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La Hacienda se convierte en el lugar donde la filosofía de Clase Azul cobra vida

Conectando tequila, arquitectura, artesanía y gastronomía, La Hacienda de Clase Azul te lleva en un viaje que cuenta la historia de la marca desde su origen.
dom 31 mayo 2026 10:00 AM
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La Hacienda de Clase Azul abre sus puertas en Los Altos de Jalisco con una experiencia inmersiva que conecta tequila, arquitectura, artesanía y gastronomía para revelar la esencia de la marca. (Fotografía: Cortesía )

Clase Azul, una firma cuya identidad se ha construido alrededor de la excelencia, el detalle y la artesanía, necesitaba un espacio que pudiera reflejar su esencia. La Hacienda, su nuevo proyecto, no podía ser simplemente una destilería o un destino para visitantes; tenía que convertirse en una extensión tangible de lo que la marca representa.

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Ubicada en Los Altos de Jalisco, La Hacienda materializa los valores que han definido a Clase Azul desde sus inicios: respeto por los procesos, admiración por el trabajo artesanal, celebración de la cultura mexicana y una búsqueda constante por hacer las cosas con el más alto nivel de cuidado. Se trata de un espacio para conocer cómo se produce un tequila y para entender la filosofía detrás de cada decantador.

La Hacienda abre sus puertas para consolidar a Clase Azul como una de las marcas mexicanas más reconocidas a nivel internacional, al tiempo que fortalece su presencia dentro del país.

Hay algo evidente desde la llegada: las dimensiones impresionan, la arquitectura es atractiva y el diseño luce como si surgiera de forma natural del paisaje, con tonos que crean un diálogo con la tierra.

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La Hacienda se integra de manera natural al paisaje de Los Altos de Jalisco. Diseñada por Atelier ARS, Elías Rizo Arquitectos, Estudio Macías Peredo, Tacher Arquitectos y Huber Design Studio, la propiedad refleja los valores de excelencia y autenticidad que han definido a Clase Azul desde sus inicios.
(Fotografía: Cortesía )

Uno de sus mayores aciertos es que, a pesar de su escala, nunca se siente descomunal. Esto se debe a que detrás del proyecto existe una sensibilidad arquitectónica poco común, desarrollada en colaboración con Atelier ARS, Elías Rizo Arquitectos, Estudio Macías Peredo, Tacher Arquitectos y Huber Design Studio.

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Un recorrido lleno de excelencia y atención al detalle

La Hacienda no es solo visitar una destilería, es ver el proceso desde el origen: las piñas partidas, los hornos llenándose y los diferentes métodos de cocción que aportan, cada uno, su toque a las distintas expresiones. Lo que usualmente vemos como el behind the scene, aquí es parte de la experiencia.

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El recorrido permite descubrir cada etapa de producción, desde las piñas de agave y los hornos de cocción hasta el proceso de destilación. Una oportunidad única para entender el cuidado y la dedicación detrás de cada expresión de Clase Azul. (Fotografía: Cortesía)

Al igual que el líquido, el decantador es clave, es por ello que ver lo que ocurre detrás de la creación de cada uno es impresionante. Ver el lugar donde se da forma a los decantadores, a las artesanas trabajando en lo que ya es el sello de la marca, el detalle en cada pieza y la selección de colores y acabados que cuentan una historia, revela años de maestría y demuestra que no se trata solo de un objeto de lujo, sino de una pieza artesanal.

Igualmente, visitar la cava de la mano de Viridiana Tinoco, Maestra destiladora de la firma, es inigualable. Caminar entre barriles que resguardan líquidos de todas partes del mundo permite dimensionar la importancia del tiempo en el proceso de añejamiento.

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Las artesanas dan vida a los emblemáticos decantadores de Clase Azul a través de técnicas que combinan tradición, precisión y creatividad. Cada pieza es intervenida a mano y refleja el valor que la marca otorga al trabajo artesanal mexicano. (Fotografía: Cortesía )

Al final, solo había una manera de cerrar la experiencia: maridando sus expresiones con la gastronomía de OYA, el restaurante de La Hacienda. La propuesta toma sabores profundamente familiares de la cocina mexicana y los eleva sin perder la calidez que los hace reconocibles.

El servicio es igual de memorable; la atención se siente cercana, genuina y cuidadosa, y cada explicación, espacio y encuentro ayudan a conectar los distintos elementos que construyen su universo.

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La experiencia culmina entre barriles de añejamiento y la propuesta gastronómica de OYA, el restaurante insignia de La Hacienda, donde sabores tradicionales mexicanos encuentran una interpretación contemporánea para acompañar las expresiones de la marca. (Fotografía: Cortesía)

La Hacienda convierte los valores que han definido a Clase Azul en una experiencia de lujo que puedes recorrer, observar y vivir. Este nuevo paso en la historia de la firma ofrece al mundo un destino que trasciende el tequila y celebra la cultura, la artesanía, la gastronomía y el talento mexicano.

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