ALBERCA PRIVADA Y MAYORDOMO LAS 24 HORAS
Una buena parte de las habitaciones del St. Regis Cap Cana, todas ellas conectadas a través de corredores abiertos perfectamente mimetizados con el estilo de vida caribeño, cuentan con alberca privada, a la que se accede directamente desde la terraza del cuarto. No es, sin embargo, la única del recinto, que ofrece a sus huéspedes la opción de una piscina más familiar y otra ubicada en el rooftop del edificio, esta con una de las vistas panorámicas más privilegiadas de la isla. Además, el hotel cuenta con un servicio de mayordomo de 24 horas con el que se puede conectar a través de un simple mensaje del celular ya sea para ordenar alimentos del servicio de habitaciones o para reservar en alguno de los restaurantes de la propiedad.
UN ENTORNO PRIVILEGIADO
A apenas unos minutos desde el lobby del hotel se ubica la marina Cap Cana, la más grande del Caribe, con capacidad para 150 amarres y punto de partida de excursiones para la práctica de la pesca deportiva o para un simple paseo en yate. Además, el St. Regis Cap Cana se encuentra inmerso en el campo de golf Punta Espada, diseñado por Jack Nicklaus y uno de los más solicitados de la región.
Otro de los atractivos cercanos al hotel es el Scape Park, un parque de atracciones situado en Cap Cana que mezcla aventura y diversión donde disfrutar de la infinita naturaleza local lanzándose desde una infinita tirolesa, disfrutando del cenote Hoyo Azul, dándose un baño subterráneo en una cueva o aprendiendo de la historia, las tradiciones y la fauna y flora de la zona. El hotel también ofrece experiencias y opciones relacionadas con los deportes acuáticos, además de un gimnasio de clase mundial.
ALTA GASTRONOMÍA
Uno de los grandes atractivos de St. Regis Cap Cana es su apuesta gastronómica. El hotel cuenta con diferentes opciones y conceptos, desde la comida más casual de Marola, con una carta inspirada en el Mediterráneo en la que destacan las croquetas de jamón ibérico, las almejas con limón y vino blanco, y la sugerente paella de mariscos. En Nina, con espectaculares vistas al campo de golf y una cuidada bodega, la carne ejerce como hilo conductor de un menú en el que el Wagyu madurado comparte espacio con la merluza negra con shitake y salsa de miso y entradas y acompañamientos como las ostras con mignonette clásica y aceite de chile asado, el pulpo a la parrilla o las inolvidables papas pont-neuf.
En Cassava, sin embargo, la propuesta culinaria busca el reencuentro con la tradición local a través de platos como la muy personal revisión del sancocho (una contundente sopa que incluye arroz, pollo, aguacate y limón y que es uno de los símbolos de la isla), el crudo de atún con salsa de coco y ají amarillo o el tartar de corazones de palmito con piña, toronja y jengibre. Si lo que se busca es algo más relajado, Cielo Mío, en el rooftop del edificio, cuenta en su menú con deliciosa fingerfood (imprescindible su hamburguesa) en un ambiente tiki-mexicano con vistas espectaculares.