La familia Forte ha construido un legado en la hospitalidad que perdura a través del tiempo. Milán, Florencia y Roma son muestra del diálogo natural entre sus hoteles y algunas de las ciudades más emblemáticas de Italia.
Una terraza real. Abrir las cortinas de terciopelo y encontrarte con una de las vistas más privilegiadas de la ciudad es un lujo reservado para pocos. Las puertas de este departamento real se abren para los huéspedes del Hotel de la Ville gracias a su colaboración con Imago Artis. Un espacio privado desde el cual Roma se contempla de una forma difícil de imaginar.(Cortesía / David Flores Castro)
David Ricardo Flores
Entrar a un hotel de las grandes ligas se nota en sus 360 grados. Los detalles de un interiorismo exquisitamente cuidado se sienten en cada espacio y se convierten en protagonistas. Los acabados se perciben sólidos y auténticos y las experiencias resuenan a un nivel casi imperial.
La historia de la familia Forte se remonta a 1911, cuando el abuelo y el padre de Sir Rocco Forte (presidente y cofundador de la marca) comenzaron con un puñado de exitosos restaurantes y cafeterías que, con el tiempo, evolucionaron hasta convertirse en lo que hoy conocemos como Rocco Forte. En 1996 nació la marca como tal, fundada por Sir Rocco Forte y su hermana Lady Olga Polizzi, y hoy cada miembro de la familia es una pieza estratégica en la versatilidad de la firma.
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En los ultimos años, Rocco Forte ha encontrado en Italia el atajo perfecto hacia el diseño y la moda, dos elementos inherentes a la marca y que, además, conviven con absolutanaturalidad en la rutina diaria de la gente local.
Florencia: dormir en un libro de historia
Frente a la Piazza della Repubblica se encuentra Savoy, uno de sus hoteles más exclusivos y con mayor historia de la ciudad. A la entrada encontrarás carruajes y gente caminando en todas direcciones. La energía del espacio se nota y, en las calles el arte vibra en todas sus expresiones. Grandes esculturas, como el David y Neptuno, resguardan algunas de las plazas más bellas del mundo.
El Palazzo Strozzi y Rocco Forte tienen un convenio que eleva la experiencia de visita al museo al máximo nivel, con tours explicados por expertos sobre las exposiciones en turno, además de colaboraciones que se reflejan en la mixología y gastronomía del hotel, creando bebidas alusivas a cada exposición.
Las habitaciones mantienen el tono clásico y elegante que emana de la ciudad y, desde sus balcones la vista permite contemplar la cúpula de Santa María del Fiore, una de las catedrales más particulares del mundo: toda la fachada está realizada en mármol, regalando un brillo único al lugar cuando el sol pega sobre sus muros.
Fuente de Neptuno en Piazza della Signoria; catedral de Santa María del Fiore.(Cortesía / David Flores Castro)
El restaurante Irene, llamado así en honor a la hija del fundador, fue completamente reformado y relanzado en 2025; ahora, ofrece tradición pura en un ambiente que va evolucioando dependiendo de la hora del día. Degustar un filete en un punto de cocción perfecto y remojar tus biscotti en vino blanco durante la sobremesa mientras François-Henri Pinault festeja una reunión íntima en el exterior, es solo una muestra del lujo que este tipo de lugares pueden ofrecer.
En cambio, si lo tuyo es el café, cruzando la calle se encuentra Gilli, una cafetería suspendida en el tiempo, con un café y repostería excepcionales. ¿La recomendación? El macchiatone. A solo unos pasos se encuentra Gucci Garden, en Piazza della Signoria, con una terraza que captura en su totalidad la idea de la dolce vita. Los canelones y el sándwich Monsieur in Florence son la solución si tu idea es hacer una pausa en medio del bullicio de la ciudad para concentrarte únicamente en el sabor de cada bocado.
Club Sandwich de Gucci Giardino; Cóctel inspirado en Rothko. El licor Yerbito, combinado con vino tinto, crea un sabor equilibrado entre acidez y frescura.(David Flores Castro)
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Milán, capital del buen gusto
Llegar a Milán y hospedarse en The Carlton es comenzar el viaje desde el diseño, uno de los códigos más reconocibles de la ciudad. Cuando el chofer abre la puerta, lo primero que aparece es una fachada que presume una terraza exterior recién inaugurada, parte de la propuesta del hotel más reciente del grupo Rocco Forte.
