Una vez que la final de la Copa Mundial llegue a Nueva York en par de semanas, habrá quienes la vean desde las gradas, otros, desde las pantallas de bares y restaurantes de todo el mundo y solo un muy selecto y millonario grupo la vivirá desde una perspectiva completamente distinta: desde la cima de Manhattan.
La manera más exclusiva de vivir una Copa Mundial
(Fotografías: Cortesía )
The Mark, uno de los hoteles más icónicos de Nueva York, ha creado una experiencia que le da un nuevo sentido a lo que significa asistir al evento deportivo más importante del planeta. Más que un paquete de hospitalidad, se trata de una inmersión total diseñada para quienes el lujo les queda chico.
Durante cinco días, seis huéspedes tendrán acceso exclusivo al legendario penthouse del hotel, una residencia suspendida sobre el Upper East Side que ofrece algunas de las vistas más espectaculares de la ciudad. Ahí, el espacio se transformará en un refugio privado donde la emoción del torneo se vive diferente, mucho más íntima y confortable.
Todo será de lujo, desde un servicio personalizado disponible las 24 horas hasta tratamientos de bienestar bajo demanda, cada detalle está pensado para que los huéspedes puedan enfocarse únicamente en disfrutar y gritar los goles de su selección favorita.
La verdadera magia sucede fuera de las paredes del hotel.
Mientras Nueva York vibra con la energía de la Copa Mundial, los invitados podrán recorrer la ciudad desde una perspectiva privilegiada. Navegaciones privadas al atardecer por el puerto neoyorquino, cenas diseñadas por algunos de los nombres más reconocidos de la gastronomía internacional y recorridos personalizados por Manhattan, combinando deporte, cultura y estilo de vida.
El gran momento llega el día de la final.
Nada del tráfico neoyorquino y las multitudes de camino al estadio, los huéspedes despegarán en helicóptero desde Manhattan para llegar directamente al lugar. Una vez en el recinto, los espera una experiencia premium junto al terreno de juego, con acceso a espacios exclusivos, hospitalidad de primer nivel y una ubicación privilegiada para presenciar la historia en tiempo real.
Al finalizar el encuentro, la celebración continúa de regreso en The Mark, donde la ciudad vuelve a convertirse en escenario. Entre vistas panorámicas, servicio impecable y la sensación de estar viviendo algo verdaderamente excepcional, la experiencia llega a su fin de la misma forma en que comenzó: rodeada de lujo, privacidad y acceso imposible de replicar.
Porque para algunos viajeros, el destino nunca es suficiente. Lo que buscan es una historia que solo unos cuantos podrán contar.