias en la espalda baja y la pelvis. Estas señales también pueden deberse a otros padecimientos, pero vale la pena revisarlas.
Más que vivir preocupado por la enfermedad, la prevención consiste en incorporar la salud a la rutina: hacer ejercicio, mantener un peso saludable, evitar el tabaco, comer mejor, conocer los antecedentes familiares y realizar las revisiones correspondientes.
No podemos eliminar por completo el riesgo de cáncer de próstata, pero sí tomar decisiones que ayuden a reducirlo y, sobre todo, aumentar las posibilidades de detectarlo a tiempo.