El año pasado, SpaceX, la compañía aeroespacial propiedad de Elon Musk, lanzó su cohete Falcon 9, el cual consiguió un alunizaje exitoso en marzo de 2025. Hoy, a más de un año de ese lanzamiento, los científicos han seguido la trayectoria de uno de sus fragmentos, luego de que se desprendiera y, presuntamente, impactara contra la Luna.
Te contamos sobre el cohete de SpaceX que aparentemente se estrelló contra la Luna
Tanto la NASA como la comunidad astronómica internacional buscan confirmar el choque de dicho fragmento, el cual, según los cálculos, habría impactado la superficie lunar hoy a las 00:35 horas (hora local).
De acuerdo con esas estimaciones, el fragmento habría chocado cerca del cráter Einstein, muy próximo al borde de la Luna visible desde la Tierra. Esta ubicación dificulta la observación directa del impacto; sin embargo, algunos científicos consideran que podría ser posible detectar la columna de escombros levantada tras la colisión.
Hasta el momento, se sabe que el fragmento corresponde a la cubierta del cohete que no regresa a la Tierra para aterrizar. Viajaba a una velocidad aproximada de 2.43 kilómetros por segundo, es decir, unos 8,700 kilómetros por hora, y tiene un tamaño comparable al de un edificio de cinco pisos.
Debido a la velocidad y dimensiones del objeto, la NASA estimó que el impacto habría generado un cráter de aproximadamente 18 metros de ancho y 4 metros de profundidad. Sin embargo, debido a la enorme extensión del cráter Einstein, resulta difícil determinar con precisión el punto exacto del impacto. Se espera que un satélite lunar sobrevuele la zona dentro de una semana para obtener las primeras imágenes, las cuales permitirán comparar el terreno antes y después de la colisión.
¿Una oportunidad para investigar la Luna?
Algunos especialistas consideran que este impacto representa una oportunidad para obtener información valiosa sobre la superficie lunar, los métodos para localizar impactos, la dinámica del polvo lunar y las columnas de escombros. Además, podría aportar datos relevantes para evaluar los riesgos que representan los desechos espaciales.
Dado que la NASA planea establecer una presencia humana permanente en la Luna, comprender el comportamiento de los desechos en la órbita lunar se ha convertido en una prioridad cada vez mayor.
Las colisiones artificiales contra la Luna son poco frecuentes. Los últimos impactos deliberados ocurrieron durante la década de 1970, cuando la NASA estrelló intencionalmente varias naves del programa Apolo con el objetivo de recopilar datos sísmicos.
El debate sobre la basura espacial
Sin embargo, para otra parte de la comunidad científica, lo realmente preocupante son los desechos espaciales. Consideran que este no debe verse como un incidente aislado, sino como un caso del que se pueden obtener lecciones para prevenir y regular futuros accidentes que representen un riesgo para la vida humana y la infraestructura espacial.
Hannah Sargent, investigadora de la Universidad de Leicester (Reino Unido), señaló: "No es bueno enviar escombros a la Luna al azar; no deberíamos convertirlo en un hábito. ¿Qué pasaría si impactara en un lugar de especial interés? ¿Qué pasaría si dañara los módulos de aterrizaje históricos del programa Apolo?"
Este hecho abre una conversación importante: ¿no deberían la NASA y la Agencia Espacial Europea estar obligadas a planificar el final de la vida útil de sus naves? De ser así, tendrían que garantizar que exista un plan y suficiente combustible para desorbitarlas de forma segura. Esta responsabilidad también debería extenderse a las empresas privadas, que en muchos casos aún no están sujetas a este tipo de regulaciones.