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Nuestras Historias

Cuando el acero brilla tanto como el oro

Chopard presenta Alpine Eagle, una nueva línea de relojes sport chic con una ejecución intachable y un brillo único.

Era 1980 y un joven Karl-Friedrich Scheufele veía materializado su primer proyecto para Chopard, la marca que pertenece a su familia desde 1963. “Convenció a su padre de fabricar el St. Moritz, el primer reloj de acero de la compañía, porque hasta entonces Chopard se especializaba en guardatiempos de oro y de oro y diamantes”, dice Philipp Ammann, director internacional de ventas al mayoreo de Chopard. El St. Moritz también fue el primer modelo deportivo de la casa y uno de sus best sellers en esa década.

Desde entonces, Karl-Friedrich se convirtió en copresidente de Chopard, impulsó la construcción de una manufactura propia y consolidó a la empresa entre la élite de la relojería suiza.

Este año, la firma lanza la colección Alpine Eagle, inspirada en el St. Moritz y que, en un guiño del destino, nació gracias a Karl-Fritz, el hijo de 22 años de Karl-Friedrich, quien encontró el reloj original en la oficina de su padre y le propuso que lo reinterpretaran.

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El nuevo reloj Alpine Eagle está disponible con varios colores de esfera, como Gris Bernina y Azul Aletsch.

“Primero no lo pudo convencer y recurrió a su abuelo. Trabajaron en los primeros bocetos y luego se sumó Karl-Friedrich. Es la primera vez que la creación de un reloj involucra a tres generaciones”, según Ammann.

Lleno de simbolismos, Alpine Eagle marca el regreso de Chopard al segmento de los guardatiempos sport elegant o sport chic. Se trata de la tendencia inaugurada por Audemars Piguet en 1972 con el lanzamiento del Royal Oak, un reloj deportivo de acero con acabados de lujo que hechizó al público y causó la reacción de otras grandes firmas suizas, como la propia Chopard con el St. Moritz.

Alpine Eagle es la reinterpretación de aquel modelo ochentero. La inspiración de su diseño, muy limpio y depurado, es el águila de los Alpes suizos y su medioambiente. La textura de la esfera recuerda el iris de esa ave y las manecillas, a sus plumas. El color de las carátulas hace referencia a los macizos alpinos, por ejemplo: Azul Aletsch, por los reflejos azulados del glaciar más grande de los Alpes suizos, y Gris Bernina, por la roca de la cadena montañosa del mismo nombre.

La colección debuta con 10 referencias en tamaño Large (41 mm) o Small (36 mm) hechas de acero, oro, combinación de los dos materiales u oro y diamantes. El acero que Chopard emplea, llamado Lucent Steel A223, es 50% más resistente a la abrasión que los aceros clásicos y tiene una dureza única. Además, su bajo nivel de impurezas le garantiza un brillo y una luminosidad comparables a los del oro, según la casa.

(Obligatorio)
Alpine Eagle también está disponible en combinación de acero con oro, en tamaño Large (41 mm) o Small (36 mm).

“Nuestro portafolio de productos es muy amplio, pero hasta ahora no teníamos un reloj masculino con brazalete de acero integrado y este tipo de piezas le gusta mucho a los jóvenes”, asegura Ammann. “Así que Alpine Eagle no tiene nada más un valor histórico, sino que es una respuesta comercial de la marca a la demanda y las necesidades actuales”.

Las cajas y los brazaletes se elaboran en la sede de Chopard en Ginebra, y los mecanismos automáticos se fabrican en su manufactura de Fleurier. La marca sólo producirá “unos cuantos miles” de estos relojes, dice Ammann, y la distribución se limitará a 200 puntos de venta de los 1,000 que la firma tiene en el mundo.

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Los mecanismos automáticos de la nueva colección son diseñados, desarrollados y producidos en la manufactura de Chopard.

Karl, Karl-Friedrich y Karl-Fritz Scheufele estuvieron juntos en la presentación de Alpine Eagle. La familia anunció su apoyo a la organización Eagle Wings, que lucha por proteger el medioambiente.

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