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No ganó en los MVAs, pero Yung Lean creó una nueva forma de hacer rap

Jonatan Aron Leandoer Håstad, mejor conocido como Yung Lean, nos dio uno de los mejores videos del año, y antes fue pionero del cloud rap y creador del movimiento Sad Boy.
lun 28 septiembre 2026 08:42 PM
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Yung Lean, el rapero sueco que se robó la noche en los VMAs. (Fotografía: Kevin Winter/Getty Images)

Si viste ayer los MTV Video Music Awards, hubo un momento que se robó la noche. No fue Taylor Swift consagrándose como la artista más premiada, ni ver juntas a Madonna y Sabrina Carpenter, ni el homenaje a Dolly Parton. Fue Yung Lean destrozando el clásico premio para luego colocarse en medio de una coreografía calculada al segundo, mientras sonaba ‘STORM II’.

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La canción, creada en colaboración con GENER8ION, competía por Video del Año. No se llevó el premio, pero su debut en la televisión estadounidense puso los reflectores sobre un rapero sueco que cambió por completo el sonido del rap.

El cloud rap y el movimiento Sad Boy

Hay dos conceptos clave en Yung Lean. El primero es el cloud rap, un subgénero del hip-hop de producción etérea y atmosférica, lejos de las bases agresivas del trap tradicional. Usa sintetizadores flotantes y melodías nostálgicas, y la voz se vuelve pausada, adormecida y densa. Las reverberaciones y los ecos forman una textura que se siente alienante.


De ahí nace el segundo: el movimiento Sad Boy, donde el rap melódico y digital se mezcló con letras sobre salud mental y un sonido pesado de auto-tune. Ese sonido inspiró a artistas como Travis Scott (sobre todo en la era Rodeo), Lil Peep, uno de los herederos clásicos que llevó la vulnerabilidad y la tristeza al rap, Juice WRLD y Playboi Carti, que se empapó del sonido creado por el cloud rap.

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Junto a su colectivo Sad Boys, formado con los productores Yung Sherman y Gud, Yung Lean abrazó un sonido y unas letras que hablaban abiertamente de la tristeza, la depresión, la ansiedad y el aislamiento social. Esos "chicos tristes" demostraron que se podía ser un rapero respetado abriéndose a través de su música.

El cloud rap le dio al movimiento el paisaje sonoro perfecto: una música distópica y melancólica que encajaba de forma natural con la alienación de los jóvenes nacidos en la era digital. Porque sí, Yung Lean es pionero y creador de todo un movimiento, pero apenas tiene 30 años.

STORM I & II: el video que lo puso en el centro

Ahora volvamos al presente. STORM I & II es un cortometraje musical creado por GENER8ION, la unión del productor francés Surkin y el director Romain Gavras, con Yung Lean como protagonista. Imposible no mencionar la coreografía de Damien Jalet.

La historia te lleva a un internado masculino donde impera la disciplina, la tensión juvenil y la búsqueda de pertenencia, y donde una violencia coreografiada va transitando hacia el caos.

La canción se mueve entre cortes energéticos de electro-rock, música electrónica de club con sintetizadores de líneas pesadas, percusiones electrónicas y guitarras eléctricas. En conjunto, es el sello de Lean, un sonido etéreo, eufórico y melódico que invita, de una u otra forma, a brincar, correr y sentirte liberado.

La letra hace eco de esa energía y explora la resiliencia, el amor y la unión en medio de la crisis. Su trasfondo aborda la presión de la masculinidad tóxica, los códigos de grupo y la crudeza de la adolescencia, todo a través de una estética visual brutal e incómoda que rechaza los formatos comerciales tradicionales.

Un cierre que vale más que un premio

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La coreografía de Damien Jalet marcó una de las imágenes más comentadas del fin de semana. (Fotografía: Kevin Winter/Getty Images)

Que el video no ganara pasa a segundo plano. Lo que quedó de la noche fue ver a un artista que hizo de la tristeza su lenguaje ocupando un escenario que casi nunca da lugar a lo incómodo. Con STORM I & II, Yung Lean no solo entró a la televisión estadounidense, llevó ahí mismo la vulnerabilidad, la rabia y la ternura que lleva más de una década poniendo en su música.

Una década después de aquellas primeras canciones nubladas, el chico triste de Suecia sigue marcando el rumbo. Y a los 30 años, todavía le queda mucho por decir.

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