La ubicación, uno de los sellos de la colección, es difícil de superar. Via della Spiga es una calle peatonal situada en el corazón de la ciudad lombarda, rodeada por algunas de las firmas más importantes de la moda internacional. Gucci, Prada y Versace se encuentran a unos metros y sus nombres aparecen en el vocabulario cotidiano de la ciudad como si formaran parte de su propio idioma.
En The Carlton, la experiencia cambia de escala. Al entrar a la habitación, resulta fácil olvidar que estás en un hotel y pensar que has llegado al departamento de lujo de un artista local. El interiorismo, a cargo de Olga Polizzi, directora de diseño del grupo Rocco Forte, es fresco y contemporáneo, con una fuerte inclinación hacia el arte
Interior de The Carlton Hotel.(David Flores Castro)
La atención a los detalles es absoluta. La selección de libros, los acabados y los elementos decorativos construyen espacios con una personalidad muy definida que, curiosamente, nunca se sienten barrocos. Para aquellos que viajan en familia, muy cerca se encuentra Rocco Forte House, con opciones de estancia mucho más amplias y una experiencia más cercana a la de una residencia privada.
La gastronomía mantiene el mismo nivel de atención. Spiga, restaurante insignia a cargo de Fulvio Pierangelini, su Creative Food Director, propone una cocina italiana que conserva el sabor de la vieja escuela, aunque utilizando para ello técnicas y recursos contemporáneos que la devuelven al presente. La lasaña es, sencillamente, espectacular.
El bienestar también forma parte de esta visión familiar. Todas las amenidades y el spa del hotel están a cargo de Irene Forte, hija del fundador, quien ha desarrollado el universo de cuidado y relajación que acompaña al grupo.
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Roma, alma imperial
Roma necesita poco para impresionar. La historia está en todas partes, pero Forte encuentra la manera de observarla desde una perspectiva contemporánea. En las alturas de la ciudad se encuentra el Hotel de la Ville, muy cerca de la iglesia de San Silvestro in Capite. Desde su rooftop, la ciudad aparece prácticamente completa mientras su propuesta de mixología invita a quedarse bajo la sombra y observar el movimiento de Roma desde otra perspectiva.
El club sándwich es una de las recomendaciones locales y los calamares imprescindibles. Por la mañana, los desayunos en Café Ginori pueden disfrutarse en sus jardines interiores, rodeados de una arquitectura clásica en tonos melocotón y por un buffet que ejemplifica la abundancia.
Aquí el diseño también desempeña un papel fundamental. Tommaso Ziffer interpreta la esencia de Roma sin miedo al diálogo entre épocas. El resultado es ecléctico y brillante: paredes de color, esculturas de mármol sobre pilares dóricos, cuadros alusivos al Renacimiento y luces muy tenues que producen la sensación de estar en la casa de alguien con un gusto extraordinario.
Vista de la ciudad de Roma.(David Flores Castro)
Pero la experiencia no termina en el hotel. Forte mantiene convenios con agencias especializadas en experiencias de ultralujo, como Imago Artis, que permiten descubrir la Ciudad Eterna desde lugares que normalmente permanecen fuera del alcance del visitante.
Desde recorrer las calles de la capital italiana en carrito de golf, hasta entrar literalmente en residencias privadas de la realeza, subir en un elevador hasta un departamento particular y tomar café con galletas mientras, al mediodía, las campanas de las iglesias de la ciudad suenan al unísono. Desde ahí, incluso la cúpula de la Basílica de San Pedro puede formar parte del paisaje.
Y si lo que buscas es comer como un local, Arancio d’Oro se ubica a solo unas cuantas calles. Su pasta carbonara es de las que obligan a hacer scarpetta (limpiar el plato con pan hasta el último rastro de salsa). La experiencia debe completarse con una tabla de los excelentes quesos locales, prosciutto y un vino tinto de la casa.