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¿Vacaciones en Yucatán? Estas son 5 experiencias que no puedes perderte

Las vacaciones se aproximan y es probable que estés planeando unas vacaciones. Si Yucatán es el destino elegido, estas son cinco experiencias imperdibles.
sáb 14 noviembre 2020 08:01 AM
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Los cenotes son algunos de los mayores atractivos de Yucatán.

Entrados en la recta final del año, es probable que muchos de nosotros estemos pensando dónde pasaremos los días festivos. Sea que tomemos esta pausa como una oportunidad para explorarlo por primera vez o para realizar una visita recurrente, Yucatán es un estado que ofrece una amplia variedad de experiencias únicas.

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Aunadas a una gastronomía que provoca que a más de uno se le haga agua la boca, a su excelente oferta hotelera y a la seguridad que se respira en sus ciudades y poblaciones, los visitantes pueden disfrutar de maravillas naturales y tesoros históricos y arqueológicos que convierten al estado en un imán para el turismo nacional e internacional.

Para quienes aún no están convencidos de que esta sea la opción indicada, hemos preparado una lista de experiencias únicas que se pueden vivir en Yucatán y que, sin duda, pueden contribuir a vivir unas vacaciones inolvidables.

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1. Visitar una hacienda

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En la hacienda Sotuta de Peón se puede descubrir cómo se procesaba el henequén.

Las haciendas, localizadas por todo el estado, son el testimonio de una de las época de mayor florecimiento del estado. Muchas de ellas se dedicaban al cultivo y procesamiento del henequén a principios del siglo XX y, posteriormente, cuando esta fibra perdió relevancia fueron abandonadas. Hoy, después de procesos de restauración, algunas han sido convertidas en hoteles, restaurantes y sitios de recorridos turísticos. Desde el famoso restaurante de Hacienda Teya, el hotel Hacienda Xcanatún by Angsana o Sotuta de Peón, donde los visitantes pueden hacerse una idea de cómo operaban la hacienda durante su apogeo, las haciendas yucatecas son una parada obligatoria.

2. Admirar las aguas rosas de Las Coloradas

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Las pozas de agua rosa en Las Coloradas, al oriente del estado.

Es muy probable que hayas visto en Instagram alguna fotografía de las pozas de agua color rosa de este puerto pesquero del estado. Su color se debe a la alta concentración de sal y de algunos microorganismos que generan este color. Si bien pertenecen a una planta procesadora de sal, es posible visitarlas y tomar unas muy buenas fotografías. Si has decidido manejar las dos horas y media que las separan de Mérida, recomendamos hacer una escala en Río Lagartos para comer en alguno de sus restaurantes.

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3. Ver a los flamingos en la Ría de Celestún

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Flamingos en la Ría de Celestun.

Localizado a 109 kilómetros de Mérida, este puerto pesquero cuenta con una reserva de la biósfera en la cual se han identificado más de 400 especies de aves migratorias. Particularmente, este es un punto donde anidan, se alimentan y reproducen los flamingos rosados, única población conocida en América del norte y que tiene a la Ría de Celestún como hogar temporal. En este punto de la geografía yucateca, el color rosa de los flamingos es de los más intensos de todo el mundo, debido a la concentración de caroteno en el agua. Se pueden observar, de diciembre a marzo, en su ecosistema natural a bordo de lanchas guiadas por lugareños que después pueden llevar a los visitantes a recorrer los canales de manglares y a nadar en el ojo de agua Baldiosera. Para cerrar el paseo, sugerimos ir a comer a alguno de los restaurantes de la playa.

4. Recorrer el pueblo mágico (y amarillo) de Izamal

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El convento de San Antonio de Padua, en Izamal.

Conocida como “La ciudad de las tres culturas”, Izamal es famoso por ser un pueblo en el que las casas de sus calles principales están pintadas del mismo tono de amarillo. Recorrer sus plazas y parques, visitar los sitios arqueológicos y caminar por el atrio del Convento de San Antonio de Padua –el mayor al aire libre del continente Americano– son algunas de las oportunidades únicas que ofrece. Además, su oferta gastronómica es de lo mejor. Vale la pena aprovechar para comer una sopa de lima, unos panuchos o unos tacos de cochinita en El Kinich, antes de recorrer de vuelta los 72 kilómetros que la separan de Mérida.

5. Explorar las zonas arqueológicas

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El cenote Xlacah, en la zona arqueológica de Dzibilchaltún.

Por todo el estado se pueden visitar distintas zonas arqueológicas. Si bien las más famosas son Chichén-Itzá y Uxmal, hay algunas opciones más cercanas a Mérida como Dzibilchaltún. Localizada muy cerca de la misma carretera que lleva a Progreso, su nombre maya traducido al español significa “Lugar donde hay escritura en las piedras planas”. Además de las estructuras, también es un buen lugar para admirar un cenote, específicamente el Xlacah, que tiene una profundidad de 43 metros. ¿Qué hacer después? Manejar unos kilómetros más para llegar a la playa y comer alguna delicia frente al mar.

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