No se puede tener todo en la vida. Para estas alturas del año habíamos tenido tanta suerte con los estrenos de Hollywood que era casi un hecho que, en algún momento, el ánimo del séptimo arte iba a decaer. Ese momento llegó y octubre, como si se preparara para el Día de Muertos, vino a enterrar sus estrenos.
Después de nueve meses de grandes películas, octubre vino a sepultar sus estrenos
Puede sonar dramático, pero ya vamos por la primera mitad del mes y todo lo que ha llegado a la pantalla grande ha recibido críticas negativas. Sé que para gustos hay colores y que habrá quien diga que este es el mejor mes para el cine, pero las calificaciones en plataformas como Rotten Tomatoes son bastante claras. Y repito lo que ya he dicho antes: igual que los aplausos en los festivales, esas páginas funcionan como un termómetro, pero no son la verdad absoluta.
Hablemos de los últimos estrenos y de cómo les ha ido con la crítica.
Digger
Este es un caso extraordinario. La vendieron como el regreso de Iñárritu y como la película que por fin le daría el Oscar a Tom Cruise, pero desde su primer fin de semana fue duramente criticada y descrita como un proyecto caótico y desmesurado.
Se ha dicho que es una acumulación de conceptos pretenciosos que terminan chocando entre sí, con un final que no deja un mensaje claro ni cohesivo. Para muchos críticos funciona como una "palmadita en la espalda" a sí misma por creerse profunda, y la combinación de sus frentes resulta moralmente pesada.
La sátira ecológica y política también tiene sus puntos a favor. Uno es la participación de Emmanuel Lubezki, que siempre es un acierto. Otros opinan que es un brillante reflejo del "teatro del absurdo" y que en un par de años será mejor apreciada.
Ni con esos comentarios a favor logró un buen estreno en taquilla: apenas reunió 20 millones de dólares a nivel mundial, cuando necesitaba casi el doble para justificar sus costos de producción.
Verity
Otro caso con grandes estrellas, pero con un guion que no termina de arrancar. Verity: la sombra del engaño ha sido descrita de forma generalizada como uno de los estrenos más fallidos del año. Aunque, ¿no era algo que se podía esperar de la adaptación de un libro de Colleen Hoover?
Aun así, ni Anne Hathaway, que venía con grandes proyectos hasta El final de la calle Oak y ahora Verity, ni Dakota Johnson y Josh Hartnett lograron salvar una película que, según los primeros comentarios, no consigue ser un thriller erótico, ni una cinta de terror, ni de romance, ni de misterio.
También se comentó que hubo más química entre los actores durante la gira de prensa que en la película. La trama está llena de preguntas que nunca se responden y de trucos de guion que fuerzan el misterio para llegar a un final con grandes revelaciones.
Pero, de nuevo, desde el libro ya se veía venir: los lectores de thrillers han señalado que la trama se enreda rápido y que el giro final es fácil de adivinar desde el inicio.
Other Mommy
Quizá sea el mayor fracaso de lo que va del mes y una de las peores películas de terror de un año en el que el género dominó la conversación.
La premisa parecía interesante y la presencia de Jessica Chastain elevaba las expectativas, pero a solo un par de días de su estreno apenas consiguió un 18% de aprobación. En un momento tan bueno para el terror, en el que las temáticas psicológicas pesan mucho más que los sustos baratos, Other Mommy recurre demasiado a los jumpscares, que con el tiempo desgastan la tensión.
También se mencionan efectos visuales pobres, una resolución demasiado apresurada y una dinámica familiar, que es el punto central de la película, en la que nunca se profundiza lo suficiente.
Veremos que dice la crítica con Clayface, la última gran apuesta del mes.