La música tiene mucho poder. Es un refugio cuando queremos olvidarnos de un día ajetreado o mientras enfrentamos los deberes de la vida adulta, pero también es capaz de transmitir profundas emociones en fiestas o eventos sociales. En ellos, un DJ puede cambiar el ánimo de un espacio entero para así impulsar la conexión de la audiencia.
El arte de transformar la música en magia
Para Julio García , esa idea lo significa todo. A los 17 años, después de practicar durante largas horas en su habitación, se dio cuenta que tenía la capacidad de generar sentimientos en otros a través de la música, y le dio un giro al rumbo de su vida. Había estudiado Administración de Empresas, pero no se veía a sí mismo detrás de un escritorio.
Me di cuenta de que estaba hecho para esto
“Me di cuenta de que estaba hecho para esto”, dice a Life and Style. “Tener el poder de cambiar el estado de ánimo de alguien y generar un impacto, allí fue cuando supe que tenía que ser DJ”, añade.
Uno de los grandes recuerdos que atesora fue su primer evento social como DJ principal, que le exigió 14 horas de set, presión y responsabilidad para amenizar un día muy especial para los anfitriones. El agotamiento no se hizo esperar, pero tampoco la recompensa: aplausos, gritos de emoción y sobre todo la sensación de haber sido la cabeza que logró crear una verdadera conexión entre los asistentes. “Sentí que había tocado en un festival como headliner”, recuerda.
Sin embargo, detrás de la aparente ligereza de la fiesta, también hay desgaste físico y emocional. No solo se trata de pararse frente a una mezcladora, sino de horas de sueño perdidas, largas jornadas y no estar presente en muchos momentos especiales. Mientras otros celebran, el DJ trabaja; cuando hay reuniones familiares, el DJ está en la cabina, y los días que descansa y puede, los demás atienden sus ocupaciones.
Por esta razón, García considera que su trabajo es solitario. La preparación para tocar en un evento requiere de horas de búsqueda de tendencias musicales, creación y edición. “Se trata de algo que tienes que hacer tú solo y le debes dedicar mucho tiempo, entonces te aíslas sin darte cuenta”, agrega. Es decir, el evento da inicio muchos días antes de que suene la primera canción ante cientos o miles de personas. Pero no todo está escrito.
Aunque vaya preparado con un repertorio digno de bailar, los asistentes deciden con la vibra lo que Julio con su intuición deberá tocará en tiempo real. Así ocurre la magia y conexión entre el DJ y las personas. “Se trata de una magia inexplicable. De conectar, sentir la música, de vibrar con ella y que la gente vibre conmigo”, expresa.
Su estilo se caracteriza por lo electrónico y las fusiones latinas, con las que hace mezclas frescas, pero sin perder la identidad de cada género. Su canción favorita es Praise You, de Fatboy Slim, un must para él en las pistas. Determinado, sensible y leal son las palabras con las que García se define y que, de alguna manera, transmite a través de la música y la magia que crea a través de ella.