Harry Styles ha llevado su estilo musical entre el pop, el pop-rock e incluso el dance-rock con influencias funk en su último disco, 'Kiss All The Time', pero es hasta ahora que podemos decir que el cantante británico cambió de género para adentrarse en la música clásica y orquestal. Bueno, al menos por una noche.
Harry Styles cambia el pop por la música clásica y la orquesta por una noche
(Fotografía: Gareth Cattermole/Getty Images)
Tomándose una noche libre de su 'Together, Together Tour', Harry ofreció una velada memorable en la que mostró una faceta poco conocida de su propuesta artística, con una actuación acompañada por una orquesta completa.
La música de Harry Styles tomó un nuevo camino
Mientras que en 'Kiss All The Time' el cantante nos tiene acostumbrados a los sintetizadores y a sonidos más bailables, en el Royal Festival Hall le dio un giro de 180 grados a su música gracias al acompañamiento de los 50 músicos de la Jules Buckley Orchestra y el House Gospel Choir.
(Fotografía: Kevin Winter/Getty Images for The Recording Academy )
La velada fue realmente íntima para lo que el cantante está acostumbrado. A diferencia de las 90 mil butacas del Estadio de Wembley, donde actualmente se presenta como parte de su gira, el Royal Festival Hall del Southbank Centre cuenta con apenas 2,000 asientos.
Además, la experiencia se sintió como una auténtica sorpresa para los asistentes. No había un setlist ni indicios de lo que les esperaba, por lo que resultó mágico descubrir que estaban a punto de escuchar la música del cantante de una manera completamente nueva.
Con el acompañamiento de las cuerdas, la voz de Styles adquirió una cualidad casi etérea. Además, sin la presión de liderar un estadio repleto de casi cien mil personas, el artista mostró una faceta mucho más vulnerable. Pocas veces se le había visto o, mejor dicho, escuchado, de esta manera.
(Fotografía: Steven Ferdman/Getty Images)
En varias ocasiones, Styles cedió el protagonismo a la orquesta dirigida por Jules Buckley para interpretar algunas de sus composiciones. Entre ellas destacaron 'Matter Red', acompañada por el violín, y 'Hummingbird', guiada por el sonido de un violonchelo.
El espectáculo constituyó la pieza central de su programa Meltdown, festival en el que Styles funge como curador. Además, fue organizado como un evento para recaudar fondos en apoyo a la labor benéfica del Southbank Centre con motivo de su 75 aniversario.
Hubo también momentos en los que el cantante conversó con el público. Fue durante una de estas intervenciones cuando se declaró admirador de la música clásica y reflexionó sobre la experiencia de trabajar junto al director de orquesta Jules Buckley.
El concierto concluyó con una interpretación de 'Bridge Over Troubled Water' de Simon & Garfunkel, reuniendo a Styles, la orquesta y el Coro Gospel de la Casa para la actuación final de la noche.