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Legado a la medida

Acompañamos a Erik Hayser en una experiencia inmersiva en el universo de Hackett London, marca inglesa de la que ahora es embajador. Desde la boutique insignia de Savile Row nos comparte algunos de sus looks favoritos.
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FOTOS: HACKETT LONDON.

La cita era a las 9:30 en el número 14 de Savile Row, esa mítica calle londinense en la que la sastrería inglesa estableció su epicentro. Una agradable caminata por las calles del Soho nos hizo entrar poco a poco en el estado de ánimo correcto para llegar a la boutique insignia de Hackett London, donde la máxima expresión de la personalización toma forma. En esta dirección —que en el pasado albergó el atelier del modisto Hardy Amies, uno de los favoritos de la reina Isabel II— se venden las colecciones más exclusivas de la marca y se confeccionan de principio a fin todos y cada uno de los trajes bespoke que llevan su sello.

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Hasta aquí llegamos con Erik Hayser —actor, productor y empresario mexicano, que acaba de ser elegido como embajador de la firma para nuestro país— con la misión de adentrarnos en el rico y complejo universo de la confección de las prendas que definen al caballero moderno. De pie frente a la fachada de ladrillos, si se dirige la mirada a las ventanas del sótano, se puede ver a los patronistas, cortadores y sastres dedicados a su labor desde temprana hora.

Ha llegado el momento de cruzar el umbral. “Conocer el origen y el lugar en donde comenzó una marca te hace apreciar y comprender por qué hacen lo que hacen. Es muy emocionante visitar esta boutique y descubrir estos espacios en donde los expertos de la marca trabajan para confeccionar prendas que llegarán al resto del mundo”, asegura Hayser.

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Mientras nos internamos en las distintas habitaciones —pintadas en llamativos colores como rosa, amarillo y naranja— hasta llegar al llamado cuarto verde, encontramos una de las estancias más especiales del recorrido. Este espacio también funciona como club privado. Aquí, algunos de los clientes más importantes de la marca pueden tomar decisiones acerca de sus trajes, camisas y accesorios, pero también relajarse con un café, un té o un cóctel preparado en el bar que está a sus puertas. Hoy el espacio es para nosotros y para las fotografías que formalizarán el vínculo entre Hayser y Hackett London.

La ocasión nos hace preguntarnos cuáles son los puntos de encuentro entre ambas partes. “Me fascina lo clásico, me fascinan las cosas de calidad, pero me gusta arriesgarme y siento que Hackett también lo está haciendo”, sostiene Hayser. “Es una marca que está completamente enfocada en la calidad y en la tradición, pero también consciente de que los hombres necesitamos evolucionar también. Así que hay una búsqueda de nuevos colores y de mucho más dinamismo en el tipo de prendas que están proponiendo”.

Y es que, en este imaginario creado por Jeremy Hackett en 1983, cada corte, cada puntada, cada tejido y cada bolsillo tienen una razón de ser y encierran alguna lección de estilo y elegancia. “Tengo mucho que aprender del mundo de la sastrería”, afirma Hayser. “Me encantaría entender y adentrarme en esta cultura y no hay un mejor lugar que este en el que comenzó todo”.

Y con este contexto, probablemente habría que ir a la raíz. “Algo elegante es algo que es simplemente extraordinario, pero con sutileza, con cuidado. También tiene mucho que ver con la honestidad, o sea, creo que la verdadera elegancia no trata de aparentar, simplemente es”.

Escuchando a Hayser se puede descubrir a una persona curiosa y apasionada, tanto por su arte como por otros. ¿Encuentra alguna similitud entre la actuación y la sastrería? "Al igual que la ropa, los personajes también se van confeccionando poco a poco. Primero surgen de una idea en mi cabeza —cuando me ofrecen un personaje lo primero que hago es imaginarlo a partir del guion y de la historia— y a partir de ahí comienzo a confeccionarlo, de adentro hacia afuera”. También, explica, así es como se arma la ropa: se crea la estructura y poco a poco se van vistiendo el resto de las capas.

Pero la ropa, al igual que los personajes, se tienen que vivir. “Las prendas no son solo para usarse, la ropa no solo se viste, es para vivirla y me gusta mucho pensar en eso. No somos la meta a la que llegamos, sino todo el camino que recorrimos”.

El tiempo se ha agotado y las fotos están listas. Londres se ha nublado y es momento de dirigir los pasos a otros rumbos. Savile Row queda atrás, pero el recuerdo de este día permanece. Como un buen traje que nunca, nunca, nunca pasa de moda.

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