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Nuestras Historias

El Salvador: El bitcoin y la abrupta incursión al mundo de la criptomoneda

El país centroamericano es el primero en adoptar la divisa de manera oficial en una estrategia tan histórica como controvertida.
jue 16 septiembre 2021 08:00 AM
Crytpocurrency
Los bitcoins son una fase de experimentación en El Salvador.

Las criptomonedas distan mucho de ser algo nuevo. Aun así, su alta volatilidad y la poca comprensión de buena parte de la población ha evitado que los países del mundo las adopten de manera oficial. Al menos hasta el pasado 7 de septiembre de 2021, un día que ha pasado a la historia luego de que El Salvador se convirtiera en el primer país en abrazar al bitcoin como moneda de curso legal.

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Este paso no se da por un uso generalizado en el país centroamericano, sino por la insistencia del presidente Nayib Bukele, quien asegura que el bitcoin tiene la llave para ahorra $400 mdd anuales en comisiones por transacciones de dinero enviado desde el exterior. Sin embargo, el movimiento ha sido interpretado por especialistas como un esfuerzo por reducir el impacto del dólar estadounidense –moneda oficial de El Salvador – en la nación con una moneda alternativa.

Estas teorías aumentan ante la velocidad con la que han operado las autoridades. La oficialización llega sólo tres meses después de que la Asamblea Legislativa aprobara en modo exprés la Ley Bitcoin con 62 votos a favor de los 84 diputados que componen el parlamento local. Una sesión cuyo debate tuvo una duración aproximada de tan sólo cinco horas, lo que impidió una auténtica profundización sobre las consecuencias que podría tener la apuesta.

Esto se ha plasmado en la incertidumbre de los salvadoreños. Para promover su uso, el gobierno está invitando a la población a descargar la app Chivo, que regala $30 dólares estadounidenses en bitcoins a todos los usuarios. Una estrategia que ha convertido a El Salvador, uno de los países más pobres de toda América, en un auténtico experimento tecnológico ante los ojos de un mundo que contempla cómo se desenvuelve esta arriesgadísima apuesta. Al momento, los pronósticos no son los más alentadores.

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Una divisa incierta

“Como toda innovación, el proceso del Bitcoin en El salvador tiene una curva de aprendizaje”, tuiteó Bukele pocas horas después de que la criptomoneda iniciara su recorrido oficial en el país. “Todo camino hacia el futuro es así y no se logrará todo en un día, ni en un mes. Pero debemos romper los paradigmas del pasado. El Salvador tiene derecho a avanzar hacia el primer mundo”. Palabras alentadoras y que invitaban a la esperanza, pero que no han sido un gran consuelo para un amplio sector de la población.

Y es que aunque las estadísticas señalen que el 50.2% de los salvadoreños tienen acceso a internet, las encuestas señalan que la gente no está lista para el movimiento porque sabe muy poco de esta tecnología. Así lo reveló una a cargo de la Universidad Centroamericana en la que sólo el 4.8% de los entrevistados sabe qué son y cómo se utilizan.

A esto se suman las dudas. El conocimiento de muchos se limita a la volatilidad de la divisa y a los fraudes que ha propiciado en algunas partes del mundo. Lejos de brindar confianza, el reglamento de la Ley Bitcoin ha sido señalado por su ambigüedad. El presidente aseguró en su momento que el uso del bitcoin sería opcional, pero en el texto puede leerse que “todo agente económico” está obligado a aceptarla “como forma de pago cuando así le sea ofrecido por quien adquiere un bien o servicio”. Esto ha provocado que especialistas financieros locales aseguran que el documento “incluso deja más interrogantes”.

Más grave aún es que la transición llega en absoluta soledad, luego de que el Banco Mundial rechazara una petición de ayuda tras manifestar su preocupación por el impacto ambiental de la minería bitcoin, así como por su transparencia. Esta última opinión es compartida por expertos financieros de todo el mundo quienes piensan que El Salvador podría convertirse en el sitio idóneo para el lavado de dinero.

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Reacciones desde El Salvador y el mundo

El 7 de septiembre de 2021 fue un día histórico en El Salvador, pero para nada sencillo. El debut del bitcoin como moneda de curso legal fue promovido por Bukele desde su Twitter a través de un conteo previo a la medianoche en el que anunciaba que faltaban sólo “3 minutos para hacer historia” . Las horas siguientes aprovecharía sus redes para compartir toda clase de noticias en las que se hablaba de la transición, pero también a la resolución de muchas dudas técnicas.

El estreno de Chivo no fue el mejor, al presentar numerosos fallos en sus primeras horas. Estos incluyeron problemas de registro, de acceso y la falta de los $30 USD prometidos por el mandatario. La mayoría de los problemas han sido resueltos, pero se teme que esta primera impresión aumente la incertidumbre entre los salvadoreños e impida que la app llegue a las 2.5 millones de descargas contempladas por el gobierno.

Los detractores de esta decisión también se hicieron escuchar. Las marchas en San Salvador, que comenzaron desde los primeros anuncios de la Ley Bitcoin, se han intensificado con su puesta en marcha al considerarse una imposición desde el gobierno. Protestas que han sido descalificadas por las autoridades y por el propio Bukele.

Y claro, la inestabilidad. La ley señala que el tipo de cambio entre el bitcoin y el dólar “será establecido libremente por el mercado” y mucho se especuló sobre si su oficialización en El Salvador le daría solidez. Todo lo contrario, pues el bitcoin cayó en un 10.1%, mientras que el valor de las criptomonedas en conjunto descendió un 13.8%. Malas noticias para una divisa que pasó de los $10 mil dólares en septiembre 2020 para luego alcanzar un pico histórico de 63,000 mil en abril 2021 y que justo cuando se pensaba que rebasaría los $100 mil dólares cayó a los 30 mil en julio de este mismo año.

Por su parte, el resto del mundo contempla el experimento con gran interés, pues resultado podría marcar la consolidación absoluta de la divisa o su inminente extinción. Entre los mayores detractores está China, cuyas restricciones han interrumpido la actividad de numerosos mineros chinos que buscan continuar sus operaciones en países cercanos, al tiempo que mineros de otras latitudes aprovechan las oportunidades que esta falta de competencia deja. Caso contrario al de Ucrania y Panamá que buscan promover el uso de la criptomoneda sin hacerla de curso legal. El primero pretende regular su compraventa en el país, mientras que el segundo ha dado a conocer un proyecto de ley para garantizar la compatibilidad con los criptoactivos.

El bitcoin y otras criptomonedas han evolucionado demasiado rápido. Tanto que ni siquiera los mejores economistas financieros se atreven a dar un pronóstico sobre su utilización en el mediano plazo. La apuesta de El Salvador debería ayudar a disipar estas dudas y sólo queda esperar que la respuesta no implique afectaciones para la economía del país centroamericano.

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