Para entender un vino, primero hay que conocer su historia, y la de L.A. Cetto inicia en Italia. En 1924, Angelo Cetto llegó a México, trayendo consigo el conocimiento y la tradición vitivinícola de Trento; en 1928 fundó Bodegas Cetto, que hoy cuenta con más de 96 años de trayectoria en México, los cuales respaldan a esta marca que tuvo sus orígenes en el sur de Europa.
Hoy, después de siete generaciones, la familia ha construido un legado que convirtió a L.A. Cetto en uno de los referentes de la vitivinicultura mexicana, permitiendo que esta historia continúe evolucionando desde el Valle de Guadalupe.
En el Valle de Guadalupe es donde se encuentra Viña Alegre, el viñedo orgánico certificado del que provienen las uvas de la nueva línea de L.A. Cetto.
El origen no es simplemente un punto en el mapa; representa la identidad de cada botella y con esta propuesta se busca hacer visible el trabajo que sucede desde el viñedo, además de conectar directamente las uvas con el lugar donde fueron cultivadas.
Las uvas de esta línea son cultivadas bajo un manejo orgánico, lo que significa que durante todo el proceso no se utilizan pesticidas ni fertilizantes sintéticos.
El trabajo que se hace en el viñedo pone atención en el suelo, la planta y los ciclos naturales, que en conjunto ofrecen una manera más responsable de acompañar el desarrollo de la uva.
En concreto, lo que lo hace diferente es:
En cada botella se hace visible la relación con Viña Alegre, su lugar de origen. Su etiqueta representa gráficamente las parcelas correspondientes a las variedades utilizadas en cada vino.
Así es como la etiqueta deja de ser solo un elemento gráfico para convertirse en una forma de comunicar origen, trazabilidad e identidad de lugar.
Con esta nueva línea de L.A. Cetto, la marca no busca romper con la historia del origen, sino mostrar cómo esa experiencia de años puede seguir transformándose.
La tradición vitivinícola de la familia se encuentra ahora con una nueva manera de trabajar el viñedo: uvas orgánicas, un origen visible y una relación más consciente y empática con el lugar donde comienza cada botella.
Todas las uvas de esta línea cuentan con certificación anual de CCOF – California Certified Organic Farmers, que es una organización dedicada a la certificación y promoción de la agricultura orgánica.
Por eso, cada vez que hablemos de L.A. Cetto, es importante recordar: