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Nuestras Historias

Mi primera estancia en un hotel pet-friendly

Para celebrar el Día Mundial del Perro y el segundo cumpleaños de mi perro Truman, me hospedé con él en el Sofitel Mexico City Reforma por primera vez. Esta es una pequeña crónica.
jue 11 agosto 2022 09:43 AM
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El pasado 21 de julio se celebró en todo el mundo el Día del Perro; seis días más tarde yo celebraba el segundo cumpleaños de Truman, el beagle que llegó a mi vida durante la pandemia. Y para celebrar ambos acontecimientos decidí, dado que su comportamiento ha mejorado considerablemente con la edad, pasar una noche con él en el Sofitel Mexico City Reforma.

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Si bien no era la primera vez que tenía la oportunidad de alojarme en esta propiedad en la que el art de vivre francés se fusiona con la más pura esencia mexicana, si era la primera vez que me llevaba conmigo a ese peludo que con su caminar galante y sus saltos de emoción suele conquistar a todas las personas que se cruzan por su camino. A decir verdad, era un experimento para saber si ya está listo para acompañarme en futuras expediciones, sobre todo, considerando el interesante programa pet friendly que se ha diseñado en esta propiedad que ofrece algunas de las mejores vistas del Paseo de la Reforma.

Al Truman todo lo nuevo le genera emoción; husmear por espacios que no conoce es su pasión. Por eso, llegar al lobby del hotel, localizado en el piso 14, fue su momento de brillar. El equipo de recepción, ya informado de que llegaríamos, estaba listo para darle la bienvenida con ese ‘Bonjour’ con que se saluda a todos los huéspedes. Y con lo mucho que le gusta, él se dejó consentir y disfrutó ser el centro de atención de otros huéspedes, de los bell boys y de todas las personas del staff que pasaban por ahí.

Nuestra suite aguardaba por nosotros en el piso 33 y la vista hacia El Ángel de la Independencia y, más al fondo, el bosque de Chapultepec lo embelesaron y pasó horas completas con el hocico pegado al cristal y observando todo lo que ocurría ahí abajo. Claro, esto fue después de devorarse las galletas que le habían preparado con un mensaje de “Feliz cumpleaños” y de beberse gustoso la botella de agua Fiji que le habían dejado junto a su cama decorada con globos.

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Sofitel Mexico City Reforma tiene uno de los mejores programas para recibir a huéspedes con sus mascotas.

 

Para su papá, o sea yo, también había un coctel listo para servirse –preparado a base de whisky, té negro y limón– y algunos de esos postres que la gastronomía francesa le ha regalado al mundo. Oficialmente, la estancia había comenzado y para no dejarlo solo mientras se familiarizaba con el espacio decidí ordenar unos tacos de pescado estilo baja de su menú de In Room Dining. Aunque siempre suelo preferir visitar los restaurantes de los hoteles en los que me hospedo, la rapidez, la presentación y la altísima calidad de sus ingredientes hacen que la experiencia de comer en la habitación de este hotel supere por mucho a las demás que he probado.

Mientras yo trabajaba –a ratos desde la cama, desde el escritorio o sentado en los sillones que permiten disfrutar de las vistas–, él exploró cada rincón de esa nuestra casa por un día. Descansó, eligió su spot favorito para hacer siestas y hasta me observó mientras tomaba un largo baño de tina.

El highlight del día siguiente fue nuestra parada por la terraza del bar Cytizen, que entre 13:00 y 18:00 horas aceptaba visitas de huéspedes con sus mascotas. Si bien las vistas son un telón de fondo perfecto para disfrutar sus cocteles –algo que yo disfruté mucho–, Truman agradeció infinitamente la galleta con la que le dieron la bienvenida y el tartar de res –parte del menú gourmet para mascotas– que devoró en menos de 10 segundos. Siempre acaparando miradas y mimos, Truman me convenció con sus miradas suplicantes de dejarle probar un pedacito del grilled cheese con jamón serrado que pedí para mí.

No es fácil despedirse de un hotel en el que hacen que uno se siente tan bien recibido; mucho menos cuando las atenciones se extienden a las mascotas que hacen que nuestros días sean mejores. Ahora sé que, cada vez que pueda, intentaré escaparme con Truman y que no olvidaré esta primera experiencia marcada con el sello del estilo de vida francés.

Para conocer mi paradero en tiempo real los invito a seguirme por Instagram . Nos leemos en dos semanas.

 
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