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Cómo dejar de caer en la gratificación instantánea

¿La procrastinación y los gustos insignificantes están acabando con tu vida? Lee esto.
mar 21 septiembre 2021 08:29 AM
gratificacion instantanea
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Vivimos en la era de la inmediatez y, aunque quizas nuestro cerebro consciente no lo interprete exactamente así, la verdad es que parecería que sólo buscamos una cosa en esta vida: descargas constantes de dopamina. Por eso, no es sorpresa para nadie que vivamos en la era de la gratificación instantánea y que prefiramos comernos una bolsa entera de galletas ahorita que tener un cuerpazo en unos meses, buscar sexo fácil en vez de invertirle a una persona con potencial de algo más, o quedarnos horas en la tele en lugar de trabajar en la idea de negocio de la que querríamos vivir.

Estamos tan acostumbrados ya a las recompensas inmediatas que a veces no nos damos cuenta de que, en realidad, la gratificación instantánea está acabando con nuestros sueños y con nuestro crecimiento personal. Sí, la vida es para disfrutarse, pero no para desperdiciarse, y te aseguramos que disfrutarás más recorrer Europa que gastarte el dinero que deberías ahorrar para eso en comida de delivery.

La gratificación instantánea, aunque te de el pico de dopamina que tu cuerpo te pide, te lleva a deudas, mala salud, acumulación de cosas que no necesitas, distracciones y, en general, una vida inconsciente. Y aunque se puede salir de eso, no es nada fácil. Vivir buscando la gratificación real, en cambio, es muy seguro que te ayude a ser una persona concentrada, enfocada en logros, con satisfacciones que duran mucho más que un par de horas, saludable y con una mayor apreciación por las cosas buenas de la vida.

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Cómo superar la gratificación inmediata

Observa tus impulsos

A todos nos pasa que cuando estamos trabajando o tenemos la oportunidad de hacer algo importante para nuestras vidas y metas, se nos cruza Netflix con un maratón de nuestra serie del momento, un bowl enorme de papas fritas, la necesidad de revisar Instagram, cualquier distracción o sabotaje para nuestras verdaderas metas. Esto nos pasa a todos, pero no significa que tengamos que ceder a esos impulsos cada vez que suceden. Algo que ayuda es tener un “reporte de impulsos” una hoja o un espacio digital en el que anotes todos los impulsos que te distraen al día. Ojo: sólo anótalos, no cedas. Verás que escribirlos ayuda a tu cerebro a calmar la ansiedad por cumplirlos.

Retrasa el impulso

En vez de actuar sobre tus impulsos en el momento en el que llegan, haz una pausa (ahí, por ejemplo, es un buen momento para escribir en tu reporte). Si quieres (y si aplica, porque esto quizás no sirve si tu meta tiene que ver con tu aspecto físico), puedes prometerte que en cuanto acabes de hacer lo que verdaderamente importa, harás un espacio para satisfacer tu lista de distractores.

Toma decisiones conscientes

Si decides caer en la gratificación instantánea, está bien; sólo somos humanos. Sin embargo, hazlo con consciencia plena, no sólo por seguir un impulso. Decide que es saludable que lo hagas, que puedes pagarlo, que es un acto de compasión hacia tu cuerpo. Haz las cosas con conciencia, sin culpa y no como una simple reacción.

Observa el resultado

Si ya caíste, observa cómo te sientes o qué pasa después y evalúa si hacerlo fue la decisión correcta o no. Así, la próxima vez que te veas en la posibilidad de ceder ante algo, ya habrá una conexión causa-consecuencia que te hará tomar mejores decisiones.

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