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Eduardo García: crecer desde la raíz

Detrás de Máximo Bistrot y otros proyectos gastronómicos, el chef Eduardo García ha construido una forma de crecer desde el trabajo en equipo, las raíces y una visión de negocio que privilegia a las personas.
Chef Eduardo García
Eduardo García. (Alonso Díaz y cortesía )

En el mundo de los restaurantes, como en la vida misma, la permanencia puede ser una ilusión. ¿Cómo mantener un restaurante vivo y exitoso en un lugar como la Ciudad de México? El chef Eduardo García y su socia y esposa Gaby López han logrado esta alquimia durante casi 15 años.

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Todo empezó con Máximo Bistrot, pionero en el farm-to-table desde 2011, al que siguieron Lalo!, un recientemente renovado espacio en la Roma y Havre 77, una hermosa brasserie en la Juárez. ¿Las últimas adiciones a la familia? Panadería Gala, también en la Roma, y el programa culinario del hotel boutique Kymaia, en Puerto Escondido.

Para García, es imposible pensar en sus proyectos sin pensar en quienes les dan vida todos los días. “Mucha gente ha crecido con nosotros dentro de los restaurantes, y eso te da confianza para seguir haciendo cosas nuevas”, explica. Varios de ellos, como Gerardo Ramos y Óscar Luna, se han convertido en socios de los restaurantes, solidificando un equipo de confianza que resulta esencial para entender el ADN de cada uno. Y, por supuesto, los números. “Procuramos tener una administración limpia y enfocarnos en la economía del colaborador. Es fundamental para que un proyecto se mantenga en el tiempo”, dice.

Al frente del aspecto financiero, López ha resultado el equilibrio perfecto para Eduardo. “Soy muy afortunado de que Gaby haya estudiado Administración, porque esa es una parte que a mí me faltó. Nunca tuve formación en negocios, y ella ha sido fundamental para que los proyectos funcionen y puedan crecer”, asegura.

Chef Eduardo García
. (Alonso Díaz y Cortesía)

Trabajar en pareja no es para todos, pero García y López han logrado hacer de este equilibrio un estilo de vida. “Al principio había más roces por el estrés, o porque queríamos cosas distintas”, recuerda, “pero con el tiempo aprendimos a manejarlo mejor, y hoy trabajamos de una manera mucho más tranquila y en sintonía”.

Mirando a su alrededor, García admira a colegas como Elena Reygadas y Enrique Olvera por su trabajo y la construcción de sus proyectos. “Enrique Olvera es una de las personas más creativas en cuestión de negocios en México”, asegura. “Trabajé con él tres años y vi cómo, a partir de un restaurante, logró construir muchos proyectos y ayudar a mucha gente, como a Luis Arellano (hoy al frente de Criollo en Oaxaca)”.

Para García, sin embargo, el crecimiento a futuro no se ve necesariamente como un aumento en cantidad de proyectos, sino como una expansión más natural y poética: volver a sus raíces. “Mi sueño es regresar al campo. Yo crecí ahí, y me gustaría tener un restaurante en el campo, vivir del campo y, eventualmente, retirarme ahí”.

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