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Nuestras Historias

Una nueva vida

El upcycling se ha convertido en una constante de la industria de la moda. La metamorfosis de prendas y textiles no deja de sorprendernos.
dom 15 mayo 2022 10:19 AM
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El 3 de marzo de 2021, Gabriela Hearst hizo historia. En su debut para Chloé, la diseñadora uruguaya introdujo una palabra hasta entonces desconocida para la casa francesa: upcycling.

Entre las decenas de propuestas sostenibles, la que atrajo más miradas fue la nueva encarnación del bolso Edith de la marca: en lugar de producir nuevas piezas, el equipo creativo de Hearst localizó modelos antiguos en eBay, los compró y los decoró con textiles sobrantes de los diferentes diseños que se presentaron en la colección. “Lo nuevo no siempre es lo mejor, y para mí, estos diseños son piezas de lujo que muestran que la calidad y los métodos artesanales pueden coexistir sin opulencia”, dijo.

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Historias como las de Chloé son cada vez más comunes en el mundo de la moda, y en los últimos años el upcycling ha dejado de ser una rareza para convertirse en una de las principales motivaciones en el proceso creativo de marcas y diseñadores que buscan reducir el impacto ambiental de sus colecciones mientras ofrecen una alternativa para textiles y materiales que puedan tener una segunda vida en guardarropas de todo el mundo.

El diccionario Cambridge define upcycling como “la actividad de fabricar muebles y objetos nuevos a partir de cosas viejas o usadas o de material de desecho”. Y aunque este concepto no incluye los textiles, lo cierto es que este término se ha convertido en parte integral del slow fashion, un movimiento que busca producir y consumir prendas y accesorios de manera más consciente y respetuosa por medio de la calidad, los métodos artesanales y, desde luego, el medio ambiente.

Hoy en día, el costo ecológico de la industria de la moda es más relevante que nunca: de acuerdo con cifras de la Cumbre de la Moda de Copenhague, la industria de la moda genera alrededor de 92 millones de toneladas de prendas de desecho que van a parar a vertederos como el del desierto de Atacama, en Chile, imágenes que generaron indignación en redes sociales hace tan solo unas semanas.

En este contexto, la premisa del upcycling es muy simple: utilizar prendas y textiles para crear nuevos diseños y así evitar que terminen clasificados como basura. Y existen muchas formas de poner en práctica este enfoque dentro de la industria de la moda.

UNA TENDENCIA QUE REGRESA

El reciclaje en la moda no es nuevo: en muchos hogares de la época victoriana, modificar prendas o repararlas era habitual, así como utilizar otros textiles domésticos. La cultura pop tiene un gran ejemplo en el vestido de cortinas que la Scarlett O’Hara de Vivien Leigh lució en Lo que el viento se llevó. Pero cortinas aparte, esta práctica era tan común que aún sobreviven diseños en algunos museos del mundo que pueden considerarse upcycling.

La alta moda no es ajena a este fenómeno, pero hasta hace unos años fueron pocos los diseñadores capaces de fomentar la conversación sobre este tema.

Miguel Adrover fue una de las voces más fuertes en este movimiento: en menos de una década, el creativo español revolucionó la forma en que se percibía la moda con sus colecciones. En ellas presentaba piezas únicas que confeccionaba con materiales reciclados cuando el término sostenibilidad era aún desconocido para muchas personas.

En su colección otoño/invierno 2000, Adrover incluso fue más allá al crear un vestido a partir del forro de una gabardina de Burberry y un abrigo con elementos pertenecientes al departamento del literato Quentin Crisp, quien había fallecido semanas antes del desfile. “Estaba tirado en la acera, el colchón sin forma. Pero con mucho conocimiento, el de compartir el sueño de libertad de alguien, algo invaluable como la tela que tuve la suerte de rescatar del convencionalismo, tratando de traer algo de luz a la memoria de quien fue mi vecino”, explicó sobre el atuendo, que hoy puede verse en el Museo Metropolitano de Nueva York.

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H&M es una de las marcas más comprometidas con el upcycling. En la imagen, instalaciones de Recycling System Looop, el novedoso programa de la firma sueca.

PISANDO FUERTE

Sin embargo, Adrover no ha sido el único que se ha sumado a este movimiento en años recientes: para la colección otoño/invierno 2011 de Comme des Garçons, Rei Kawakubo sorprendió a la prensa especializada al mostrar prendas confeccionadas a partir de pañoletas vintage.

