La llegada de Lydia Kitto marcó una nueva etapa para Jungle. Su voz ayudó a expandir el universo que Josh Lloyd-Watson y Tom McFarland habían construido durante años, aunque para Josh, esa evolución nunca ha alterado la esencia del proyecto.
Jungle: Buscando el brillo dentro de la identidad colectiva
Aunque Jungle suele asociarse a Josh y Tom, la ambición detrás del proyecto nunca fue construir una banda tradicional. Desde sus inicios imaginaron una plataforma abierta, una identidad musical que pudiera crecer, transformarse e incorporar nuevas voces sin perder su esencia. Josh encuentra un paralelo claro en el caso de Daft Punk, un proyecto cuya dimensión cultural terminó siendo más grande que las personas que le dieron origen:
“Jungle comenzó como un colectivo. Empezó como algo que era más grande que los individuos; nació de una amistad, pero lo visualizamos como algo en lo que todos pudiéramos entrar. Un poco como lo que sería Daft Punk: es casi más grande que las dos personas que lo crearon, y eso es lo que nos inspira. Nos encantaba la idea de que la música pudiera representar a cualquiera y que cualquiera pudiera cantarla. Al principio usábamos muchas capas de voces grupales para que no hubiera una sola identidad individual”.
Fue algo inevitable; su voz, su escritura, su energía y su honestidad eran algo que la gente necesitaba escuchar, y Jungle se convirtió en ese vehículo
Bajo esa lógica, la incorporación de Lydia Kitto representó un giro inesperado, pero más como una consecuencia natural de la filosofía que ha guiado a Jungle desde sus inicios. La cantante comenzó a acompañar a la banda en gira durante 2019 como parte del show abridor: Club Kuru, y poco después se integró a las sesiones creativas que terminarían definiendo una nueva etapa del proyecto. Como recuerda Josh Lloyd-Watson:
“Fue algo inevitable; su voz, su escritura, su energía y su honestidad eran algo que la gente necesitaba escuchar, y Jungle se convirtió en ese vehículo”.
“Sunshine representa el camino de Jungle. Yo creo que 'sunshine' y 'jungle' se sienten como dos palabras que trabajan bien juntas; son una progresión de la idea de Volcano. La música del álbum se siente como una yuxtaposición de lo que se siente un rayo de sol, no es solo algo brillante y feliz; hay un poco de anhelo y melancolía. Yo creo que es la búsqueda de ese brillo, la búsqueda de esa alegría", reflexiona.
Esa evolución también se percibe en el sonido. Si Volcano representaba un momento expansivo y explosivo para la banda, Sunshine apuesta por una experiencia más uniforme y contemplativa, menos interesada en los giros constantes que en construir una atmósfera sostenida de principio a fin. El resultado es un álbum más cálido, luminoso y accesible, una sensación que Lloyd-Watson resume de forma sencilla:
“Con Sunshine sentimos que este es un poco más cálido; está más empapado de sol y es más consistente en la vibra que intenta crear. Las canciones son más fáciles de escuchar en cierta forma”.
Lydia complementa la idea: “Sí, te mantienen en un solo estado de ánimo, pero uno que se puede experimentar una y otra vez, y que estará ahí sin exaltarte”.
Y es justamente esa sensación la que transmite el álbum. En los primeros sencillos, como “Carry On” y “The Wave” permanece el ADN sonoro de Jungle, aunque con una mayor moderación e introspección. Josh reconoce que el proceso creativo partió de una reflexión muy consciente sobre lo que realmente define al proyecto.
“Siempre hacemos un álbum y después nos preguntamos: ‘¿Qué queremos cambiar? ¿Qué salió bien? ¿Qué fue lo que realmente funcionó?’ Tomamos algunas cosas de esa experiencia y dejamos otras atrás, analizamos qué canciones amábamos del catálogo pasado de Jungle, cosas que se sentían naturales y cálidas, como “Dominoes”, “Back on 74” o “Casio”. Intentamos habitar más ese espacio y enfocarnos en lo que es esencialmente Jungle".
Otra muestra de esa naturalidad es el regreso de Bas para una segunda parte de “Romeo”, cinco años después de la primera colaboración. Más allá de su peso dentro del catálogo de Dreamville, el rapero ha desarrollado una conexión poco común con Jungle, encontrando un punto de encuentro entre su escritura introspectiva y el carácter orgánico de la banda. Por eso, su presencia en Sunshine funciona menos como un invitado especial y más como una extensión del propio universo del grupo.
“Nos encanta trabajar con Bas porque es nuestro amigo y lo vemos mucho; vive en nuestra misma ciudad. Josh y yo jugamos un videojuego llamado Arc Raiders con él todas las noches; estamos siempre con los audífonos chateando y simplemente le decimos: 'Ven a la casa, vamos a hacer música y a comer algo'. Queremos colaborar con personas que sean nuestros amigos, que se sienta natural y no forzado; así es como obtienes realmente buenas canciones", cuenta Lydia.
