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Una fiesta en medio del desierto marroquí de la mano de IQOS

Los Electric Dreams de IQOS nos llevaron a una aventura en el desierto de Marruecos, una experiencia que además de inolvidable nos enseñó que lo extraordinario no siempre respeta los planes.
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El color púrpura es el hilo conductor de Electric Dreams, la plataforma de IQOS que coincide con el lanzamiento del Iluma i Electric Purple. (Fotografía: Cortesía )

¿De qué color son los sueños? Para los creadores de IQOS –el sistema número uno de calentamiento de tabaco en el mundo–, son de color púrpura. Inspirados por el espíritu de descubrimiento y aventura que distingue a la marca –y coincidiendo con el lanzamiento del IQOS Iluma i Electric Purple–, la marca ha lanzado una invitación a sus consumidores adultos para dejarse llevar por la imaginación, dar rienda suelta a la creatividad y dejar que lo extraordinario se vuelva realidad.

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Como parte de este nuevo capítulo, también se ha presentado la plataforma Electric Dreams, un concepto global ligado a Electric Purple que lleva a algunos afortunados clientes de la marca a asombrosos escenarios alrededor del mundo para vivir experiencias únicas relacionadas con los mundos del arte, la música y la cultura. Ante una invitación irresistible de IQOS, viajamos a Marruecos para vivir una fiesta bajo las estrellas en el desierto de Marruecos.

IQOS Midnight Mirage en Marruecos

(Obligatorio)
Marrakech y su arcilla terracota recibieron a invitados de más de 20 países en el Es Saadi Palace. (Fotografía: Cortesía )

Un vuelo trasatlántico nos llevó desde la Ciudad de México hasta Marrakech, una capital pintada por el inconfundible tono terracota de la arcilla con que se han construido la mayoría de sus edificios y murallas. Ahí, el Es Saadi Palace nos recibió con jardines habitados por palmeras y una gran alberca que recuerda a esos oasis que ofrecen descanso en medio del desierto. Por la noche, un coctel de bienvenida y una cena en el restaurante La Cours de Lions –ambientada con música tradicional en vivo– sirvieron como primera inmersión en la cultura gastronómica marroquí con platillos como la sopa Harira o una refrescante cerveza Casablanca.

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A la mañana siguiente, un souk –o mercado tradicional– vino a nosotros y ahí pudimos adquirir productos locales –textiles, especias, aceite de argán, jugo de granada y tés– con guías locales que nos enseñaron el arte del regateo –una costumbre socialmente aceptada– y que también nos invitaron a diseñar nuestros propios azulejos.

Por la tarde, los invitados –provenientes de más de 20 países– nos trasladamos en caravana al desierto de Agafay para instalarnos en los campamentos que serían nuestra casa los siguientes días. Al atardecer, un cetrero nos permitió interactuar con sus halcones mientras el sol se ponía en el horizonte y antes de pasar a una carpa pintada de luces color púrpura en la que la música y las danzas tradicionales prepararon el ambiente para una cena que fue seguida por una fiesta a ritmo de música electrónica.

La vida en el desierto

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En el desierto de Agafay, un cetrero y sus halcones abrieron una noche que empezó entre danzas tradicionales y luces color púrpura. (Fotografía: Cortesía )

Explorar las comunidades asentadas en el desierto y descubrir sus costumbres es una manera de entender la forma de vida de pueblos como los bereberes. Toda la mañana nos internamos en las Montañas Atlas a bordo de camionetas 4x4 que se abrieron camino entre angostas carreteras, veredas y pendientes –en ocasiones transitadas por motocicletas o dromedarios– para llegar a la casa de una familia local que nos preparó un tradicional té verde y, posteriormente, disfrutar de un picnic al aire libre en una tranquila colina.

Al regreso, tras un tiempo de descanso, nos preparamos para el evento principal: una fiesta de música electrónica en pleno desierto bajo la luz de las estrellas. Sin embargo, a veces los planes no salen según lo planeado y una intensa lluvia obligó a los organizadores a hacer un cambio de planes. Los ánimos nunca decayeron y a la cena siguieron varios sets a cargo de DJs que eligieron sus mejores temas para atraer a los asistentes a la pista. Un espectáculo de pirotecnia, acróbatas y un cielo que finalmente se despejó para recordarnos que las experiencias inolvidables no siempre siguen el guión, pero invariablemente nos dejan anécdotas inesperadas y memorables.

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