Consejos financieros (de un experto)
¿En qué es lo primero que piensas cuando alguien habla de bienestar? Seguramente te vienen a la mente temas como hacer ejercicio, dormir mejor, comer saludable o cuidar la salud mental. Pero es justo dentro del tema de bienestar donde hay una conversación que empieza a resonar, y es la relación que tenemos con el dinero.
Y no necesariamente pensándolo desde la ambición o el exceso, sino desde algo tan cotidiano como la tranquilidad.
Esa fue una de las ideas centrales durante la conversación con Juan Carlos Herrera, Chief of Advisory Investment Solutions de GMB, donde la plática, más allá de dirigirse a las inversiones, mercados o rendimientos, fue tomando rumbo alrededor de algo más humano: la manera en que vivimos nuestras decisiones financieras todos los días, muchas veces sin detenernos a pensarlas.
“Estamos entrenados para gastar automáticamente”, afirmó Juan Carlos, mientras hablábamos de consumo, redes sociales y la facilidad con la que hoy todo parece estar diseñado para impulsarnos a comprar más. Un click, meses sin intereses y un paquete que llega a casa al día siguiente nos demuestra la inmediatez que nos rodea últimamente.
Y es quizá por esta razón que hablar de inversión sigue pareciendo algo imposible para muchas personas. Al no haber buena educación financiera, las inversiones parecen reservarse para expertos en finanzas o para aquellos que ya tienen una fortuna construida. Pero no debería ser así.
Al respecto, Herrera reconoce que durante años la asesoría financiera se ha percibido fría, inaccesible y enfocada únicamente en mover y generar más dinero, pero la conversación —sobre todo en las nuevas generaciones— empieza a cambiar.
Hoy en día, la planificación financiera ya no parece un juego de adivinanzas donde tienes que atinar qué acción va a subir mañana o si alguna bajará. Con plataformas como GBM, puedes empezar planeando desde un fondo de emergencia o retiro, hasta cambiar de casa o simplemente vivir con menos incertidumbre financiera.
Algo que quedó muy claro durante la conversación es la idea de que invertir no necesariamente significa tener grandes cantidades de dinero, sino la capacidad de poner atención a los hábitos financieros: lo que consumimos, cómo gastamos y qué tanto pensamos en el futuro más allá de la inmediatez.
Una palabra clave que se hizo presente a lo largo de la conversación fue la de acompañamiento, y es que, así como resulta natural acudir a terapia, tener un entrenador o buscar ayuda profesional para cuidar la salud física, también la idea de contar con alguien que ayude a tomar las decisiones financieras empieza a cobrar más sentido.
Porque al final, la salud financiera es un tema que va tomando cada vez más importancia, sobre todo entre las generaciones más jóvenes, que están interiorizando que no se trata de dejar de gastar, sino de hacerlo de una forma inteligente y sobre todo procurando tener un respaldo ante cualquier imprevisto y un plan que se piense a futuro.