Todos hemos escuchado los tres nombres: whisky, whiskey y bourbon, y, siendo honestos, muchas veces los usamos como si fueran exactamente lo mismo. Después de todo, todos son destilados de color ámbar y suelen aparecer en las mejores barras del mundo. Pero la realidad es que cada uno tiene una identidad propia.
Whisky, Whiskey o Bourbon: la guía definitiva para aprender a diferenciarlos
(Fotografía: Cortesía )
La diferencia no está solo en cómo se escribe su nombre. Cambia el país donde se produce, los ingredientes con los que se elabora, la forma en la que envejece e, incluso, el tipo de experiencia que ofrece al probarlo. Hay etiquetas más intensas y ahumadas, otras mucho más suaves y algunas que destacan por sus notas dulces de vainilla y caramelo.
La buena noticia es que no hace falta ser un experto para entenderlas. Conocer qué hace especial a cada uno no solo te ayudará a elegir mejor la próxima vez que estés frente a una barra o una cava. Porque sí, todo bourbon es whiskey, pero no todo whiskey es bourbon. Y ahí es donde empieza la historia.
Whisky: el clásico escocés
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Si ves la palabra whisky, sin "e", casi siempre estás frente a un destilado de Escocia. De hecho, cuando alguien pide un Scotch, se refiere precisamente a este estilo.
Para llamarse Scotch Whisky debe producirse y añejarse en Escocia durante al menos tres años, siguiendo normas muy específicas. El resultado suele ser un destilado con mucha personalidad: notas de madera, frutas secas, especias y, en algunos casos, ese característico toque ahumado que tanto divide opiniones.
Nuestra recomendación: The Macallan 18 Years Sherry Oak. Elegante, complejo y probablemente una de las mejores puertas de entrada al whisky escocés de lujo.
Whiskey: el lado más suave
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Cuando aparece una "e", whiskey, normalmente hablamos de Irlanda. El irlandés suele distinguirse por ser más ligero y fácil de beber, gracias a que tradicionalmente se destila tres veces. En nariz y boca predominan las notas de miel, manzana, vainilla y frutas maduras, lo que lo convierte en una excelente opción para quienes buscan un destilado más amable sin perder complejidad.
Nuestra recomendación: Bushmills malt 16 years. Suave, profundo y perfectamente equilibrado, un whisky irlandés de gran carácter que combina notas de fruta madura, miel y especias con un final largo y sedoso.
Bourbon: el americano
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Aquí viene la confusión más común. El bourbon sí es un whiskey, pero tiene reglas propias. Debe producirse en Estados Unidos y elaborarse con una mezcla de granos que contenga al menos 51% de maíz, además de envejecer en barricas nuevas de roble carbonizadas. Ese detalle es el responsable de su color profundo y de sus notas características de vainilla, caramelo y madera tostada.
En comparación con un Scotch, suele sentirse más dulce y redondo.
Nuestra recomendación: Woodford Reserve Double Oaked. Intenso, sedoso y excepcionalmente complejo, un bourbon que destaca por su doble maduración en barricas de roble
Entonces, ¿cuál elegir?
No existe uno mejor que otro; simplemente ofrecen experiencias distintas.
- Si disfrutas sabores profundos y complejos, apuesta por un Scotch Whisky.
- Si prefieres algo más suave y sedoso, el Irish Whiskey probablemente será tu favorito.
- Y si te gustan los perfiles dulces, con mucha vainilla y carácter, difícilmente un Bourbon te va a decepcionar.
Al final, conocer la diferencia no es para sonar como experto en una cata. Es para pedir exactamente lo que se te antoja y disfrutar mucho más cada copa.