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Nuestras Historias

Dejemos de fingir que amamos nuestros cuerpos: bienvenida, neutralidad de cuerpo

En una e´poca en la que prácticamente se nos obliga a aprender que todos los cuerpos son hermosos, olvidamos el verdadero punto: el aspecto del cuerpo no tendría que ser importante.
jue 19 agosto 2021 10:50 AM

Nuestros cuerpos están lejos de ser perfectos: man boobs, panza chelera, cejas hiperpobladas... todos tenemos algo que "está mal" con nosotros mismos y que hemos aprendido a fingir que aceptamos, o que incluso honramos con un entusiasmo caricaturesco (¿cuántos no presumimos nuestras panzas como si fueran un logro, cuando en realidad cada mes nos juramos que por fin le bajaremos a la chela y haremos ejercicio?). En un mundo con una cultura predominantemente visual en el que los estándares de belleza son básicamente inalcanzables si no puedes pagar un entrenador personal y un buen cirujano plástico.

Esto lleva a lo inevitable: un movimiento en contra de estos estándares, que nos reconforta diciéndonos que nuestro cuerpo, así como el de cada una de las personas que habita este planeta, es hermoso. Así, cada vez hay más movimientos en redes sociales que están haciendo que las revistas, el cine y la publicidad se responsabilicen por los estándares falsos que están creando y que se aumente la representación de todo tipo de cuerpos. Sin embargo, esto está lejos de ser lo que necesitamos.

La escritora berlinesa Anuschka Rees, autora del libro Beyond Beautiful, señala algo importante: "El movimiento body-positive ha hecho mucho para ayudar a darle un giro a nuestra narrativa mediática, reducir la vergüenza, señalar lo ridículos que son nuestros ideales de belleza y generar conciencia sobre el hecho de que todo lo que vemos en los medios suele ser una ilusión. Sin embargo, hay un problema. Ese mensaje ayuda a ver lo limitados que son nuestros estándares de belleza, pero también refuerza la creencia que nos metió en todo este desastre en primer lugar: que verte y sentirte bien es una especie de prerrequisito para la felicidad".

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Así, decirle a la gente que su complexión, su nariz extraña, su estatura mínima o cualquier cosa que no sea estereotípicamente perfecta en ella, "es hermosa", se convierte en poco más que un premio de consolación. El punto al que tendríamos que llegar, es uno en el que podamos decir "sí, tengo los dientes chuecos, pero ¿y qué?". Un punto en el que la belleza, sea cual sea su estándar, no sea un tema importante. Esto se debe atacar por medio de dos vertientes: lo que nos decimos a nosotros mismos y lo que decimos al mundo.

Cambiar el discurso interno

Rees sugiere ser muy conscientes de nuestro diálogo interno y hacer cambios en ese discurso:

Concentrarnos en lo interior


En vez de lidiar con los detalles físicos de la forma en que nos percibimos a nosotros mismos, hay que concentrarnos en cómo nos hacen sentir y cómo afectan nuestras vidas, así como de dónde vienen esas inseguridades. Por ejemplo, en vez de decir: "Odio mi barba incompleta", cambiarlo por;: "Me siento inseguro porque no me crece bien la barba y en el cine siempre hay hombres con barbas perfectas". Requiere de cierta vulnerabilidad, pero realmente nos hace entender lo tontas que pueden ser nuestras exigencias hacia nuestros cuerpos.

No tengas una batalla de inseguridades

Por alguna razón retorcida, hemos hecho ya un protocolo de hablar mal de nosotros mismos cuando alguien dice algo que no le gusta de sí mismo, en una falsa creencia de que ponernos al parejo va a hacer que la otra persona se sienta mejor. Si alguien se queja de su panza, por ejemplo, no le digas algo tipo: "esa pancita no es nada, ni se nota. En cambio ve mis entradas". Mejor di: "Tu panza es completamente normal, pero en un mundo con los estándares que tenemos, entiendo por qué te sientes así".

No des por hecho tus inseguridades

No presentes lo que no te gusta de ti como si fuera un hecho definitivo e inamovible. Cambia tu "soy horrible" por "me siento horrible".

Sé objetivo

Acostúmbrate a usar una perspectiva objetiva cuando hables de tus inseguridades. En vez de decir "parezco perro de taquería", di "soy flaco".

No te limites

Nunca digas que no puedes usar algo o hacer algo por la forma de tu cuerpo. Cambia tu: "no puedo usar pantalones entubados porque mis piernas son muy gordas", por: "me siento muy consciente de mis piernas, así que uso pantalones holgados".

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Lo que decimos en público

Esta parte de la misión por fomentar la neutralidad corporal requiere reeducar el discurso social cotidiano al que nos enfrentamos, y visibilizar el body-shaming inconsciente que hacemos y nos hacen constantemente. Analicemos estos diálogos:

Los familiares consternados

Nunca faltan esas personas cercanas y bienintencionadas que quieren asegurarse de que tu aspecto no sea inconveniente para que te vaya bien en la vida. Sin embargo, eso va contra todo esfuerzo de neutralidad. A un comentario como: "¿Y si entras a clase de crossfit? Es buenísimo para bajar de peso". Contesta: "Gracias, pero estoy feliz con mi cuerpo como está".

Los comentarios "de broma"

Algunas veces la gente nos molesta en tono de broma, con comentarios que nos pegan, aunque nadie lo sepa. Y en esos casos, está bien ser firme y claro: A un: "Estás muy enano", contesta: "Mira, sé que no lo dices en mala onda, pero estoy tratando de mantenerme lejos de la negatividad corporal estos días".

Los cumplidos falsos

Mucha gente cree que es válido hablar de los aspectos corporales deseables de otra persona, y a veces se hace con cierta envidia disfrazada. Así, alguien te puede decir: "No tienes nada de grasa, come algo". en esos casos, sólo conesta: "Perdón, ¿qué dijiste?" y quédate muy, muy serio. Forzar a la gente a que repita sus comentarios ofensivos tiende a hacerla reconsiderar.

Profesionales ignorantes

Pasa todo el tiempo: vendedores, representantes de ventas, estilistas, entrenadores, todo un ejército de gente que nos da consejos y opina sobre nuestros cuerpos esperando que les compremos cosas. "Mi programa de un millón de burpees al día sería perfecto para quitarte esos kilos de encima". Contesta: "Gracias, pero no tengo ningún interés en deshacerme de mis kilos".

En mi humilde opinión...

Nunca falta, sobre todo en redes sociales, la persona pasivo-agresiva, o bien, simplemente agresiva, que se siente con el derecho de decirte lo que cree que está mal contigo: "No es por mala onda pero ese saco no va bien con tu cuerpo". Aquí no digas nada. Ignora, borra y bloquea si es necesario.

Bullying con amor

Usualmente esto no es malintencionado, pero hay gente que siente que al hablar bonito de tus "defectos", te hará sentir mejor. Así, dicen cosas como: "Te ves adorable así, con los dientes separados". Sabemos que la intención es buena, pero no está de más hacer un punto en pro de la neutralidad: "Lo voy a dejar pasar esta vez, pero para futura referencia, no soy fan del body-shaming".

Y ya que aprendiste qué contestar en esas situaciones, es importante que también detectes cuándo eres tú quien está fomentando poner atención innecesaria en el cuerpo.

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