Apenas vamos a la mitad del año y podemos decir con bastante seguridad que el terror es el género que ha dominado este 2026. El horror ha captado gran parte de la atención del público y nos ha dejado un éxito en taquilla tras otro. Muy apropiadamente para el Mes del Orgullo LGBTIQ+, una de sus propuestas más recientes explora la brutalidad detrás de las terapias de conversión.
‘Leviticus’ muestra el lado aún más terrorífico de las terapias de conversión
Después de mostrar el lado más aterrador de la obsesión, los espacios liminales o el duelo, Causeway Films, la productora australiana detrás de la exitosa película de los hermanos Philippou, Talk To Me, presenta la ópera prima de Adrian Chiarella: Leviticus: Ritual de sangre.
Desde su presentación en Sundance, Leviticus: Ritual de sangre ha ido ganando reconocimiento en importantes festivales internacionales. Ahora que finalmente ha llegado a las salas de cine, podemos hablar de una de las películas de terror más prometedoras del año, una que además aborda un tema especialmente relevante para la comunidad LGBTIQ+.
¿De qué trata
Leviticus: Ritual de sangre
?
La cinta sigue a Naim (a quien también vimos en Talk To Me) y Ryan, dos adolescentes que viven en una pequeña comunidad australiana dominada por un grupo religioso cristiano. La relación entre ambos jóvenes comienza a llamar la atención de los líderes de la congregación, por lo que son sometidos a un ritual presentado como una terapia de conversión.
Como si las terapias de conversión no fueran suficientemente aterradoras por sí mismas, el ritual desencadena la aparición de una entidad violenta que adopta la forma de la persona que cada víctima desea.
El título de la película hace referencia al libro bíblico del Levítico, un texto que algunos sectores del cristianismo han interpretado históricamente como una condena a la homosexualidad.
(Fotografía: Causeway Films)
El elenco principal está encabezado por Joe Bird, Stacy Clausen, Mia Wasikowska, Jeremy Blewitt, Ewen Leslie, Davida McKenzie, Nicholas Hope, Zahra Newman y Edwina Wren.
Más allá de sus elementos sobrenaturales, Leviticus: Ritual de sangre utiliza el terror para abordar una realidad que ha afectado a miles de personas alrededor del mundo. Las llamadas terapias de conversión son prácticas que buscan modificar o reprimir la orientación sexual o la identidad de género de una persona y han sido ampliamente condenadas por organismos de derechos humanos y asociaciones médicas.
Al llevar este tema al género de horror, la película convierte en monstruo aquello que muchas víctimas ya han descrito como una experiencia traumática: el rechazo, la culpa y la violencia ejercida en nombre de la fe o la moral. De esta manera, el filme demuestra cómo el terror puede funcionar no solo como entretenimiento, sino también como una poderosa herramienta para reflexionar sobre problemáticas sociales que siguen vigentes.
La película se estrenó hoy en México, por lo que ya puedes acudir a tu cine favorito para descubrir esta inquietante historia.