Una de las celebraciones más importantes que ocurrirán a lo largo de 2026 son las del 130º aniversario del monograma de Louis Vuitton. Símbolo de la herencia, la cultura y la innovación, este emblema integrado por una L y una V entrelazadas –acompañado de un motivo floral estilizado para formar un patrón decorativo– es hoy reconocible en todo el mundo como un sello de elegancia y modernidad.
El legado eterno: Louis Vuitton celebra 130 años del monograma
Su origen se remonta a 1896, año en el que George Vuitton decidió patentar un motivo gráfico que distinguiera las creaciones de la casa creada por su padre y que las protegiera de las imitaciones que comenzaban a aparecer en el mercado.
La composición imaginada era también una manera de rendir un tributo al legado de su familia, uno que se extendería por muchas décadas y muchas generaciones hasta nuestros días, estampándose originalmente sobre un jacquard de lino para después comenzar a aplicarse a otros materiales mediante distintas técnicas.
A lo largo de su historia, el monograma ha guiado las manos de los artesanos de la casa y ha alimentado la imaginación de creativos –comenzando por Marc Jacobs, Virgil Abloh, Nicolas Ghesquière y Pharrell Williams, directores artísticos que han dejado su sello en la historia de la marca–, coleccionistas y artistas como Yayoi Kusama, Takashi Murakami y Richard Prince, quienes lo han utilizado como lienzo para plasmar sus visiones y fusionar el arte con la moda.
Entre los muchos planes de la maison para celebrar a uno de sus sellos de identidad, están el lanzamiento de una colección de aniversario que toma algunos de los códigos de la fabricación de sus inconfundibles baúles y los aplica a tres bolsas de edición especial en la que se reinterpreta el monograma a través de un diseño moderno, distintos materiales y una fusión de técnicas modernas y tradicionales.
Con estas piezas llega también una invitación a redescubrir más que un diseño, un código universal de la elegancia y la distinción que se hace más fuerte cada día.