Con el paso de las temporadas, nuevos creativos se unieron a la propuesta con propuestas únicas en las que el upcycling de prendas y materiales eran una parte importante en su identidad de marca. Así, desde hace una década, la firma estadounidense Eckhaus Latta ha roto esquemas. Mike Eckhaus y Zoe Latta diseñaron sus primeras colecciones exclusivamente con textiles descartados o materiales poco convencionales, y posteriormente profundizaron su impacto al ser una de las primeras firmas en ofrecer diseños genderless y una selección de modelos que desafiaron los cánones de belleza antes de que otras firmas decidieran hacerlo.

Asimismo, la francesa Marine Serre ha retomado este enfoque en colecciones que reutilizan todo tipo de textiles y materiales. Mediante ellos, la ganadora del premio LVMH no solo busca ofrecer métodos de producción sostenible, sino una identidad clara para sus consumidores. “Lo que siempre me ha disgustado de la moda son las tendencias. Cuando sabes quién eres, no necesitas cambiar de cara cada mañana”, explicó.

Pero gran parte de la popularidad del upcycling hoy en día se debe al trabajo de Demna Gvasalia. El actual director creativo de Balenciaga sorprendió a propios y extraños con la transformación de jeans y prendas deportivas vintage en piezas de lujo durante sus primeras colecciones para Vetements. Este movimiento, que él califica como hacking, se ha extendido a otras firmas como Coach o Maison Margiela, mientras que marcas como Desigual han podido conectar con sus raíces con una colección de denim de segunda mano inspirada en la Iconic Jacket.

Esta tendencia también ha alcanzado al mercado nupcial. A principios de año, la firma española Pronovias y Nicole Milano anunciaron el lanzamiento de Second Life, una línea de vestidos que, desde el diseño, están destinados a modificarse y lucir como prendas de gala o de coctel y cuyos arreglos corren por cuenta de la marca tras la boda. “Este es un proyecto innovador porque lo que estamos haciendo es dar nueva vida a vestidos que solo se utilizan una vez”, expresó Alessandra Rinaudo, directora artística de la firma, en un comunicado.

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Para Marine Serre, una de las diseñadoras parisinas con mayor demanda, el upcycling es mucho más que una simple tendencia. En la imagen, look total de la firma francesa.

 

¿Y EN MÉXICO?

En nuestro país, el mercado del upcycling está presente, aunque de una manera más técnica, gracias a compañías como Novabori. Esta empresa, que fundaron en Tlaxcala Eleazar Guevara y Wilfried Wirth, ha destacado en el ámbito nacional y regional por su eficacia al reciclar desechos textiles para convertirlos en materiales nuevos. Su premisa es simple: separar las telas por colores y deshacer los tejidos para después convertirlos en hilos y, posteriormente, comercializarla de manera propia o proveerla a diferentes productores en Latinoamérica.

Sus esfuerzos no han pasado desapercibidos, ya que en 2017 participaron en la Cumbre de la Moda de Copenhague y al año siguiente Guevara formó parte de la segunda generación del Levi Strauss & Co. Collaboratory, un programa que se enfoca en generar colaboraciones entre empresarios socialmente responsables para así llevar la sostenibilidad a un nuevo nivel.

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La marca española Desigual es otra de las que se ha subido al tren del reciclaje. En la imagen, chamarra patch denim unisex de la marca con sede en Barcelona.

IR MÁS ALLÁ

La tecnología ha sido una de las principales aliadas para transformar prendas y materiales descartados en nuevos diseños. Y en esta categoría, H&M ha destacado por crear Looop, un sistema que limpia y separa los textiles para convertirlos en piezas nuevas.

Esta máquina, disponible exclusivamente en una de sus boutiques de Estocolmo, es la primera de muchas en la estrategia del gigante sueco: “Estamos trabajando para reducir la dependencia de los recursos. Conseguir que los clientes se sumen a la iniciativa es fundamental para lograr un cambio real y estamos muy ilusionados por ver lo que inspirará Looop”, afirma Pascal Brun, director de sostenibilidad de la marca. Ya sea mediante métodos tradicionales o de manera automatizada, esto es tan solo el primer paso de un futuro en el que todas las prendas puedan tener una segunda vida y el upcycling se convierta en una realidad para todos.

DALE UN UPCYCLE A TU CLÓSET

01. Apoya a diseñadores locales que reutilicen materiales o prendas en sus colecciones.

02. Sube las prendas que ya no desees a una plataforma de reventa como Vopero.

03. Elige piezas de segunda mano y adáptalas a tu estilo.

04. Mantente atento a los diferentes programas de recolección de ropa. Toma en cuenta que muchos de ellos se suspendieron por la pandemia, pero pueden reanudarse en próximos meses.

 

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