Cada cierto tiempo reaparece el mismo debate: que los hombres deberían dejar de orinar de pie porque hacerlo sentado es mejor para la próstata, ayuda a vaciar la vejiga y hasta previene enfermedades. Pero, como ocurre con muchos temas de salud, la respuesta no es un simple sí o no.
Orinar sentado, ¿sí o no? Los mitos y realidades de esta práctica
La realidad es que la evidencia científica hace una distinción muy importante: depende de quién estemos hablando.
Mito 1: Orinar sentado previene los problemas de próstata
Realidad: No existe evidencia de que un hombre sano reduzca el riesgo de desarrollar enfermedades prostáticas únicamente por cambiar la postura al orinar.
La próstata no se "desgasta" por orinar de pie ni se protege automáticamente por hacerlo sentado. El desarrollo de enfermedades depende de muchos factores, entre ellos la edad, la genética y el estilo de vida.
Mito 2: Sentarse permite vaciar mejor la vejiga
Realidad: Aquí sí hay un matiz interesante.
Diversos estudios han encontrado que los hombres con síntomas urinarios o con crecimiento de la próstata pueden vaciar la vejiga de forma un poco más eficiente cuando orinan sentados. Esto ocurre porque la musculatura del suelo pélvico y el abdomen se relajan más, facilitando el flujo de la orina.
En cambio, en hombres jóvenes y sanos prácticamente no se encontraron diferencias entre orinar de pie o sentado. La velocidad del flujo urinario y la cantidad de orina que permanece en la vejiga son muy similares en ambas posiciones.
Mito 3: Todos los hombres deberían hacerlo sentados
Realidad: No necesariamente.
Si no tienes molestias al orinar, no te despiertas varias veces en la noche para ir al baño y no padeces problemas prostáticos, la postura es principalmente una cuestión de comodidad.
No existe una recomendación médica universal que indique que todos los hombres deban cambiar este hábito.
Lo que sí puede cambiar
Aunque desde el punto de vista médico no haga una gran diferencia en hombres sanos, sí existen algunos beneficios prácticos de orinar sentado:
- Hay menos salpicaduras y el baño se mantiene más limpio.
- Algunas personas encuentran la postura más cómoda y relajada.
- En hombres mayores o con problemas urinarios puede disminuir el esfuerzo para orinar y favorecer un vaciado más completo de la vejiga.
Entonces, ¿qué conviene hacer?
La mejor postura es la que se adapta a cada persona. Si eres un hombre sano, puedes orinar de pie o sentado sin preocuparte por afectar tu próstata. Pero si presentas dificultad para iniciar la micción (expulsar la orina), flujo débil, sensación de vaciado incompleto o te levantas varias veces por la noche para orinar, vale la pena probar la posición sentada y, sobre todo, consultar a un urólogo.
Porque más importante que la postura es prestar atención a cualquier cambio en la forma de orinar. Ahí sí puede estar la verdadera señal de que algo merece revisarse.