Alejarse de ciertas fórmulas también significó enfrentarse a la incertidumbre de no saber si estaban tomando el camino correcto. Ambos reconocen que, en ese proceso, tuvieron que cuestionar su propio criterio sin dejar de confiar en el trabajo que estaban construyendo:
“El desafío fue confiar en la intuición sobre lo que nos gustaba de nuestra propia música. En el proceso de edición, en lugar de escoger lo que pensábamos que a otros les gustaría o lo que tendría un 'factor de impacto' (shock factor), nos concentramos en confiar en nuestro propio gusto. Logramos un disco más refinado; tiene la menor cantidad de canciones de un álbum de Jungle, pero son las mejores que hemos hecho. Es calidad sobre cantidad”, dicen entre risas.
Hacia el final del disco aparecen “Natural”, “Reflection” y “Heavy on My Soul”, tres canciones que, para Josh, representan el corazón emocional de Sunshine.
“Es también mi parte favorita del álbum y no es necesariamente la parte que los medios, las radios o las televisoras quieren vender todo el tiempo, pero para nosotros es la parte más pura y realista de la música. “Natural” es una canción que teníamos guardada hace tiempo y reúne muchos aspectos de lo que hacemos; tiene tonos de guitarra que recuerdan al primer Jungle. 'Reflection' tiene un estilo diferente que me encanta y “Heavy on My Soul” es una canción hermosa con un momento de acrobacia vocal increíble al final; nunca habíamos hecho algo así en Jungle. Verla explotar en ese cierre tan cinematográfico es increíble”.
Con el lanzamiento del álbum llegará inevitablemente una nueva gira, y Josh tiene claro qué quiere provocar en quienes asistan a los conciertos.
“Queremos que la audiencia que viene a nuestro show sienta que entra a nuestro universo, a una ‘película de Jungle’, y que finalmente se convierten en bailarines dentro de ese filme”.
Hay algo especialmente valioso en esa imagen, pues no habla de un concierto como algo que ocurre frente al público, sino de un espacio en el que la audiencia también adquiere un papel dentro de lo que Jungle está construyendo. La idea de que quienes están frente al escenario terminan convertidos en parte de esa película explica, quizá mejor que cualquier otra definición, la experiencia que el grupo busca provocar en vivo.
Me encanta cuando lanzan cosas, yo las atrapo y leo los mensajes. Uno de ellos decía: '¡Lydia, por favor, embarázame!
¿Y qué hay de México?
La conversación inevitablemente aterriza en México, un país con el que Jungle ha construido una relación cada vez más cercana. Desde el Corona Capital hasta el Simifest, los recuerdos se acumulan.
“¡Los simis! ¡Aún tengo algunos de ellos!”, dice Lydia entre risas.
Josh recuerda otro momento: “El Corona Capital fue masivo; estuvimos en el escenario principal ante casi 100 mil personas. El Simifest fue una audiencia diferente, con otro perfil demográfico, pero sí, recordamos mucho los muñecos que la gente lanzaba al escenario”.
Lydia confiesa que incluso disfruta leer los mensajes que acompañan esos regalos.
“Me encanta cuando lanzan cosas, yo las atrapo y leo los mensajes. Uno de ellos decía: '¡Lydia, por favor, embarázame!'. Fue como 'Oook', no sé cómo lo haría, ¡pero lo intentaría!”.
Entre carcajadas, ambos reconocen que la pasión del público mexicano les ha permitido abrirse, mostrarse más vulnerables y sentirse como en casa, creando un intercambio constante con la audiencia. Pero, ¿hasta qué punto esa relación también ha terminado influyendo en su música? Lydia no duda.
“Creo que sí. Hemos estado en la Ciudad de México varias veces en los últimos años haciendo DJ sets o conciertos, y la energía de toda la ciudad es tan acogedora, feliz y positiva. A todo el mundo le encanta la fiesta y realmente aman a Jungle; se siente mucho amor cada vez que venimos”.
Le respondemos entre risas que es simplemente nuestra manera de agradecerles que vuelvan tan seguido.
Para este disco nos pusimos presión de tiempo para que no se extendiera para siempre
Antes de despedirnos, la conversación gira hacia una reflexión más personal: después de todos estos años, ¿qué entienden diferente sobre Jungle? Para Josh, la respuesta está en el impacto que la música puede tener sobre otras personas.
“Nos enseñó el valor de la familia, el poder de la inspiración y de lanzar arte al mundo. Ver cómo crear una canción para intentar curarte a ti mismo puede ser tan poderoso y sanador para otras personas; no pensaba en eso cuando empecé, pero lo aprendí cuando la gente me decía cuánto les había cambiado la vida”.
Lydia, quien llegó más tarde al proyecto, coincide.
“Yo lo vivo de forma diferente porque entré después, pero básicamente Josh dio en el punto. Es increíble pensar: 'Wow, nosotros hicimos esa música', cuando la gente dice que los sanó. El proceso creativo nos consume mucho; tienes que darlo todo o no vale la pena hacerlo a medias. Para este disco nos pusimos presión de tiempo para que no se extendiera para siempre; nos encerramos solo dos meses, enero y febrero de este año, y simplemente hicimos que sucediera”.
Nos enseñó el valor de la familia, el poder de la inspiración y de lanzar arte al mundo