En el cine slasher existe un término llamado final girl, que básicamente se refiere a la protagonista femenina que sobrevive al final de una película de terror. Ella enfrenta al asesino y, por lo general, se muestra como una mujer inteligente, valiente y la única capaz de derrotar al monstruo.
Las cosas claras: Bear era el verdadero villano de Obsession.
(Fotografía: Universal Pictures Home Entertainment )
Los villanos solían ser hombres, generalmente fuertes o casi invencibles. Sin embargo, en los últimos años el cine de terror nos ha mostrado una serie de personajes masculinos mucho más débiles: egoístas, cobardes y abusivos, utilizados para criticar el privilegio masculino y cómo, en situaciones de vida o muerte, su debilidad moral termina condenándolos.
Con esto en mente, pensemos en los dos protagonistas del reciente éxito de terror Obsession: Bear y Nikki. Porque muchos siguen cuestionando que Bear sea el verdadero villano de la cinta.
(Fotografía: IMDb)
Una rápida explicación: Bear está enamorado de Nikki, pero no se atreve a confesarle sus sentimientos por miedo a no ser correspondido. Por razones del destino termina comprando un artefacto llamado One Wish Willow, una rama de sauce con la capacidad de conceder un deseo. Pero hay que tener cuidado.
Bear desea que Nikki lo ame más que a nadie en el mundo, y eso desata una serie de acontecimientos que, como podrás imaginar, terminan en tragedia.
Bear es el verdadero monstruo de Obsession, no Nikki
Ahora bien, ¿por qué Bear es el verdadero villano de la historia? Empecemos por lo básico. Bear está obsesionado con Nikki, porque difícilmente podríamos llamar amor a lo que siente, y, aun así, es incapaz de declararle sus sentimientos por miedo a no ser correspondido. Incluso cuando ella lo cuestiona directamente sobre lo que siente, él decide mentir.
Bear vive dominado por sus inseguridades y, por ello, prefiere guardar silencio antes que arriesgarse al rechazo. Su miedo al fracaso es tan grande que termina optando por forzar el afecto, convirtiendo su deseo en una obsesión.
En distintas ocasiones me he encontrado con el mismo comentario: ¿por qué Bear no pidió tener el valor para confesarle sus sentimientos a Nikki? La respuesta es sencilla: porque tener el valor no garantizaba que ella fuera a corresponderle. Precisamente ese miedo al rechazo es lo que lo impulsa a tomar una decisión extrema.
Y sí, es cierto que Bear no sabía que el One Wish Willow realmente concedería su deseo. Sin embargo, cuando Nikki comienza a comportarse de forma extraña y él entiende que todo es consecuencia de ese deseo, decide continuar con la relación como si nada ocurriera.
A simple vista, Nikki podría parecer el verdadero monstruo de la película. Se vuelve posesiva, impredecible, sus emociones cambian de un momento a otro e incluso llega a actuar de maneras inhumanas. Y, bueno, ya sabemos cómo termina todo.
(Fotografía: IMDb)
Sin embargo, es importante aclarar algo: Nikki no está poseída por un espíritu ni por un demonio. El deseo obliga a su cuerpo y a su mente a actuar conforme a la voluntad de Bear, y eso es precisamente lo más aterrador. Su conciencia sigue ahí, observando cómo los anhelos de Bear se cumplen a costa de su propia autonomía. Cada acción perturbadora, cada acto de autolesión y cada arrebato violento son el resultado de una conciencia que lucha desesperadamente por recuperar el control de su propio cuerpo.
Es aquí donde entendemos que Bear sabe que ella está sufriendo y, aun así, no hace nada por detenerlo. Bear no ama a Nikki, no ama a la verdadera Nikki; ama la versión de ella que existe únicamente en su cabeza.
Hay dos escenas clave para entender esto. La primera ocurre cuando llama al número que aparece en la caja del One Wish Willow. En ningún momento busca cancelar el deseo; únicamente quiere modificarlo para eliminar las actitudes de Nikki que ya no le agradan.
Pero quizá el momento más desgarrador de la película llega cuando Nikki recupera brevemente la consciencia mientras su cuerpo duerme. Ella le ruega a Bear que la mate y él, en lugar de hacerlo, solo se pregunta si realmente es tan malo estar con él.
Bear no accede. Porque aceptar esa petición significaría aceptar una verdad que no puede soportar: Nikki prefiere morir antes que estar con él por voluntad propia. Ese instante revela, sin lugar a dudas, quién es el verdadero villano.
El final es sombrío e incómodo. Bear comprende que la única forma de acabar con todo es muriendo, así que decide suicidarse. Pero, una vez más, su cobardía sale a la luz y, en el último segundo, se arrepiente. Sin embargo, antes de lograr vomitar las pastillas, Nikki toma el One Wish Willow, el mismo que Bear había comprado para pedirle que deseara que él nunca hubiera formulado su deseo, y lo utiliza para arrebatarle su autonomía, exactamente de la misma manera en que él se la arrebató a ella.
Por un breve momento, Bear experimenta la misma obsesión que Nikki sufrió durante toda la película. Pero ya es demasiado tarde: el deseo de Nikki entra en efecto justo antes de que él pueda vomitar las pastillas, provocando finalmente su muerte.
Con ello, la maldición termina para Nikki, quien queda atrapada en medio del horror: todos sus amigos han muerto, dos de ellos a causa de sus propias acciones mientras estaba bajo el efecto del deseo, además de cargar con el trauma de haber presenciado absolutamente todo sin poder controlar su propio cuerpo.
La obsesión no es lo mismo que el amor
En varios momentos de la película queda claro que Bear realmente no conoce a Nikki: desconoce sus gustos, sus pasiones y aquello que la motiva. Pero tampoco hace el menor esfuerzo por descubrirlo. Está enamorado de una idea que él mismo construyó sobre ella.
Lo que hace que Obsession sea tan efectiva es que los elementos sobrenaturales no son la verdadera fuente de terror. El verdadero horror nace del sentimiento de superioridad. Bear representa una mentalidad que muchos reconocen, pero de la que rara vez se habla abiertamente: la creencia de que la atracción es lo mismo que el amor; la idea de que la amabilidad debe ser recompensada con romance; la noción de que la persistencia merece afecto; y la convicción de que desear a alguien con suficiente intensidad te da derecho a reclamarlo.
Curry Barker ha sido muy claro respecto al mensaje de la película. Con Obsession nos ofrece una historia incómoda que utiliza el gore y lo sobrenatural para explorar el sentimiento de superioridad, la cosificación, la obsesión amorosa y la peligrosa diferencia entre amar a una persona y amar la idea que uno ha construido de ella.
Por eso resulta difícil entender cómo todavía hay quienes consideran que Nikki es el verdadero monstruo, cuando la película deja claro, paso a paso, que el monstruo siempre estuvo frente a nosotros, disfrazado de un chico "enamorado".