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Nuestras Historias

¿La pandemia acabó con tu motivación para hacer ejercicio? Esto es lo que pasa

Si el último año no has tenido la mínima motivación para hacer ejercicio, por más que sabes que es bueno para tu salud, no estás solo. Como casi todo en esta época, la pandemia tiene la culpa.
mar 09 noviembre 2021 06:00 AM

Recientemente, PLOS One publicó un estudio realizado a poco más de 1,600 personas, el que se encontró que las personas que experimentaron niveles altos de depresión y ansiedad durante la pandemia también fueron las menos activas.

Según los resultados, la gente hizo al menos 22 minutos menos de ejercicio aeróbico y 32 minutos de fuerza. De manera similar, los tiempos de sedentarismo aumentaron en promedio 33 minutos.

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La teoría detrás de esto indica que, como la mayoría de los adultos trabajaron jornadas laborales más largas durante el home office y tener un balance hogar-trabajo se hizo cada vez más complicado, al punto de que hacer ejercicio se volvió un lujo. En general, el cuidado propio comenzó a verse como una pérdida de tiempo.

Sin embargo, aunque sea visto como un lujo, el cuidado propio es necesario en estas épocas. Según el mismo estudio, las personas con más problemas de salud mental son las que dejaron sus rutinas de ejercicio. Las que la mantuvieron o la cambiaron poco, permanecieron estables en cuestión de bienestar emocional.

Para entender esto hay que tomar en cuenta todo lo que se necesita para hacer ejercicio: tiempo, motivación, metas y disposición. Todo esto se vuelve complicado o incluso inexistente al lidiar con ansiedad o esrés, malestares típicos de la época.

¿Por qué dejamos de hacer ejercicio?

El estudio estima que el cuarenta por ciento de los casos son por falta de motivación. Sin embargo, al cuarenta y cinco por ciento de la gente le afectó la falta de equipo fitness. También influyeron factores emocionales como la ansiedad y la falta de apoyo. Algo interesante es que, al igual que la motivación, las razones para hacer ejercicio cambiaron. Ya no se trata de ser más delgado ni más fuerte, sino de absorber los beneficios mentales y emocionales que ofrece el mantenerse activo, como lidiar con la ansiedad.

El problema para muchos fue –y está siendo– hacer de la actividad física un hábito constante. La clave para lograrlo está en cambiar nuestra forma de percibir el ejercicio y verlo con la idea de que hacer un poco de ejercicio es mejor que nada, en vez de verlo como una tarea. Recuerda que mientras que los ejercicios aeróbicos son buenos para el cerebro y el humor, los ejercicios centrados en la respiración reducen la ansiedad y nos dan confianza en nuestra agilidad para hacer ejercicio físico.

 

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